Puerto de Cambrils TURISME DE CATALUNYA
La villa medieval marinera donde comer una buena fideuá: 9 kilómetros de playa, aguas cristalinas y un castillo del siglo XIV
El casco antiguo de la ciudad aún conserva restos de su muralla medieval y construcciones históricas como la Torre del Bou, del siglo XIV
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Es el municipio de la Costa Daurada con mayor afluencia de turistas, especialmente aragoneses, pero para los vecinos de toda la vida, Cambrils sigue siendo esa villa marinera donde pasear y comer una buena fiedeuá.
Además, es un pueblo perfecto para una escapada de verano: tiene playas de aguas tranquilas, un puerto con vida, una gastronomía que sabe a mar y se puede llegar en tren.
Aunque a muchos les cueste creerlo, Cambrils ha sabido conservar su alma de pueblo pesquero. Lejos de la temporada alta, aquí el ritmo es pausado y, en verano, tampoco ofrece estrés.
A Cambrils se viene a relajarse. Se puede conocer la antigua villa, claro, es casi obligatorio, pero con calma. Una tranquilidad que ofrecen las calmas aguas del Mediterráneo en la orilla de sus playas.
Casco antiguo
Antes de abordar el litoral, mejor, hacia dentro. El casco antiguo de la ciudad aún conserva restos de su muralla medieval y construcciones históricas como la Torre del Bou, del siglo XIV, o la Torre de la Ermita, de origen medieval.
Cerca de allí uno puede visitar el Castillo de Vilafortuny, una fortaleza que recuerda que esta fue una zona de defensa y muy preciada ya entre los siglos XI y XII.
Puerto de película
Ya más cerca del mar, el lugar que da el calificativo de villa marinera a Cambrils, su puerto. Aquí, cada tarde, sobre las 17 horas, todavía se puede ver la llegada de los barcos pesqueros que regresan tras una larga jornada en alta mar.
La estampa en esas horas no es apta para cinéfilos. Como si fuera Los pájaros, las gaviotas están al acecho. Nada que los pescadores no sepan manejar. Ellos protegen como pocos las cajas de pescado fresco que han sacado y vendido en el ajetreado puerto.
Cambrils iStockphoto
La pesca más común es la de arrastre, aunque sin olvidar la de luz y de trasmallo, y las especies más comunes de ver son la merluza, la sardina, el pulpo o la sepia. Todo se vende cerca de la Cofradía de Pescadores, que mantiene su actividad tradicional.
Los que no quieran acercarse mucho, pueden contemplar el movimiento y ajetreo de esas horas desde el muelle. Se puede hacer parado o de paseo.
El niño pescador
Los que han ido saben que ver llegar las barcas o contemplar la actividad de la lonja es una experiencia única. Y más en un lugar tan turístico.
Lo demuestra la actividad en su paseo marítimo, donde, además de muchos restaurantes, se erige la escultura del “Niño Pescador”, una obra en bronce que recuerda cómo se vendía el pescado antiguamente en el pueblo.
Las calas
Pero claro, si uno está en el paseo, va a resultar tentado de dos cosas: de bañarse en las playas de Cambrils y de sentarse a comer.
Para lo segundo, opciones no faltan. Aquí el protagonista vuelve a ser el producto fresco del mar.
Playa de Cambrils
Cada día, los restaurantes del pueblo suelen comprar pescado directamente de la lonja y cocinar el pescado como ellos saben. Aunque aquí el plato estrella son los fideus rossejats, es decir, los fideos de pescadores o fideuá.
Este manjar nació en las barcas, donde los marineros cocinaban con lo que tenían a mano, de ahí su nombre. Su base son los fideos sí, que cogen sabor a mar al cocinarse con diferentes tipos de pescado, moluscos o marisco. Luego va a gusto del consumidor si se le pone allioli o no.
Dónde comer
A diferencia de la fideuá valenciana, aquí los fideos suelen ser más finos y tostados previamente, lo que les da un sabor más profundo. Los expertos señalan que en restaurantes como el Denver y Casa Macarra son buenos lugares para degustarlo.
Pero no todo son fideos, en Cambrils también puede comerse arroces, mariscos y buena carne a la brasa. Aquí hay comida para todos los gustos.
Cómo llegar
Como también hay opciones de todo tipo para llegar. La cómoda, sobre todo en verano, es ir en tren. La línea R16 de Regionales Renfe tiene parada en la ciudad. En menos de dos horas se llega allí si se sale de Barcelona.
En coche es algo menos: una hora y media. Basta con tomar la AP-7 hasta ver la salida de Cambrils.