Cala del Barco

Cala del Barco

Viajes

La cala más desconocida de la Costa Brava: costa virgen de aguas cristalinas, casas históricas y un barco

Su tamaño reducido hace que pase completamente desapercibida, ofreciendo un rincón salvaje, rústico y silencioso

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A veces, para encontrar los rincones más especiales de la Costa Brava solo hace falta caminar despacio y fijarse en lo que la mayoría pasa por alto.

El recorrido por el Camí de Ronda puede distraer y hacer que uno pase de largo ante alguna preciosa cala.

Es verdad que, si eso pasa, es porque la playa es pequeñita. Sin chiringuitos, ni hamacas, ni servicios.

A cambio, puede ofrecer algo cada vez más difícil de encontrar: paz, un paisaje espectacular y la sensación de haber descubierto un lugar casi virgen.

Qué cala es

Y así sucede en un pequeño rincón de S'Agaró con una mística muy especial, la Cala del Barco, un rincón minúsculo que muchos senderistas recorren por arriba sin llegar a bajar nunca a su orilla.

El gran atractivo de este espacio es su crudeza. Aquí no hay arena, todo es roca pura, lo que ya hace que muchos turistas descarten ir. Ahora bien, se pierden la calma.

Cómo es

El hecho de no tener espacio para poner la toalla es un hándicap para muchos y su acceso tampoco es del todo fácil.

En la Cala del Barco no solo sucede eso, sino que su entrada al mar, encajada entre paredes de piedra y muy pequeña, está formada por rocas y cantos rodados.

Este factor, que a primera vista puede parecer incómodo para el bañista tradicional, es el responsable de uno de sus mayores tesoros: la total transparencia de sus aguas.

Al no haber arena que se levante con el oleaje, el fondo marino se mantiene siempre limpio y nítido. Ideal para los amantes del snorkel.

Lugar para el snorkel

En los días de mar en calma, además, el agua adquiere un tono azul turquesa que contrasta de forma limpia con los colores ocres de los acantilados.

Es un escenario perfecto para ponerse las gafas de bucear y practicar snorkel, ya que las rocas del fondo albergan una gran cantidad de vida marina.

Origen del nombre

Su tamaño reducido hace que pase completamente desapercibida, ofreciendo un rincón mucho más salvaje, rústico y silencioso que la vecina playa de Sant Pol.

Entonces la pregunta es obvia. ¿Por qué una playa tan chiquita se llama "del barco" si apenas cabe uno? La respuesta se obtiene desde arriba, desde el Camí de Ronda.

@yousraelkheir 📍S’agaro, Costa Brava, Girona Caminó de ronda con un mirrador y calas pequeñas preciosas en el camino 🐠🏖️☀️#calasacona #calasacaleta #sagaro #costabrava #girona #catalunya #cataluña ♬ Todo cambia - Dani Fernández

La Cala del Barco se llama así por su curiosa forma. El acantilado y las rocas que la delimitan dibujan una silueta que recuerda de forma clara a la proa de una embarcación adentrándose en el mar.

Más allá de esta característica, lo que hace que esta cala sea diferente de cualquier otra de la zona es el entorno arquitectónico que la rodea. Justo encima de los acantilados que la protegen se levantan algunas de las casas más icónicas y exclusivas de S'Agaró.

Casas de lujo

Estas viviendas se construyeron a principios del siglo XX siguiendo los cánones del Noucentisme, un movimiento que buscaba la armonía y la integración total de los edificios en la naturaleza.

Los chalets, con sus fachadas de piedra y sus terrazas, parecen brotar de la propia roca, rodeados de jardines mediterráneos y pinos que bajan casi hasta tocar el mar.

Una historia pecualiar

Esta urbanización fue diseñada originalmente por el arquitecto Rafael Masó, bajo el encargo de la familia Ensesa, con la idea clara de preservar la belleza del litoral.

Al mirar hacia arriba desde la orilla de la cala, se puede apreciar cómo el lujo de estas mansiones históricas y la fuerza de la naturaleza salvaje conviven sin molestarse, creando una de las postales más fotogénicas y singulares de este tramo de costa.

El Camí de Ronda

La única forma de descubrir y acceder a la Cala del Barco es a pie. El camino para llegar forma parte de la propia experiencia de viaje, ya que se encuentra en mitad del célebre Camí de Ronda que conecta la playa de Sant Pol con los miradores de la zona.

Este sendero está considerado uno de los paseos costeros más bonitos y cuidados de Cataluña, adaptado con escaleras de piedra, túneles abiertos en la roca y miradores con vistas abiertas al mar Mediterráneo.

Acceso

A lo largo de este paseo, la cala aparece como un pequeño refugio natural al pie del acantilado. Al no tener un acceso directo en coche ni zonas de aparcamiento al lado, el flujo de gente se regula de manera totalmente natural.

Quienes deciden bajar las escaleras encuentran un rincón donde apreciar cómo el mar ha ido esculpiendo la costa siglo tras siglo, manteniendo un ambiente íntimo.

Cómo llegar

Para llegar a la Cala del Barco hay que ir a Castell d'Aro, Platja d'Aro i S'Agaró. Desde Girona, el viaje en coche dura unos 40 minutos siguiendo la C-65.

Desde Barcelona, el tiempo de viaje ya asciende hasta una hora y media. Aunque, en este caso, se ha de tomar primero la autopista AP-7 hasta la salida 9.