Publicada

Es una de las grandes promesas del fútbol español y uno de los jugadores más queridos por la afición del Barça y de la Selección.

Su carisma, su humildad y su precoz irrupción en la élite han convertido a Pau Cubarsí en una de las figuras del momento.

Pero lejos de los focos, el central encuentra su refugio en un pequeño pueblo de Girona donde apenas viven 183 personas.

Allí, entre campos, masías y caminos rurales, se encuentra Estanyol, el lugar donde creció el futbolista.

Fútbol y naturaleza

Bajo este nombre particular se esconde un rincón tranquilo marcado por una iglesia milenaria, un antiguo volcán y la ebanistería de los familiares del jugador que, durante generaciones, ha dado forma a muebles y proyectos de toda la comarca.

Su historia es más que particular. Hijo de la familia de ebanistas del municipio, Cubarsí inició su camino hacia el fútbol profesional en un entorno donde ni siquiera había un campo de fútbol en el propio pueblo.

Un municipio sin independecia

Estanyol no es una gran ciudad, sino una pequeña entidad de población donde todos se conocen y donde el esfuerzo cotidiano sigue siendo una de las señas de identidad.

El municipio está integrado en el municipio de Bescanó, por lo que no cuenta con ayuntamiento propio. Además son pocos vecinos, menos de 200, segun el último censo entre ellos el jugador culé.

Vistas de Estanyol WIKIPEDIA

Las primeras referencias al pueblo aparecen en el año 922, cuando se menciona la existencia de una fortaleza medieval en la zona.

De aquel antiguo castillo apenas quedan algunos vestigios, pero dan una idea de la importancia estratégica que tuvo este enclave en la Edad Media.

Pérdida de la independencia

Durante siglos fue un municipio independiente, hasta que en 1846, tras las reformas del periodo isabelino, Estanyol fue incorporado al ayuntamiento de Bescanó junto a otros pueblos vecinos.

Históricamente, sus habitantes se dedicaron a la agricultura y a la cría de ganado, aprovechando la fertilidad de sus tierras volcánicas.

Restos íberos

El patrimonio cultural de Estanyol refleja esas raíces antiguas. En el cerro conocido como Puig de Can Cendra, a las afueras, se han encontrado restos de un poblado íbero de los siglos IV y III a. C..

De aquella época se han hallado fragmentos de cerámica, monedas e incluso joyas de estilo helenístico.

Casa rural de Estanyol

En ese mismo altozano se levanta una curiosa torre de telegrafía óptica del siglo XIX, llamada la Torre del Telègraf, que formó parte de la red de comunicaciones visuales en tiempos anteriores al telégrafo eléctrico.

Ya en el centro del pueblo sobresale la iglesia parroquial de Sant Andreu, un templo de origen medieval mencionado desde el año 882 que fue reconstruido en 1704 sobre una iglesia anterior.

Qué ver en Estanyol

Es un edificio sencillo de piedra, con un campanario de torre que domina el perfil del pueblo. Junto a la iglesia se conserva también un templete abierto tradicional catalán donde antiguamente se rezaba para alejar las tormentas.

Y ahora, además, tiene un nuevo lugar para visitar: la ebanistería de los Cubarsí. Ese podría haber sido el futuro de este jugador que con 18 años recién cumplidos se alzó con su primera Liga.

Pau Cubarsí llega a la concentración de la selección española REDES

Rutas por hacer

Entre los atractivos que ofrece Estanyol al visitante, especialmente para los amantes de la historia y la naturaleza.

En sus alrededores están las capillas rurales de Sant Pere y Sant Bartomeu y el cercano volcán de la Crosa, al que se llega a través de distintas rutas de senderismo que parten de L’Estanyol.

Cómo llegar

Quien quiera conocer Estanyol lo tiene relativamente fácil. Desde Girona se llega en unos 15 minutos. Basta con tomar la carretera en dirección a Bescanó por la N-141 y seguir las indicaciones hacia Anglès.

Desde Barcelona, la opción más rápida es tomar la AP-7 en dirección a Girona y salir por Girona Oest. Desde allí se conecta con la N-141 hasta Salt y Bescanó, y luego se sigue por una carretera rural hasta Estanyol.

Noticias relacionadas