Los pilares de piedra se alzan sobre los viñedos como si fueran rocas vivas, redondeados y rugosos, imitando el perfil inconfundible del macizo de Montserrat.
Antes de entrar, hay que parar a mirarlo desde fuera, porque el Santuari de la Mare de Déu de Montserrat de Montferri ya lo cuenta todo en su fachada, de dónde viene la inspiración, quién lo hizo y cuánta fe fue necesaria para levantarlo.
Una devoción que construyó un santuario
Todo empieza con una tradición. A principios del siglo XX, los vecinos de Montferri y de los pueblos de la comarca tenían por costumbre peregrinar hasta el Monasterio de Montserrat cada año, pasada la vendimia, para dar gracias a la Moreneta por la cosecha.
Santuari de la Mare de Déu de Montserrat de Montferri
El problema era que Montserrat quedaba a unos 75 kilómetros de distancia.
Fue Daniel Vives, un jesuita del pueblo, quien tuvo la idea de construir un santuario propio en Montferri. Su hermano cedió unos terrenos familiares en El Corralet, y para el proyecto llamaron a su primo hermano, el arquitecto Josep Maria Jujol.
Una obra construida por los propios vecinos
La primera piedra se puso el 15 de noviembre de 1925, y desde el primer momento las obras fueron una empresa colectiva.
Los vecinos de Montferri fabricaron los propios ladrillos a partir de moldes de madera, usando grava del río Gayà mezclada con cemento. El financiamiento llegó íntegramente de donativos. No había empresa constructora, había comunidad.
En 1931, la inestabilidad política y la falta de fondos paralizaron las obras.
La Guerra Civil dañó mucho lo que se había construido, y el abandono posterior empeoro el deterioro.
No fue hasta 1984 cuando el arquitecto Joan Bassegoda i Nonell retomó la reconstrucción y consolidación del edificio, y el santuario no se inauguró definitivamente hasta el 30 de mayo de 1999. En total, 74 años desde la primera piedra hasta la inauguración.
Un edificio que imita la montaña
Jujol diseñó el edificio con una idea clara, que el santuario pareciera una prolongación natural del entorno, que dialogara con Montserrat desde la distancia.
La planta tiene forma de barco orientado hacia Montserrat, y toda la estructura está formada por arcos parabólicos o catenarios, sin el uso de paredes, un recurso típico de la arquitectura gaudiniana.
Santuari de la Mare de Déu de Montserrat de Montferri
Los 42 pilares y las 33 cúpulas recrean el perfil del macizo de Montserrat, y desde la distancia el efecto es notable, los pilares exteriores, redondeados y rugosos, imitan directamente las formas de las rocas de la montaña. Por eso el santuario se ve desde mucho antes de llegar a Montferri.
El interior que recuerda a la Sagrada Familia
Quien entra al santuario sin saber de quién es la obra suele hacer la misma asociación, algo aquí recuerda a la Sagrada Familia. No es casualidad; Jujol colaboró estrechamente con Gaudí en varios de sus proyectos, y ese lenguaje compartido se nota en los arcos, en las formas, en la luz que entra filtrada.
Las tres puertas de acceso son de hierro forjado, al igual que las barandillas, y el camarín de la Virgen reproduce el esquema de Montserrat, con dos escaleras para acceder a la imagen. Las vidrieras en forma de corazón bañan el interior de colores que cambian según la hora del día.
Imagen del interior del Santuario de Montferri, en el pueblo homónimo
La cueva y el campanario exterior
Junto al santuario, Jujol proyectó también una pequeña cueva, construida reutilizando materiales viejos, entre ellos, muelles de colchones, para dar forma a las paredes. Está decorada con el mismo azul de las vidrieras del templo, creando una conexión visual entre los dos espacios.
Se accede por una escalera lateral que baja desde el exterior del edificio.
A pocos metros del santuario se encuentra también el campanario, construido fuera del edificio principal porque la propia estructura del santuario no dispone de ninguno.
Detalle de la bóveda del Santuario de Montferri
Cómo llegar
El Santuari de la Mare de Déu de Montserrat de Montferri se encuentra a unos 380 metros del casco urbano de Montferri (Alt Camp, Tarragona), a poco más de una hora de Barcelona en coche.
La ruta más rápida desde Barcelona es por la AP-7 en dirección Tarragona y la AP-2 en dirección Lleida, hasta la salida C-51 Valls, siguiendo después las indicaciones hacia Montferri. Hay un aparcamiento de tierra gratuito a los pies del santuario.
