La playa de Tarragona escondida bajo un castillo, Cala Jovera
La playa de Tarragona escondida bajo un castillo: 90 metros de arena, aguas cristalinas y una fortaleza medieval del siglo XI
Se presenta como una diminuta cala natural y sin servicios rodeada de vegetación y respetuosa con el medio
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Las altas temperaturas vuelven a hacerse notar con la tercera ola de calor del verano. Los que pueden ya planean escapadas a la playa.
Como cada año, la búsqueda de propuestas que combinen mar y naturaleza gana protagonismo con la llegada del buen tiempo.
Entre las numerosas opciones del litoral catalán destaca una playa de aguas cristalinas y arena dorada donde es posible descansar bajo la protección de una fortaleza medieval.
Cala Jovera es una pequeña playa de apenas 90 metros de largo y 20 de ancho, situada a los pies del castillo de Tamarit.
Dos nombres
Su principal atractivo reside en el contraste entre la belleza del entorno natural, las aguas transparentes y la presencia de la fortaleza medieval que domina el paisaje.
Conocida también como Cala del Castell por su proximidad a la fortificación de Tamarit, se presenta como una diminuta playa rodeada de la típica vegetación mediterránea.
Cómo es la playa
El ya mencionado bosque de pinos acompaña una franja de arena que se extiende a lo largo de apenas 90 metros, desde la que se accede al castillo a través de un sendero que atraviesa el bosque.
Solo hay que tener en cuenta que es una playa natural y carece de servicios, por lo que conviene acudir preparado con agua y comida.
Cala Jovera, en Tamarit CATALUNYA TURISME
El descenso hasta la playa se realiza por una zona rocosa que, aunque no presenta una gran dificultad, requiere cierta precaución y un calzado adecuado.
El esfuerzo se ve recompensado con un entorno relativamente apartado y tranquilo, ideal para desconectar. Y con la protección del castillo.
El castillo de Tamarit
Construido en su día para defender la costa de los ataques piratas, se conserva en excelente estado y tiene una historia muy interesante.
En el siglo XI, los señores de Claramunt edificaron esta fortaleza con elementos románicos y góticos. Posteriormente, la familia quedó vinculada a los Montoliu mediante alianzas matrimoniales.
Quién vivió allí
Los descendientes de ambas casas adoptaron el apellido Tamarit, que acabaría dando nombre a la fortaleza.
De arquitectura románica, el castillo tenía como principal misión vigilar la costa y prevenir incursiones piratas a finales del siglo XV. Aunque eso ya pasó.
Castillo de Tamarit Castell de Tamarit
Con el paso del tiempo cayó en desuso hasta que el millonario de Chicago Charles Deering lo adquirió a principios del siglo XX y promovió su restauración con la colaboración del pintor Ramón Casas y Joan Sumoy.
El artista residió en un espacio habilitado por Deering dentro del castillo y la relación entre artista y mecenas favoreció la creación de algunas de sus obras más destacadas, como el Palau Maricel, desarrollado junto al pintor Miguel Utrillo.
Bodas de famosos
En la actualidad, el castillo de Tamarit se ha convertido en un exclusivo espacio para la celebración de bodas y eventos, consolidándose como uno de los lugares más demandados para este tipo de celebraciones.¡
Son muchos los famosos que allí se han casado, entre ellos jugadores del FC Barcelona. ¿Quién no quiere tener la opción de bañarse en Cala Jovera en plena boda?
El entorno
Aunque el entorno de Tamarit alberga otras playas de gran atractivo. La playa con el nombre del municipio, sin ir más lejos, ofrece un ambiente tranquilo alejado de las zonas más concurridas.
Se encuentra junto a la desembocadura del río Gaià y conecta con la playa de Altafulla. Dispone de duchas y cuenta con la certificación de Bandera Azul.
El castillo medieval de Cala Jovera
Por otro lado, la Playa de la Mora es especialmente apreciada por las familias gracias a la suavidad de su entrada al mar. Ya está en un entorno semiurbano rodeado de vegetación y formaciones rocosas.
Aunque si uno quiere sombra, puede perderse por el Bosque de la Marquesa, espacio natural entre dos de las playas vírgenes más conocidas de Tarragona: Cala Fonda, popularmente conocida como Waikiki, y la Cala de la Roca Plana; ambas accesibles a pie a través del camino de ronda.
Más allá de las playas
La zona también permite complementar la jornada de playa con otras actividades. Una de las propuestas más habituales consiste en visitar primero la ciudad de Tarragona y desplazarse después hasta Tamarit, situada a unos 20 minutos en coche y también accesible mediante transporte público.
Otro lugar de interés es el Hort de la Sínia, una finca agroecológica donde los visitantes pueden conocer técnicas de cultivo, participar en la recolección de hortalizas y realizar diversas actividades en familia orientadas al contacto con la naturaleza.