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Los que tienen animales en casa saben lo que cuesta dejarlos solos aunque sea unas pocas horas. Por eso, las playas para perros son un plan perfecto.

En la Costa Brava, además, hay una cala muy escondida tras un túnel que pasa bajo el jardín de un bloque de apartamentos: la Cala del Niu.

Los que tengan miedo pueden descender por unas escaleras de piedra desde la parte superior del acantilado, que está justo al otro lado de la playa. Una cala que parece paradisíaca.

Está en Sant Feliu de Guíxols (Girona), un poco apartada de la playa principal para evitar molestar a muchos bañistas. De hecho, la Cala del Niu está oculta entre acantilados y lejos del bullicio turístico.

Un acceso particular

Eso es otro de sus encantos. Más allá de ir con la mascota de uno, se puede estar tranquilo. Tal vez, porque hay que caminar un poco antes de llegar. Claro que ese camino forma parte de su encanto.

El acceso por un túnel le da un toque misterioso y ayuda también a crear un efecto sorpresa. Al atravesarlo, uno parece estar llegando al paraíso: con arena gruesa, aguas cristalinas y amigos peludos.

La playa no es excesivamente grande, tiene apenas unas decenas de metros, pero el entorno es casi perfecto.

El paisaje conserva el aspecto salvaje que caracteriza a muchos tramos del litoral gerundense y permite disfrutar de un entorno especialmente tranquilo durante buena parte del año.

Cómo es la playa

Más allá de ser famosa por admitir perros en verano, la playa tiene los mismos encantos que cualquier otra cala de la Costa Brava, en especial la transparencia de sus aguas. Eso, sumado a las vistas que ofrece sobre los acantilados de Sant Feliu de Guíxols, la hace única.

Lugar tranquilo

La presencia de roca tanto en la orilla como en el fondo marino contribuye a que el agua mantenga una gran claridad, pero también a que los perros jueguen. Y sin molestar mucho a nadie.

Si bien es cierto que en verano se llena de familias con sus animales, quien está acostumbrado a los perros y los ama disfruta del día.

Cala del Niu VISIT SANT FELIU

El espacio está acotado específicamente para perros y las autoridades locales mantienen un aforo máximo permitido de animales simultáneos para evitar aglomeraciones.

Es importante saber, por eso, que se ha de ir preparado. La Cala del Niu carece de servicios directos en la propia arena.

Sin chiringuito, pero con mirador

Aquí no hay duchas, aseos públicos ni chiringuitos. Todos ellos están en la cercana playa de Sant Pol o en el casco urbano de Sant Feliu de Guíxols.

Lo que sí tiene es un pequeño mirador desde el que se contempla buena parte de este tramo de costa. Desde allí es posible observar el perfil de los acantilados y seguir el recorrido del Camí de Ronda.

Otvas playas para perros

Las playas para perros son cada vez un atractivo turístico mayor. Sin ir más lejos, en ciudades como Barcelona casi hay más mascotas que niños. Por eso, muchas zonas de costa empiezan a apostar por estos lugares.

En la Costa Brava, sin ir más lejos, hay algunas más. Empuriabrava cuenta con la Playa de la Rubina, un espacio amplio de arena fina y aguas poco profundas.

En L’Escala se encuentra la Playa del Rec del Molí, que dispone de una zona delimitada, mientras que Llançà ofrece la Playa de Sant Jordi, de pequeñas dimensiones.

Por su parte, el término de Port de la Selva cuenta con el espacio natural de Port del Vall, de arena gruesa, y con La Ribera, una playa urbana equipada con duchas y aseos.

Más al sur, Palamós mantiene habilitada durante todo el año la Playa Pere Grau, junto al puerto pesquero, y permite el acceso a la playa Gran solo en temporada baja. Y ya en Colera, hay una zona canina señalizada en Les Portes o Les Barques.

Normas en Cataluña

Hay que tener en cuenta que en casi toda Cataluña los perros no pueden acceder a la mayoría de las playas entre el 1 de junio y el 30 de septiembre, salvo en las zonas expresamente habilitadas como playas caninas.

En estas áreas sí se permite el baño y la estancia con perros durante todo el año, aunque pueden existir restricciones horarias en temporada alta. Eso sin contar que los perros que acuden deben estar vacunados y con chip, y que sus dueños deben recoger los excrementos que dejan los peludos.

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