Playa de Calonge
El pueblo de Cataluña con una de las mejores charcuterías de España: jamones, lomo y chorizos entre playas de aguas cristalinas y muchos libros
El municipio se presenta al mundo como la primera villa del libro permanente del territorio
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La Costa Brava acaba de sumar un nuevo referente gastronómico. No es ningún restaurante nuevo, sino una charcutería que se ha llevado las que quieren ser las estrellas Michelin del sector: las Joyas de la Charcutería.
Estos premios, que se han entregado en la primera edición de CharcutExpo, celebrada en IFEMA Madrid, han reconocido un pequeño local de Calonge (Girona) como uno de los seis mejores de toda España.
La tienda galardonada ha sido la Carnisseria Xarcuteria Arnall, situada en Torre Valentina. Se ha hecho con hasta 3 Joyas de la Charcutería, la máxima categoría de este evento.
El objetivo de estos galardones es reconocer a los negocios que marcan el presente y el futuro de la charcutería española. Y Calonge ha sido afortunada.
Premios
El reconocimiento llega tras una larga trayectoria familiar. La empresa Arnall nació en 1972, cuando Vicens Arnall abrió su primera carnicería en Palamós después de aprender el oficio con varios maestros carniceros del Empordà.
Con el paso de los años, el negocio fue creciendo y la segunda generación tomó el relevo, ampliando la red de establecimientos por distintos puntos de la Costa Brava: Palamós, Palafrugell, Platja d'Aro, S'Agaró, Torroella de Montgrí y la premiada Torre Valentina.
Un nuevo atractivo
Con este reconocimiento, Calonge ya puede decir que es mucho más que el pueblo con más librerías de Cataluña; también es sinónimo de buen comer.
Lo curioso es que este pueblo de origen medieval siempre fue famoso por sus playas, pero poco a poco se ha reconvertido. Ahora como eje charcutero, antes como polo librero.
Calle de Calonge
Desde 2021, Calonge se presenta al mundo como la primera villa del libro permanente de Cataluña, un proyecto con una decena de librerías que ha cambiado la imagen y la economía del pueblo.
Aun así, la localidad no ha renunciado a su carácter costero; solo ha apostado por un modelo distinto al de otros destinos de la comarca. Una iniciativa que alarga su atractivo turístico más allá del verano.
Idea original
La idea de transformar el casco antiguo en un “pueblo de libros” surgió además en época de vacas flacas, en plena pandemia.
Fue entonces cuando se consolidó la apertura de varias librerías especializadas en un mismo núcleo histórico, algo poco frecuente en una localidad de su tamaño.
Propuestas diversas
En poco tiempo, locales vacíos reabrieron como comercios culturales y el centro histórico pasó a albergar propuestas dedicadas al cómic, la literatura infantil, los viajes, el arte o incluso el esoterismo.
Ese giro ha tenido un efecto visible en la vida cotidiana del municipio. La presencia de librerías ha atraído visitantes interesados en la cultura, pero también ha generado actividad estable durante todo el año, con presentaciones, encuentros y eventos literarios que refuerzan el tejido comercial.
Calonge
Calonge se ha convertido así en un caso singular dentro de Cataluña. No vende solo sol y playa, sino que ha ampliado su atractivo turístico, ahora también con su charcutería. Aunque hay más.
El corazón histórico del municipio sigue siendo su gran reclamo patrimonial. El Castell de Calonge, documentado desde principios del siglo XII, domina el casco antiguo y recuerda el origen medieval de la villa.
Qué ver en Calonge
La fortaleza ha sido reformada con el paso del tiempo, pero mantiene su presencia imponente sobre el conjunto urbano y continúa integrada en la vida local con actividades culturales, visitas y actos diversos. Fuentes especializadas sitúan su construcción en los primeros siglos medievales y lo describen como una de las grandes fortificaciones del Baix Empordà.
Calonge
Se nota al pasear por el centro de Calonge. El trazado urbano conserva un aire de villa medieval que refuerza el atractivo del municipio para quienes buscan una escapada sin grandes aglomeraciones.
La otra mitad del municipio, Sant Antoni de Calonge, aporta el componente litoral. Sus playas, su paseo marítimo y su oferta de baño permiten completar una visita que combina mar y cultura en pocos minutos de desplazamiento.
Cómo llegar
Además, Calonge no queda muy lejos de Girona. En coche son 40 minutos. Basta con tomar la carretera C-65 siguiendo las indicaciones hacia Llagostera y enlazar con la C-31 hacia Palamós.
Desde Barcelona, el viaje es de una hora y media aproximadamente. Se va por la AP-7 hasta la salida hacia S’Agaró, que enlaza con la C-31 en dirección a Palamós. Una vez cerca del litoral, solo hay que desviarse en dirección a Calonge i Sant Antoni por las salidas señalizadas.