Carretera con curvas

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La carretera de Girona más bonita y de las mejores del planeta: tiene 365 curvas, 21 kilómetros y las mejores vistas

El secreto está en el macizo de Cadiretes, una formación montañosa del litoral de Girona que se asoma al mar de manera constante

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Por el número de curvas, uno querría evitar circular por esta carretera. Sería un gran error. La vía que une Tossa de Mar y Sant Feliu de Guíxols es la más bonita de Girona y también de Cataluña.

Lo es a pesar de sus curvas. Los paisajes por los que pasa, los pueblos que une y las vistas que ofrece la convierten en una de las rutas más espectaculares del mundo.

No en vano, la GI-682 es una carretera que atrae a miles de viajeros cada año. Discurre casi en paralelo al sendero costero y es en sí misma un valor.

Tiene unos 21 kilómetros y cerca de 365 curvas, una por cada día del año. Aunque lo mejor, sin duda, son sus vistas.

La naturaleza

Pinares, calas, acantilados, miradores… hasta un castillo se puede encontrar. Pocos lugares en el mundo pueden presumir de estas características.

El secreto está en el macizo de Cadiretes, una formación montañosa del litoral de Girona que se asoma al mar de manera constante, encadenando curvas, cambios de rasante y paradas casi obligatorias para hacer fotos.

Las vistas

La carretera alterna zonas de bosque mediterráneo con balcones naturales sobre los acantilados, y eso permite contemplar el azul del Mediterráneo entre pinos, encinas y rocas.

También tiene un componente sensorial muy marcado. Viajar con la ventanilla bajada, especialmente en primavera, permite percibir los aromas de la vegetación que cubre la GI-682.

Cala Pola

Cala Pola VISITA COSTA BRAVA

Aunque lo importante aquí no son los olores ni las curvas, sino sus vistas y sus posibilidades.

Recorriendo esta carretera se puede hacer parada en algunas de las playas más bonitas de la Costa Brava.

Las calas de la zona

Por aquí se accede a Cala Bona, Cala Pola y Cala Giverola, tres enclaves muy populares del litoral de Girona, conocidos por sus aguas cristalinas y su belleza.

No son las únicas. En el entorno de Santa Cristina d’Aro, el paisaje sigue siendo plenamente costero y aparecen otras conocidas calas como Vallpresona y Senyor Ramon.

Los miradores

Por último, y antes de llegar a Sant Feliu de Guíxols, destacan la playa dels Canyerets y Cala del Senyor Ramon, dos arenales que sirven de colofón para un recorrido de gran impacto paisajístico.

No hace falta bajar hasta la arena si uno no quiere. Durante todo el trayecto, en varias de las 365 curvas de la carretera, hay pequeños miradores o puntos panorámicos donde aparcar el coche y tomar fotografías de las playas y los acantilados de la Costa Brava.

Calas de Sant Feliu de Guixols

Calas de Sant Feliu de Guixols VISIT GUIXOLS

Todo empieza, además, desde otro mirador: el del castillo de Tossa. Esta vieja fortaleza medieval, que sufrió numerosos ataques piratas y los efectos de la Guerra Civil, sirve como punto de partida del viaje.

Antes de marchar, eso sí, uno puede refrescarse en la Platja Gran para no pasar calor en el coche.

Los encantos de Tossa

Tampoco puede faltar un paseo por la Vila Vella, el recinto amurallado donde se encuentran desde restaurantes y tiendas de recuerdos hasta la famosa estatua de Ava Gardner.

Y de allí, a la carretera: no apta para quienes se marean con facilidad, pero perfecta para los amantes de los grandes paisajes. Incluso del cine.

Destino Thyssen

La GI-682 ha sido escenario de rodajes y campañas publicitarias precisamente por sus vistas, su vegetación y, en definitiva, su belleza.

Al final del recorrido, al viajero le esperan el monasterio benedictino de Sant Feliu de Guíxols, el Espai Carmen Thyssen y varias playas más.

Castillo de Tossa de Mar, Costa Brava

Castillo de Tossa de Mar, Costa Brava

Y, si uno quiere algo de ambiente después de tanta belleza, basta con acudir en verano, cuando la ciudad acoge el conocido Festival de la Porta Ferrada, uno de los eventos culturales más prestigiosos de la zona.

Luego se puede optar por descubrir otros pueblos y playas de la Costa Brava, acercarse a S’Agaró o Platja d’Aro. Y, si uno quiere más curvas, siempre puede acercarse a la carretera de Cadaqués.