El verano es sinónimo de retorno para Joan Roca, retorno al lugar que lo ha visto formarse y crecer
El cocinero de la saga que ha situado a Girona en la cúspide de la gastronomía mundial sabe que como en casa no hay ningún sitio. Lo ha confesado en una entrevista reciente en la que ha hablado de cuál es su refugio.
El catalán es fiel y, durante los quince días de cierre estival de El Celler de Can Roca, el chef y su familia cambian los viajes internacionales por los paisajes de la Costa Brava.
Sin concretar demasiado, el chef ha confesado que pasa dos semanas de verano entre Platja d'Aro y l'Estartit, dos famosos pueblos del litoral de Girona.
El lugar de reunión
Esta elección responde a vínculos personales profundamente arraigados. L'Estartit es el pueblo natal de su esposa, Anna Payet, directora del Hotel Casa Cacao, un factor que convierte a este antiguo núcleo de pescadores en un espacio de reencuentro familiar y descanso junto a sus hijos, Marc y Marina.
Aquí, y en Platja d'Aro, celebran reuniones de amigos, cenas y jornadas de navegación en barco. Lo curioso es que ambas poblaciones son algo distintas.
Pueblo cosmopolita
Platja d'Aro destaca históricamente por su carácter cosmopolita, su gran actividad comercial abierta durante todo el año y su amplio arenal de más de dos kilómetros de longitud.
En el extremo opuesto de la bahía, l'Estartit ofrece una atmósfera marcada por su tradición marinera y su vinculación directa con el Parque Natural del Montgrí, las Illes Medes y el Baix Ter.
Las Illas Medes desde la Gola del Ter
Desde aquí se divisa el archipiélago de las islas Medes. Estas formaciones rocosas en medio del mar son un santuario de biodiversidad marina protegido que es casi un símbolo del lugar.
Más allá de eso, Joan Roca asegura que sus mañanas suelen arrancar con algún paseo por el Camí de Ronda, las antiguas vías utilizadas para el control del contrabando y la vigilancia de la costa que hoy conectan las playas de Girona.
Almacenes de pescadores
El chef asegura que uno de sus recorridos predilectos es el tramo que discurre desde Platja d'Aro hacia S'Agaró. "Un paisaje extraordinario con un recorrido maravilloso, que es muy agradable hacer sobre todo a primera hora de la mañana o al atardecer", sentencia.
En algunas de las calas por las que pasa el sendero suele parar. Aiguablava, en Begur, conocida por el tono turquesa de sus aguas, o los núcleos costeros tradicionales de Calella de Palafrugell y Tamariu, donde los antiguos almacenes de pescadores se abren directamente a la arena, son algunas de sus preferidas.
Visitas a restaurantes
Claro que hay un factor añadido a todo esto: la comida. En sus vacaciones, el chef aprovecha para visitar los establecimientos de sus colegas y antiguos alumnos en la comarca.
Una de las paradas obligatorias se sitúa en el núcleo urbano de Platja d'Aro, en el restaurante Ca La Pepa, donde destaca la cocina casera y de guisos tradicionales de su cocinera.
Begur
En la vecina cala de Sant Pol, en S'Agaró, se encuentra Villa Más, un establecimiento situado en una casa indiana frente al mar que destaca por disponer de una de las cartas de vinos de Borgoña más importantes del país.
La ruta por los grandes clásicos de la región incluye también Els Tinars, en Llagostera, una casa de comidas tradicional con estrella Michelin regentada por la familia Lladó, y el restaurante Casamar, en Llafranc, enfocado en el producto ampurdanés.
Dónde como Joan Roca
La cocina vinculada directamente al mar tiene su espacio en Toc al Mar, situado a pie de arena en la cala de Aiguablava y especializado en pescados frescos a la brasa, así como en el restaurante Puche, en Palamós.
La alta gastronomía de vanguardia de la zona está representada por Bo.TiC, el proyecto del chef Albert Sastregener en Corçà, que cuenta con dos estrellas Michelin.
También hay lugar para nuevos descubrimientos como el de La Cort del Mos, dirigido por el exmiembro de El Celler Jeffrey Ruiz, un proyecto centrado en el producto de proximidad.
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