El refugio de Miguel Ángel Muñoz en Cataluña
El refugio de Miguel Ángel Muñoz en Cataluña: 200 kilómetros de playas, decenas de pueblos y mercados históricos
El actor y presentador revela que “desde hace siete años” intenta venir de manera regular
Más noticias: Las piscinas naturales de la Terra Alta: aguas turquesas, cascadas y pozas excavadas por el río
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Todos los famosos tienen su refugio. Algunos, como los amantes de los marineros, tienen un refugio en cada puerto y Miguel Ángel Muñoz, al menos, tiene uno en Cataluña.
El tito Rober de UPA Dance llegó a confesarlo hace un año en una entrevista para La Vanguardia. Si bien decía que Ibiza y Formentera son sus lugares ideales para pasar unas vacaciones, añadía que “desde hace siete años” la costa catalana también se ha vuelto un destino imprescindible para él.
“Tengo unos amigos que veranean allí y, si me lo puedo permitir por agenda y por economía, intento ir aunque sea tres días”, revela.
“Todos los años intento ir a Eivissa, Formentera y la Costa Brava”, prosigue. Los conocedores de este rincón de Cataluña le entienden.
Más de 200 km. de playa
Por mucho que en verano sea la escapada perfecta, el litoral gerundense ofrece enormes posibilidades que van más allá de sus aguas turquesas.
A lo largo de sus más de 200 kilómetros, la Costa Brava ofrece desde acantilados hasta playas larguísimas, sin descuidar el Camí de Ronda o las pequeñas calas nudistas.
Pueblos inspiradores
Todo ello convive con pueblos medievales, mercados, patrimonio artístico y conciertos de estrellas internacionales. Su naturaleza es lo más valorado.
Más del 30 % de la superficie de la provincia de Girona está protegida, destacando espacios como el Parque Natural del Cap de Creus, con sus formaciones geológicas modeladas por la tramuntana que inspiraron al mismísimo Dalí.
Parque Natural de Cap de Creus en Girona
En verano, además, la zona es conocida por sus numerosos festivales de música. Desde las tradicionales habaneras de Calella hasta los más exclusivos conciertos de artistas internacionales que ofrecen Cap Roig o Porta Ferrada.
Menos exclusivas son las fiestas mayores, como las de Platja d’Aro o las numerosas barracas de otros pueblos costeros que ofrecen conciertos gratuitos, fuegos artificiales y actividades para gente de todas las edades. Variedad hay en las fiestas y en los pueblos.
Platja d’Aro
Platja d’Aro es su cara más visible, más comercial. No llega a ser tan popular como Lloret de Mar, pero es uno de los lugares favoritos para aquellos que buscan fiesta relativamente exclusiva, kilómetros de playa y restaurantes a precios muy variados.
Más que por sus 2 km de playas, destaca por su amplio tejido hotelero, campings y oferta de ocio diurno y nocturno. Es turística, pero no llega a ser agobiante.
Palamós
Palamós está un poco más al norte, con ese halo que tiene el haber sido elegido como el lugar donde Truman Capote acabó de escribir A sangre fría.
Una placa recuerda el paso del literato por la ciudad, pero en realidad es un auténtico pueblo de pescadores.
Calles de Palamós
Lo recuerdan su puerto deportivo y la oferta gastronómica basada en mariscos y pescados de todo tipo. Uno puede salir a navegar frente a sus playas o seguir el paseo marítimo hasta Calonge, el pueblo más literario de la Costa Brava.
Si se va en dirección opuesta por el Camí de Ronda, uno pasa por la icónica cala Fonda y conecta con Cap Roig, icono cultural del verano catalán.
Calella
Pero si de iconos se trata, por qué no hablar de Calella, tierra de indianos y habaneras, de cultura marinera y casitas blancas frente al mar.
Por arena y sol no será. Son 3 km de playa que bañan un patrimonio arquitectónico que va del faro a las mansiones modernistas, pasando por el edificio del antiguo Matadero.
Playa y Dalí
La ciudad organiza también eventos de raíz catalana como la Romería de la Sardana (en junio), la Festa Major Petita, la Festa Major de la Minerva (en septiembre) y festivales de cine, rock y canto coral.
Otra imagen de postal de la Costa Brava es Cadaqués, cuna del surrealismo catalán gracias a uno de sus ciudadanos más ilustres, Salvador Dalí.
Cadaqués
Su Casa Museo, el castillo de Sant Jaume y la iglesia de Santa María son símbolos de su carácter artístico y cultural.
A pesar de los millones de turistas que se acercan allí cada año, el pueblo preserva su autenticidad y mantiene su espíritu de refugio artístico y natural.
Tossa de Mar
Por último, está el rincón de las estrellas, el lugar que tiene una estatua de Ava Gardner y que inspiró al mismísimo Chagall.
Un pueblo con playas cristalinas, como la Playa Grande, y calas como Cala Pola o Cala Llevadó.
¿Dónde va MAM?
Tossa de Mar es un pueblo medieval amurallado que los medios franceses han bautizado como el “paraíso azul” de España y que Chagall retrató con ese mismo color.
Conserva su Vila Vella fortificada del siglo XII, murallas habitadas y un rico patrimonio histórico-artístico que se abre al Mediterráneo. ¿Será alguno de estos el refugio de Miguel Ángel Muñoz en Cataluña?