Berto Romero no para pero, como todo ser humano, necesita su válvula de escape. La tiene. Cuando la presión de la gran ciudad y las giras aprietan, el humorista vuelve a sus orígenes a cargar pilas.
Es un refugio blindado contra el estrés cotidiano, rodeado de historia, misticismo y un silencio sepulcral que solo se rompe con el murmullo de sus propios vecinos, que apenas superan los 5.000.
Muchos de ellos viven en el centro, en la impresionante villa fortificada que la conformó. Era en plena Edad Media cuando las calles eran empedradas, como aún muchas se mantienen en Cardona e igual que ellas, Romero.
El catalán ha nacido y se ha criado allí y no ha querido olvidar sus orígenes. De ahí que Cardona siga siendo su refugio. Aquí conserva sus raíces más profundas. Como la propia ciudad.
Un castillo de cine
La fisonomía de la localidad conserva intacto su carácter puramente medieval, transportando de inmediato al visitante a una época lejana de leyendas, condes y grandes batallas históricas.
El gran emblema que corona este refugio es su imponente castillo del siglo IX. Esta fortaleza militar, considerada una de las joyas más importantes del románico catalán, domina todo el horizonte geográfico desde lo alto de una colina.
Plató de Orson Welles
Este espacio sirvió de escenario principal para el rodaje de la célebre película Campanadas de medianoche.
Las filmaciones tuvieron lugar en la Colegiata de Sant Vicenç y en el propio Castillo de Cardona, una fortificación que se eleva entre las brumas matinales, dando una atmósfera casi fantasmagórica a la famosa cinta shakespeariana.
Castillo de Cardona
El director estadounidense Orson Welles se adentró en las dependencias de este edificio pensado originalmente para la defensa y el alojamiento de reyes y nobles, aprovechando las estancias interiores para recrear con absoluta maestría la Abadía de Westminster.
Aquella fue una decisión artística atrevida. Si uno observa detenidamente el castillo desde el exterior, resulta complejo encontrar el parecido con el templo británico, pero su arquitectura interior ofrece una perspectiva completamente distinta cuando interviene un maestro de la ficción.
Cómo es la fortaleza
Esta anécdota cinematográfica constituye un aliciente adicional para visitar la impresionante estructura arquitectónica.
El castillo es uno de los complejos fortificados más grandes del territorio de Barcelona y su emplazamiento estratégico en la cima lo hace lucir majestuoso, ganándose el sobrenombre popular del castillo de las nubes.
Atalaya entre las nubes
Existen múltiples registros que muestran la silueta de la edificación rodeada por la niebla baja.
Aunque la colina se alza a una altitud moderada de 585 metros sobre el nivel del mar, las condiciones climáticas de la comarca del Bages y la cercanía con el Prepirineo propician este hermoso efecto visual.
Núcleo medieval de Cardona
En la actualidad, las dependencias de la antigua fortaleza militar se han transformado parcialmente en un parador nacional, permitiendo a los viajeros pernoctar en un hospedaje cargado de misterio.
Diversos relatos de visitantes aseguran percibir murmullos nocturnos y movimientos extraños de objetos cotidianos, fenómenos comentados desde que se inició la rehabilitación del recinto como casa de huéspedes en el año 1976.
Cómo es Cardona
El interés histórico no se limita a la cumbre. A los pies del castillo se despliega el casco antiguo, configurado por calles estrechas, plazas porticadas y palacetes que atesoran siglos de devenir histórico.
Muchas de estas edificaciones sufrieron los asedios y batallas de la Guerra de Sucesión de 1714, mientras que las grandes residencias señoriales reflejan la opulencia económica derivada de la antigua explotación de la sal.
La iglesia
En el entramado urbano destaca la iglesia de Sant Miquel, construida durante el siglo XIV, cuyo ábside poligonal de siete lados y su nave única custodian la imagen de la Mare de Déu del Patrocini, trasladada desde Marsella en 1423.
La capilla gótica de Santa Eulàlia, perteneciente a la misma época, complementa el patrimonio religioso y atestigua la relevancia institucional de la villa durante el medievo.
Castillo de Cardona
Los accesos y plazas articulan la vida social diaria. El portal de Graells representa la única entrada principal de la antigua muralla que se mantiene en pie, delimitando el recinto histórico y conduciendo hacia la plaza del Mercat.
La zona del mercado evoca las plazas mayores de la Edad Media con sus porches de variados estilos constructivos, que acogieron ferias comerciales durante generaciones.
Las casas de Cardona
La plaza de la Fira sigue funcionando hoy como el principal punto de reunión vecinal, manteniendo la misma dinámica social del pasado.
Vías principales como Sant Joan y Sant Miquel exhiben viviendas adosadas con fachadas de piedra y balcones con hierro forjado que consolidan un ambiente de calma y solemnidad que en su día fascinó a Orson Welles.
Una montaña especial
Más allá de la monumentalidad de sus piedras, el municipio es reconocido a nivel global por un prodigio geológico singular: su espectacular Valle Salino.
Este espacio natural acoge la célebre Montaña de Sal, un entorno de aspecto lunar que genera una atmósfera magnética propicia para el descanso.
Cuevas de sal de Cardona
Esta es la única montaña de Cataluña que continúa incrementando su volumen de forma progresiva con el transcurso de los años.
Con una profundidad que alcanza los 2.000 metros y una elevación visible superior a los 120 metros, estas estructuras salinas evolucionan de manera ininterrumpida por el efecto de las lluvias, que erosionan y regeneran el complejo de galerías visitables.
Espacio para la paz
Por eso, las minas de sal configuran formaciones naturales subterráneas que rivalizan en espectacularidad con el castillo. Imposible irse si uno se ha quedado allí.
Eso es lo que le pasa a Berto Romero. Cardona constituye el bálsamo perfecto para él. Aquí no hay alfombras rojas ni flashes, sino los vecinos que lo conocen desde su infancia y con quienes se puede relajar de su personaje mediático.
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