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Las piscinas naturales de la Terra Alta: aguas turquesas, cascadas y pozas excavadas por el río

La antigua vía verde de la Val de Zafán y otros itinerarios ciclistas y de senderismo amplían las posibilidades de ruta

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A simple vista pueden parecer piscinas naturales. Es tal vez la forma más popular de llamarlas, pero en realidad son marmitas. Su agua viene de una corriente fluvial, pero son de un tamaño extraordinario. De allí su nombre: las Olles de Bot.

Los que topan con ellas en una ruta de montaña se sorprenden al verlas. Se hallan en un paisaje labrado por el agua, pero sus colores y formas parecen obedecer a otra lógica.

A fuerza de arrastre y rozamiento, el río Canaletes ha excavado en la roca un conjunto de pozas enormes, pequeños cañones y saltos que conforman esas piscinas de aguas turquesas y verdes.

Su imagen parece la de una sucesión de ollas y algo de eso son: recipientes naturales de roca pulida. Están conectadas por tramos de corriente viva y cascadas modestamente escalonadas.

Tamaño de las pozas

No todas están igual de llenas ni son para bañarse. Algunas son someras y extendidas, aptas para un baño sereno; otras se abren en cavidades más profundas que invitan al salto medido desde salientes rocosos, y las hay que solo valen para remojarse los pies.

Estas diferencias hacen también que la tonalidad del agua varíe según la luz y la profundidad. Así, unas muestran un espectro cercano al verde esmeralda y otras se acercan al turquesa intenso.

Aguas cambiantes

En cualquier caso, la transparencia del cauce permite a menudo ver el fondo pedregoso y las texturas de la roca modelada por siglos de flujo.

El resultado es un paisaje cambiante, que se redefine con cada estación y con el grado de caudal del río.

Todo ello rodeado de naturaleza, como no podía ser de otra manera. Las paredes rocosas estrechan el paso en algunos tramos y abren pequeñas cuevas y canalones en otros, creando pasillos fluviales en medio del bosque por el que discurre el río.

Eso no hace que sea difícil llegar. Además, acceder a Les Olles es parte del paseo y de la gracia. El camino que lleva hasta ellas parte desde Horta de Sant Joan, pueblo inspirador de Picasso, y va hacia Bot.

Camino especial

En medio del itinerario, el agua ya hace acto de presencia y permite aproximarse al cauce y a las piscinas naturales. Y no solo eso.

En el trayecto, uno también puede descubrir elementos del patrimonio rural, como el convento de Sant Salvador y la Torre del Prior.

Lugar inspirador

La proximidad de Horta de Sant Joan añade un componente cultural a la visita: su casco histórico, vinculado a Pablo Picasso y al pasado medieval de la comarca, ofrece un atractivo histórico e interesante para quienes gustan del arte.

Además, uno puede explorar mucho más una vez allí. La antigua vía verde de la Val de Zafán y otros itinerarios ciclistas y de senderismo en la Terra Alta amplían las posibilidades de ruta para quienes deseen combinar los baños en las pozas con recorridos más largos por el territorio.

Horta de Sant Joan

Horta de Sant Joan

Les Olles, además, tampoco están muy lejos de las grandes capitales catalanas. Tarragona está a una hora y 20 minutos en coche. Se toma la C-12 hacia Gandesa y, desde allí, se enlaza con la carretera que conduce a Horta de Sant Joan, punto de partida habitual para acceder a las pozas del río Canaletes.

Desde Lleida no es mucho más. Es una hora y media de viaje. En este caso, se puede ir por la autopista AP-2 o la N-240 en dirección a Les Borges Blanques y continuar posteriormente hacia Gandesa a través de la C-12.

Cómo llegar

Una vez en Horta de Sant Joan, hay que seguir la pista que conduce hacia Bot; la señalización y las áreas de aparcamiento facilitan la llegada.

En las inmediaciones del río existen zonas de aparcamiento próximas a la parte baja de las pozas. El problema es que en verano puede haber mucha gente. Quienes buscan tranquilidad suelen ascender hacia la parte alta del conjunto, menos concurrida.