Calles de Perafita

Calles de Perafita LLUÇANÈS TURISME

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El pueblo medieval de Cataluña popular por sus cocas: una iglesia histórica del siglo XVIII, masías centenarias y el dulce de todas las ferias

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Ciertas poblaciones se fijan en la memoria colectiva a través de un monumento representativo o por la singularidad de su entorno geográfico. Otras, por su comida: L’Escala y sus anchoas, el arroz del Delta del Ebro, los pimientos de Padrón…

Perafita es uno de esos municipios que ha logrado un reconocimiento precisamente por eso, por la gastronomía y, más concretamente, por un dulce.

Sus cocas tradicionales han trascendido los límites de la comarca del Lluçanès para convertirse en un punto de parada recurrente para excursionistas, ciclistas y viajeros en tránsito por este sector de la Cataluña interior.

Lo han hecho, además, con presencia en casi todas las ferias gastronómicas y medievales de cualquier rincón de Cataluña. Su fama ha llegado a tal extremo que Coques de Perafita tiene tienda incluso al lado de la Sagrada Familia.

Perafita, más allá de la comida

Sin embargo, el pueblo es muy poco conocido, algo que es del todo injusto. Limitar el interés de esta localidad a su vertiente culinaria omite un valioso trasfondo histórico y patrimonial.

Más allá de los obradores y despachos donde se comercializa este producto, el municipio tiene muchos encantos. Uno de los más característicos es su plaza porticada, típica de su pasado medieval.

Nombre curioso

Pero mejor empezar por el principio: su particular nombre. Perafita viene del latín Petra Ficta, que se traduce como "piedra hincada" o "piedra-hito" y hace alusión a los bloques de piedra que se colocaban en el suelo con el fin de delimitar propiedades o demarcaciones geográficas.

Se supone que estas piedras delimitaban el municipio, ubicado en medio de la montaña a 754 metros de altitud, ocupando una posición elevada sobre una colina.

Una calle de Perafita

Una calle de Perafita LLUÇANÈS TURISME

Por esos lares está también uno de los atractivos del lugar: la cueva de les Heures. Son unos yacimientos arqueológicos donde se han encontrado restos materiales correspondientes a la Edad del Hierro.

Los estudios hablan de utensilios de los años 1000 y 600 antes de Cristo. Por tanto, el pasado de Perafita es milenario. Aun así, la primera constancia documental de Perafita se remonta al 5 de marzo de 1069.

El pueblo

En aquel periodo, el término se integraba en los dominios señoriales de los Besora, que pertenecían a la iglesia de Vic, pasando luego a la jurisdicción de los barones de Lluçà. A raíz de este privilegio, Perafita asumió la capitalidad administrativa del territorio junto a Sant Feliu Sasserra.

Esa importancia se refleja en la citada plaza Mayor, definida por un sistema de soportales y viviendas históricas donde se ubicaba el mercado, en el que ganaderos, agricultores y menestrales realizaban sus transacciones de bienes.

La iglesia

A corta distancia de la plaza se sitúa la iglesia de Sant Pere, el principal referente monumental de la localidad. Es de origen medieval, pero sus ampliaciones y reconstrucciones, que le dan su imagen actual, proceden de los siglos XVI y XVIII.

Del templo destaca el campanario, que sirve de orientación en la comarca y fue referente del pueblo y de las 60 masías que se hallan en sus alrededores, dispersas entre áreas boscosas y terrenos de labranza.

Panadería de las Cocas de Perafita

Panadería de las Cocas de Perafita

Algunas de estas fincas aún mantienen los cimientos de origen medieval y conservan los nombres de las familias, como El Puig, Les Heures o La Roca, que remiten a los antiguos explotadores de la zona.

No obstante, el factor diferencial que ha consolidado la afluencia de visitantes hacia Perafita es su arraigada tradición panadera y repostera.

Qué tiene su coca

Las cocas elaboradas en los obradores locales se han erigido en el principal estandarte gastronómico del municipio.

El método de preparación tradicional, caracterizado por una masa de textura ligera y esponjosa recubierta con una capa de azúcar, se ha preservado de forma intergeneracional hasta convertirse en un referente dulce de la comarca y de toda Cataluña gracias a las ferias.

Cómo llegar

De todos modos, quien quiera ir a buscarlas y así conocer el pueblo puede hacerlo en coche. Perafita está a hora y media de Barcelona. Se va por la C-17 hasta pasar Vic para desviarse por la C-154 hacia Prats de Lluçanès, donde se continúa por la BV-4342 y la BP-4653, siguiendo las indicaciones hasta el pueblo.

Desde Girona es un cuarto de hora menos. Se suele ir por el Eix Transversal (C-25) hasta el desvío hacia la C-154.