Castell del Remei

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El castillo medieval con las bodegas más antiguas de Cataluña: de superviviente de la Guerra Civil a polo gastronómico

La fortaleza fue utilizada como polvorín por el ejército franquista durante el alzamiento golpista

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Hay castillos que están destrozados por el paso del tiempo o por batallas de otros tiempos. Otros han tenido la suerte de sobrevivir a las bombas.

Este es el caso del Castell del Remei, una fortaleza medieval que sobrevivió a una explosión de la Guerra Civil y que se ha reconvertido en un polo gastronómico.

Le viene de lejos. Aquí se encuentran las bodegas más antiguas de Cataluña en embotellar vino. Y no, no está en el Penedès, sino en Penelles (Lleida).

A pesar del paso de los años, sigue siendo un símbolo del patrimonio histórico, cultural y arquitectónico de Cataluña. Combina la forma del antiguo castillo, su santuario religioso y una tradición vitivinícola única.

Antiguo nombre

Originalmente conocido como Choris en época romana, adoptó nombres como Torre del Bisbe en la Edad Media y, finalmente, Torre del Remei tras diversas transformaciones.

Ha sido propiedad de figuras influyentes como el Comtat d’Urgell, el Bisbat de Solsona y, más recientemente, de la familia Girona, representantes de la alta burguesía catalana.

La Guerra Civil

En el siglo XIX, bajo la propiedad de Ignasi de Girona i Targa y su hijo, el castillo se modernizó para convertirse en una de las mayores fincas de regadío de Cataluña. Se incorporaron avances técnicos como un molino, una destilería, una botellería y una ferrería, muchos de los cuales aún pueden verse hoy.

Los problemas llegaron en el siglo XX. Uno de los episodios más oscuros en la historia del Castell del Remei ocurrió durante la Guerra Civil, cuando la finca fue utilizada como polvorín por el ejército franquista.

Castell del Remei

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El 20 de enero de 1939, en plena ofensiva para ocupar Cataluña, un depósito de municiones almacenado en el castillo explotó mientras se cargaba un camión con bombas de mano y proyectiles de mortero.

La explosión fue devastadora. Causó la muerte de 87 personas, entre ellas 81 militares y 6 civiles, incluidos niños pequeños que dormían cerca del lugar del siniestro.

Vuelta a empezar

La tragedia dejó una huella imborrable en la memoria colectiva. Los civiles fallecidos fueron enterrados en localidades cercanas, mientras que los militares descansan en el cementerio de Castellserà.

A pesar de la explosión, la guerra y la posguerra, la fortificación salió adelante. Pudo superar la desgracia y, gracias a que no detuvo su producción de vino, se recompuso. A día de hoy, cuesta creer que allí se viviera algo así.

Cómo es el castillo

El Castell del Remei actual es un edificio de planta cuadrangular con cuatro torres circulares añadidas a finales del siglo XIX por la familia Girona. Construido en torno a un patio central, cuenta con tres niveles: planta baja y dos pisos superiores.

Las fachadas de la planta baja están hechas de piedra oscura, mientras que las superiores están revestidas de estuco blanco. Las torres, coronadas por merlones rectangulares, aportan un aire señorial que recuerda a la arquitectura medieval.

El interior del castillo conserva una planta noble decorada con mobiliario original de la época, lo que permite a los visitantes transportarse al siglo XIX. Con 33 dormitorios, además de salones, cocinas y baños, el castillo refleja la grandiosidad y funcionalidad que caracterizaron su diseño.

Junto al castillo se encuentra el Santuario de la Mare de Déu del Remei, un templo neorrenacentista construido en la década de 1950. Este santuario reemplaza una iglesia anterior destruida durante la Guerra Civil y fue diseñado por el arquitecto Antoni Fisas Planas.

La iglesia de al lado

La estructura, de planta de cruz latina, incluye una cúpula central y frescos realizados por Josep Obiols Palau, uno de los artistas más destacados del Noucentisme catalán.

Los frescos representan escenas bíblicas y alegorías de la vida rural, destacando la relación entre la Virgen y la agricultura, esencial para la región. También incluye un camarín que alberga una figura de la Mare de Déu del Remei, esculpida en madera por Josep Maria Camps Arnau.

La bodega de la fortaleza

El santuario tiene capacidad para 200 personas y sigue siendo un lugar activo para ceremonias religiosas, especialmente durante la Festa Major del Castell del Remei, celebrada cada segundo domingo de octubre.

Pero si hay algo por lo que hoy es conocido el Castell del Remei es por su bodega. Elaborando vino desde la época romana, su bodega tiene el título de ser la más antigua de Cataluña dedicada a la elaboración y etiquetado de vinos de crianza.

Bodega del Castell del Remei

Bodega del Castell del Remei

Desde 1780 hay constancia de actividad vitivinícola en la finca, y su producción sigue siendo un elemento central de la economía y la cultura locales. Construida siguiendo el modelo francés tipo bordelés, la bodega cuenta con la Sala Gran de Bótes, que destaca por su imponente bóveda catalana, una de las más grandes de Europa.

Sus viñedos, además, forman parte de la Denominación de Origen Costers del Segre y pueden visitarse. Desde hace años, el castillo ha abierto sus puertas y ofrece la posibilidad de conocer su historia desde sus entrañas. Y luego, tomar un vino.

Cómo llegar

Es fácil. Se llega en media hora desde Lleida y en una hora y 45 minutos desde Barcelona. Se comparte ruta, pero en direcciones opuestas.

Se coge la autovía A-2 hasta la salida hacia Balaguer, donde se toma la C-53 en dirección a esta localidad. Tras pasar Bellmunt d'Urgell, solo queda seguir por la LV-3344, que llega directamente al Castell del Remei.