Carretera de curvas.jpg

Carretera de curvas.jpg

Viajes

La carretera de Cataluña más querida y una de las más bonitas del mundo: 24 kilómetros, 72 curvas y las mejores vistas del pueblo que inspiró a Picasso

La vía también cuenta con miradores naturales y pueblos pequeños que hace las delicias de los más exploradores

Más noticias: La playa de Tarragona escondida bajo un castillo: 90 metros de arena, aguas cristalinas y una fortaleza del siglo XI

Leer en Castellano
Publicada

Noticias relacionadas

Carreteras de montaña hay muchas en Cataluña. La proximidad de los Pirineos lo propicia, pero pocas pueden decir que llevan al pueblo donde Picasso se inspiró hasta tal punto que empezó a trabajar en el cubismo.

Además, esta vía, la B-400, es muy querida por los catalanes, no solo por este detalle, sino porque lleva a una de las montañas más peculiares y admiradas de Cataluña, el Pedraforca.

Como buena carretera de montaña, no es fácil. En poco más de 24 kilómetros, hay más de 72 curvas que bordean antiguos caminos históricos, como el que recorrió Picasso antes de que esta vía estuviera construida.

Igual que el viejo camino que hizo el artista, la vía también cuenta con miradores naturales y pueblos pequeños. Claro que tampoco faltan referencias picassianas.

Por dónde pasa

No es una vía famosa por el vértigo extremo ni por la velocidad, sino por la manera en que encadena paisaje, historia y acceso a uno de los escenarios más reconocibles del Berguedà.

La carretera B-400 enlaza Saldes con Gósol en un tramo de montaña que, en la práctica, actúa como puerta de entrada al entorno del Pedraforca y al Parque Natural del Cadí-Moixeró.

Carretera y caminos

El recorrido por asfalto es relativamente corto, pero concentra cambios de cota, curvas enlazadas y vistas abiertas sobre la silueta de la montaña más emblemática del sector.

En la zona, la carretera convive con senderos y antiguos caminos como el Camí Picasso, el Camí dels Minaires y otras rutas históricas que explican por qué este paso ha sido durante siglos una vía de comunicación entre valles.

Gòsol

Gòsol Bernard Plossu MUSEO PICASSO

La belleza del trayecto no depende solo del trazado. A un lado aparecen laderas boscosas; al otro, canchales, tarteras y terrazas mineras, y al fondo, el perfil inconfundible del Pedraforca. El paisaje es lo que la hace especial.

Desde distintos puntos de la ruta se abren también amplias vistas hacia la sierra d’Ensija, la Gallina Pelada, el Cadí y las cuencas de Saldes y Gósol, un paisaje muy reconocible para quienes recorren el Berguedà.

Saldes y el valle

Saldes es el primer gran referente del recorrido y un lugar clave para entender el paisaje que rodea la B-400.

El municipio se sitúa a los pies del Pedraforca y conserva la memoria de un territorio marcado por la minería, los caminos tradicionales y la vida de montaña.

Primer encuentro con el pintor

En la ruta histórica vinculada a Picasso, Saldes aparece como uno de los puntos de paso del antiguo camí ral, junto a Feners y L’Espà, antes de llegar a Gósol.

Desde este entorno se aprecia muy bien cómo la carretera se inserta en una comarca de transición entre valles y cumbres.

Saldes.jpg

Saldes.jpg

En el trayecto, el visitante encuentra panorámicas abiertas y referencias al pasado industrial y rural: antiguas explotaciones de lignito, pistas carboneras y caminos que sustituyeron progresivamente a las sendas medievales.

Entre Saldes y Gósol, la carretera y los senderos próximos pasan por Feners y L’Espà, dos pequeños núcleos que forman parte del paisaje humano del itinerario.

Pequeños pueblos

Son lugares discretos, pero muy representativos de la montaña berguedana, donde la población se ha organizado históricamente en torno a masías, caminos de paso y pequeñas explotaciones ligadas al aprovechamiento del territorio.

L’Espà, en particular, aparece en el itinerario de Picasso y en las rutas actuales como un punto de referencia antes de la subida final hacia Gósol.

Llegada a Gosol

Desde aquí, el camino sigue ganando altura, con vistas cada vez más abiertas hacia el valle y hacia el macizo del Pedraforca, que se mantiene como una presencia constante durante buena parte del recorrido.

Y de aquí a Gósol, el gran destino del trayecto, y también el lugar que explica buena parte de su interés. El pueblo está dominado por el castillo medieval y por un paisaje que marcó de forma decisiva la estancia de Picasso en 1906.

L'Espà

L'Espà WIKIPEDIA

Entonces, como hoy, al entrar en Gósol, la carretera ofrece una de las vistas más reconocibles del viaje: el caserío agrupado bajo el castillo y rodeado por un paisaje de alta montaña muy cerrado visualmente, pero con grandes aperturas hacia el Pedraforca y el Cadí.

El pueblo conserva además un marcado vínculo con el pintor malagueño a través del Centro Picasso y de la Ruta Picasso, un recorrido corto por sus calles que sigue los espacios donde el pintor se inspiró durante su estancia.

El viaje de Picasso

La carretera actual permite acceder cómodamente a un enclave al que el pintor tuvo que llegar de forma muy distinta. Era 1906 y todavía quedaban 36 años para la inauguración de la B-400.

Así, Picasso viajó en tren de vapor hasta Guardiola de Berguedà y tuvo que continuar después en mula por el antiguo camino real, cargado con su caballete y todos sus útiles para pintar.

Cómo llegó

Ese recorrido atravesaba parajes como el collado de los Fangassos, Cal Susèn, el valle de Saldes, Feners y L’Espà, en una marcha que la propia Fernande Olivier describió como dura y vertiginosa por la estrechez del sendero y los precipicios del trayecto.

El itinerario actual conserva parte de esa memoria. La ruta conocida como Camí Picasso recupera tramos históricos entre Guardiola y Gósol, y explica la transición desde el antiguo camí ral hasta la carretera carbonera y la B-400 moderna.

Gósol pintado por Picasso

Gósol pintado por Picasso

También recuerda la salida de Picasso y Fernande Olivier hacia la Cerdanya por el Pas dels Gosolans, otro paso de montaña que forma parte del mismo universo histórico y paisajístico.

Algo de esa esencia se descubre por la B-400 que, aunque no estuviera lista entonces, sigue ofreciendo un recorrido corto pero muy escénico y con la presencia continua del Pedraforca. Siempre bajo el halo de Picasso.