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España ya se ha convertido en un plató de Hollywood. En distintos puntos del país, la maquinaria estadounidense ha puesto el ojo y sus cámaras a filmar.

Lo lleva haciendo desde tiempos de Franco: a ellos les salía barato y al régimen le servía para lavarse el fascismo de encima sin tener que desprenderse de él.

La dictadura pasó, pero para Estados Unidos quedó en la memoria que España era un gran plató de cine. Y ya no se conforman con ir a las grandes ciudades. Wes Anderson filmó en Chinchón y Lasse Hallström en Santa Pau (Girona).

Sí, el director de Chocolat se fue a un remoto pueblo del Prepirineo catalán para grabar El mapa que me lleva a ti (The Map That Leads to You).

Pueblo de cine orgulloso

En este municipio de apenas 1.500 habitantes y rodeado de un entorno volcánico se rodó una enorme fiesta de esta cinta, basada en la novela de J. P. Monninger.

El pueblo no pudo estar más feliz. “¡Es un orgullo que una película con escenas finales aquí, en Santa Pau, consiga una repercusión tan destacada en todo el Estado!”, afirmaban desde el Ayuntamiento.

El castillo medieval

Lo curioso es que una localidad tan pequeña, más cerca del Pirineo que de la famosa Costa Brava, haya llamado la atención de la industria. Aunque, claro, si uno conoce Santa Pau, entiende qué les enamoró.

Esta villa medieval lo tiene todo, entre otras cosas, una fortaleza medieval impresionante. El castillo de la Baronía mantiene la majestuosidad de aquel edificio del siglo XIII que defendía a los habitantes del lugar.

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De aquella época se conserva la planta cuadrangular, con ventanales góticos y un increíble patio interior alrededor del cual se distribuyen todas las estancias.

Destaca especialmente la torre maestra, que alberga en su base la antigua capilla de Sant Antoni Abad i Honorat, donde se guarda un retablo de alabastro del año 1340 con escenas de la Pasión, una Veracruz y numerosas piezas de orfebrería.

Producción fascinada

“La productora quedó fascinada con el proyecto de recuperación del castillo”, indican desde el Ayuntamiento. Tanto es así que “colaboraron con 7.000 euros para poder ayudar en la adquisición”, anuncian.

No es que esté mal conservado; es que, debido a su longevidad, sus dimensiones y al deterioro propio del paso del tiempo, siempre es necesario realizar algún arreglo para que luzca tan espléndido como lo hace.

Una curiosa plaza Mayor

Junto al castillo se alza la torre del Homenaje, una imponente construcción de piedra que protegía al pueblo de posibles ataques.

Pero hay mucho más, como la plaza Mayor, conocida también como el Firal dels Bous, protagonista de la fiesta organizada por Hallström para su película.

Calles de Santa Pau VISIT SANTA PAU

Los arcos que rodean la plaza son completamente desiguales y conservan el aire de los antiguos mercados.

La ruta continúa hacia la iglesia de Santa Maria, un ejemplo de arquitectura religiosa local, y culmina en el Portal del Mar, un rincón desde donde se pueden contemplar vistas espectaculares de los valles circundantes.

Pueblo escultural

Aunque lo mejor es dejarse perder por las callejuelas que componen la Vila Vella. Uno de los rincones más destacados de este recorrido son los dinteles de la calle Mayor, que datan de los siglos XVII y XVIII.

Pero caminando por el pueblo también es fácil encontrarse con pequeñas esculturas distribuidas por varios puntos. Estas obras de arte fueron creadas durante un encuentro de artistas celebrado en 1992 en Santa Pau.

El entorno

Tres de ellas se han quedado permanentemente en el pueblo: Les mans fosques ("Las manos oscuras"), ubicadas en una callejuela cerca de la iglesia; la escultura La Nena, junto a la muralla exterior del castillo, en la Vila Vella; y Trapezio, que se encuentra dentro del laberinto medieval.

Por último está el entorno. Santa Pau está rodeado de más de 40 volcanes y coladas de lava donde se hallan joyas arquitectónicas como las iglesias de Mare de Déu dels Arcs, Sant Vicenç del Sallent, Sant Martí Vell y Sant Miquel Sacot, todas ellas testigos del paso del tiempo y de la historia de la región.

La fageda d'en Jordà WIKICOMMONS

Aunque si algo destaca aquí es el volcán de Santa Margarida, que tiene una ermita románica en el centro de su cráter, y el volcán Croscat, con su característica forma de herradura. El Croscat fue el último en entrar en erupción hace más de 11.000 años.

Tampoco hay que olvidar que aquí se encuentra uno de los hayedos más conocidos de toda Cataluña, la Fageda d'en Jordà. Aquí uno puede perderse bajo las copas de unos árboles centenarios que, en otoño, ofrecen un festival cromático digno de ver.

Cómo llegar

Para disfrutar de este pueblo de película solo hay que viajar 40 minutos en coche desde Girona. Se toma la carretera C-66 y, una vez pasado Banyoles, se sigue hacia Olot hasta enlazar con la carretera GI-524, que conduce directamente a Santa Pau.

La ruta desde Barcelona es más larga, una hora y 45 minutos de viaje, aunque prácticamente calcada. Solo hay que iniciar el trayecto por la autopista AP-7 hasta la salida 6 hacia Banyoles y continuar por la C-66.

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