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Hay senderos que se recuerdan por la distancia y otros por la secuencia de paisajes que van encadenando. La ruta del Parrizal, en Beseit, pertenece a este segundo grupo.

A lo largo de un recorrido de unos ocho kilómetros entre ida y vuelta, el camino cruza las montañas de Beseit, avanza junto al río Matarraña y transcurre por pasarelas de madera que bordean pozas de agua clara y culmina en un estrecho desfiladero.

El itinerario forma parte del espacio natural de los Puertos de Beceite, Beseit en castellano, uno de los enclaves más conocidos de Teruel y del sur de Tarragona.

Su popularidad se explica por una combinación de factores muy concreta: un paisaje de notable interés, un trazado accesible y una organización que permite recorrerlo con comodidad.

Camino con reserva

El acceso está regulado. Para recorrer el Parrizal es necesario reservar plaza con antelación, ya que el aforo es limitado con el objetivo de proteger un entorno especialmente sensible.

Hay un aparcamiento antes de iniciar el primer tramo. Unos 800 metros de sendero de tierra dan la bienvenida al lugar, una aproximación breve pero interesante, con la posibilidad de ver las pinturas rupestres de la Fenellassa.

Patrimonio de la UNESCO

Estas manifestaciones forman parte del conjunto del Arte Rupestre del Arco Mediterráneo, reconocido por la UNESCO como Patrimonio Mundial. A partir de ahí comienza la parte más reconocible de la excursión.

El camino sigue el curso del río Matarraña mediante pasarelas de madera que permiten avanzar muy cerca del agua sin alterar el cauce ni la vegetación de ribera. Este sistema de paso convierte la marcha en un paseo apto para casi todas las edades.

El agua es uno de los elementos más presentes a lo largo de toda la ruta. Sus tonos verdes y azulados varían según la luz y la estación.

En varios puntos aparecen también pozas naturales que se forman entre las curvas del cauce y junto a los bloques de piedra, creando pequeñas zonas de remanso que contrastan con la estrechez de algunos tramos.

Un cañón angosto

El tramo más conocido del recorrido llega con los Estrechos del Parrizal. Allí el sendero se adentra en un cañón de unos 200 metros de longitud excavado por la erosión del agua durante miles de años.

Las paredes alcanzan alrededor de 60 metros de altura y, en algunos puntos, la distancia entre ambas se reduce a poco más de metro y medio. La sensación de encajonamiento es casi claustrofóbica, pero también espectacular, de ahí que sea una de las zonas más fotografiadas del itinerario.

Cruces y saltos

Una pasarela permite cruzar de un lado al otro del desfiladero y observar el lugar desde una posición elevada y segura. El paso, aunque breve, concentra buena parte de la identidad visual de la ruta.

La roca vertical, la estrechez del cañón y el sonido de los saltos de agua generan un contraste muy marcado con los tramos anteriores, más abiertos y boscosos.

Saltos de agua y pasarelas de la Ruta del Parrizal CHIRINGUITO PARRIZAL

Pero más allá de la naturaleza está la fauna que la habita. Aves rapaces sobrevolando los cortados y cabras montesas en las zonas más elevadas forman parte de la observación habitual en este espacio protegido.

El regreso a Beceite cierra una excursión que combina naturaleza, patrimonio y un trazado muy definido.

Cómo llegar

La Ruta del Parrizal está casi tocando Cataluña. La ciudad más cercana es Tarragona y está a dos horas y media, casi una hora menos desde Barcelona. El camino es el mismo en ambos casos.

Se va por la AP-7 hasta la salida de Reus, para enlazar con la N-420 hacia Gandesa. Desde allí, la carretera T-334 conduce hasta Horta de Sant Joan y, posteriormente, la A-1414 permite llegar a Beceite. Una vez en el municipio, solo hay que seguir las indicaciones hacia el Parrizal.

Dónde aparcar

Desde el casco urbano de Beceite hay que seguir una carretera asfaltada de unos cinco kilómetros hasta el acceso al Parrizal.

Allí se recomienda estacionar en el Parking 3, el más cercano al inicio del recorrido autorizado. En este punto también se concentran varios servicios básicos, como aseos, una zona de pícnic y un pequeño quiosco, para iniciar la ruta preparados.

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