Ermita de Sant Gregori

Ermita de Sant Gregori

Viajes

La ruta que lleva a la ermita más espectacular de Cataluña: santuario del siglo XVI, rocas rojas y un templo excavado en la montaña que parece Marte

Las leyendas locales y los nombres populares atribuidos a las caprichosas formas de los bloques rocosos acompañan al caminante

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Hay zonas que no parecen de este mundo. Su belleza natural las dota de un halo de misterio y originalidad que hace que uno parezca haber viajado en el tiempo o a otro planeta.

Uno de esos ejemplos claros es lo que sucede al adentrarse en la ruta de la ermita de Sant Gregori, en Falset (Tarragona). A medida que uno avanza por esta tierra de viñedos, el suelo se vuelve rojo y parece que se esté en Marte.

Es obvio que eso no ha sucedido; todo tiene una explicación lógica. Las montañas que guían hasta aquí están compuestas por areniscas y conglomerados de intensos tonos rojizos y anaranjados.

Este escenario visual, donde las paredes de roca adquieren una viveza casi incandescente durante las primeras y últimas horas del día, sirve de preámbulo para descubrir otra maravilla, pero esta vez no natural, sino humana: la ermita de Sant Gregori.

La ruta

El camino tiene su recompensa y, además, es fácil de hacer. El itinerario permite adentrarse en un desfiladero donde las rocas rojas son las protagonistas, por sus colores y sus formas.

El viento y el agua han erosionado las rocas, que adoptan figuras caprichosas, forman agujeros y crean viseras naturales.

Las leyendas de la zona

El contraste entre el verde perenne de los pinos y matorrales, el suelo arcilloso y las moles de piedra rojiza genera una atmósfera de aislamiento y desconexión.

Las leyendas locales y los nombres populares atribuidos a las caprichosas formas de los bloques rocosos acompañan al caminante que, al final del ascenso, tiene su recompensa.

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El camino lleva directo a la ya citada ermita de Sant Gregori, un templo que parece brotar de las entrañas mismas de las rocas que parecen cubrirlo.

El edificio no es enorme, pero se encuentra literalmente incrustado debajo de una monumental balma o abrigo natural de piedra arenisca.

Iglesia y paisaje

La propia montaña ejerce la función de techumbre natural y de muro posterior, integrando la estructura arquitectónica dentro de la cavidad protectora.

La historia de este enclave es interesante. Los primeros documentos que lo mencionan sitúan los orígenes del santuario a finales del siglo XVI o principios del siglo XVII.

Un templo destrozado por la naturaleza

En aquella época, la profunda oquedad ya funcionaba como un espacio de recogimiento idóneo para ermitaños y peregrinos que encontraban allí aislamiento y protección frente a las inclemencias del tiempo.

Sin embargo, la fisonomía que se observa en la actualidad corresponde a una reconstrucción posterior. A finales del siglo XIX, un importante desprendimiento de rocas sepultó y destruyó gran parte de la edificación original.

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Ruta de la ermita de Sant Gregori.jpg TURISME PRIORAT

Tras un periodo de abandono, el templo fue levantado de nuevo en el año 1927, respetando escrupulosamente la comunión original entre la obra humana y la roca viva.

La fachada exterior presenta una factura sobria de mampostería, rematada por una portada con arco de medio punto, un pequeño óculo calado y una espadaña que corona la estructura.

Cómo es la ermita

Ya en el interior, la nave única ofrece un ambiente austero y recogido, donde el verdadero protagonismo recae en la rugosa e imponente pared de roca que envuelve los altares, un recordatorio de cómo la arquitectura puede adaptarse y subordinarse a las formas de la naturaleza.

Frente al umbral de la iglesia se despliega, además, un mirador natural que funciona como un auténtico balcón sobre el valle y permite contemplar los campos de vid que dibujan líneas geométricas sobre el terreno. Todo ello en un entorno marciano.

Cómo llegar

No hace falta un cohete para llegar, solo un coche y ganas de caminar. La ermita está a unos 40 minutos de Tarragona. La N-420 lleva hasta Falset.

Si se va desde Barcelona, el viaje es más largo, de una hora y media. Hay que ir a buscar la citada carretera nacional, sí, pero antes hay que seguir la AP-7 hasta la salida que conduce a ella.