El río Fluvià corre encajado entre rocas oscuras de origen volcánico, y el sonido del agua se mezcla con el de las hojas que cubren el bosque de ribera.
La piedra negra está en todas partes, en el puente, en los muros, en los cimientos del castillo. Sant Joan les Fonts es un pueblo construido literalmente sobre lava enfriada.
Forma parte del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, y una porción menor queda dentro del Espacio Natural Alta Garrotxa. Agua, piedra volcánica e historia medieval conviven aquí sin pedir permiso.
Un municipio de tres núcleos
El término municipal está formado por tres núcleos de población: Sant Joan les Fonts, que da nombre al conjunto, Begudá (antiguo nombre del municipio hasta 1949) y parte de La Caña.
Entre los tres suman cerca de 2.831 habitantes, lo que convierte a Sant Joan les Fonts en el segundo municipio más poblado de la Garrotxa, solo por detrás de Olot.
El primer núcleo del pueblo se constituyó en el siglo IX. Los terremotos de 1427 y 1428 derribaron la mayoría de los edificios, y la recuperación posterior se vio frenada por la guerra civil del siglo XV. La crisis del siglo XVII y la Guerra de Sucesión agravaron después la situación, y no hubo crecimiento demográfico hasta el siglo XVIII.
El castillo que fue casa fuerte
El edificio más singular del pueblo es la Casa Fuerte de Juvinyà, una construcción de los siglos XII-XIV que fue residencia de la familia de caballeros Juvinyà.
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Declarada Bien de Interés Nacional desde 1972, hoy alberga el Centro de Interpretación del Territorio de la Garrotxa. Sus muros gruesos, aspilleras y poyos pétreos se conservan en un edificio completamente restaurado, situado junto al río Fluvià.
Algunas fuentes la consideran el edificio románico civil más antiguo de Cataluña, aunque ese dato concreto no está confirmado de forma definitiva. Lo que sí es seguro es que se trata de una casa señorial fortificada de dos cuerpos: la torre de defensa y el edificio principal.
El puente que cruza lava enfriada
El puente medieval de Sant Joan les Fonts atraviesa el río Fluvià y conecta el núcleo de la villa con la iglesia y el barrio de Castanyer.
La primera referencia documental data del siglo XIII, aunque la estructura que se conserva hoy es una reconstrucción del siglo XV, levantada en gran parte con piedra volcánica, el material que define toda la arquitectura del pueblo.
El monasterio románico y su iglesia
Lo que queda del antiguo complejo monacal benedictino del siglo XII es la iglesia románica, declarada Bien de Interés Nacional en 1981.
Monasterio Sant Joan les Fonts
El edificio tiene tres naves, la central con bóveda apuntada y las laterales de cuarto de círculo. En su interior se conserva una pila bautismal de inmersión del siglo XII, capiteles de notable valor artístico y una réplica del Cristo en Majestad.
Coladas de lava convertidas en paisaje
El entorno de Sant Joan les Fonts destaca por su gran interés geológico gracias a las coladas de lava que dibujaron riscos basálticos únicos.
Para descubrirlos destaca la ruta que pasa por el fotogénico Molí Fondo y antiguas muestras de arquitectura industrial.
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Otra excelente opción es el itinerario Verlet, un precioso recorrido por canales y acequias recuperados que avanza junto al agua. Estos senderos cruzan antiguos humedales y manantiales históricos que antiguamente servían como zona de ocio estival.
La vertiente patrimonial y medieval de la zona se completa al llegar al pintoresco núcleo de Begudá. Allí se encuentra el puente de Cossei sobre el río Toronell, un elemento arquitectónico clave que define el paisaje de la Garrotxa.
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Cómo llegar
Para llegar en coche desde Barcelona tienes dos opciones muy cómodas.
La ruta más directa es tomar la C-17 y luego la C-37, pasando por Vic y cruzando los túneles de Bracons. La otra alternativa es conducir por la AP-7 hasta la salida de Girona Nord y desde allí continuar en dirección a Olot.
