Parc Natural del Montgri EMPORDÀ TURISME
El volcán oculto de la Costa Brava que pasó desapercibido durante millones de años: un secreto geológico escondido entre montañas, campos y mar
Una investigación de hace menos de 30 años dio con estos restos magmáticos
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Pocas veces un paisaje tan cotidiano esconde una historia geológica tan singular. Mientras que ya está asumido que la Garrotxa es la zona volcánica de Cataluña por excelencia, pocos saben que en la Costa Brava se esconde también un volcán.
Es normal. Nadie lo supo tampoco hasta hace unos 26 años, cuando se descubrió que un accidente geográfico del Montgrí era, en realidad, un antiguo volcán.
Nadie lo percibió porque, a simple vista, no lo parece. Rompe con la imagen clásica de cono volcánico y cráter humeante. De ahí que nadie reparara en él.
Sin embargo, bajo esa forma engañosa se encuentra uno de los episodios volcánicos más desconocidos del litoral catalán: el volcán de l’Aixart.
Quién lo descubrió
Fue gracias a los trabajos de campo realizados por los geólogos Lluís Pallí y Carles Roqué que, a finales del siglo XX, se identificaron las primeras evidencias que contradecían la interpretación tradicional.
Aquella depresión elíptica del Montgrí, considerada durante años una dolina típica de terrenos calcáreos, reveló la presencia de materiales inequívocamente volcánicos: brechas, tobas y basaltos de tonalidades gris oscuro.
Por qué pasó desapercibido
El hallazgo obligó a replantear por completo la lectura geológica del lugar. Nada hacía pensar hasta entonces que podía tratarse de un volcán. No había cono ni ningún otro rasgo evidente.
La forma del terreno encajaba perfectamente con las dolinas, estructuras frecuentes en macizos calcáreos como el del Montgrí, donde la disolución de la roca genera cavidades y hundimientos.
Las Illes Medes desde el Montgrí EMPORDÀ TURISME
Además, la ausencia de relieves volcánicos evidentes dificultaba aún más su identificación. En realidad, no se trata de un cráter, sino de los restos de una antigua chimenea volcánica que ha sido profundamente transformada por la erosión a lo largo de millones de años.
Este proceso ha dado lugar a un fenómeno conocido como topografía inversa. A diferencia de lo habitual, donde los materiales volcánicos forman relieves elevados, en este caso la chimenea ha quedado como una depresión respecto al entorno.
Cómo luce
La razón se encuentra en la distinta resistencia de las rocas: los materiales volcánicos, más alterados y erosionables, han sido rebajados con mayor facilidad que las calizas que los rodean.
El resultado es un espacio hundido que oculta su verdadero origen bajo una apariencia engañosamente simple. De hecho, incluso muchos visitantes de la zona nunca reparan en él.
De cuándo es
¿Pero de dónde sale? La historia del volcán de l’Aixart se remonta al Mioceno superior, hace más de seis millones de años, en un contexto geológico marcado por intensos procesos tectónicos.
Durante ese periodo, la fracturación de la corteza en el margen mediterráneo permitió el ascenso de magma hacia la superficie. Estas manifestaciones volcánicas no fueron uniformes, sino dispersas, y afectaron a diversas zonas de las comarcas de Girona.
Gola del Ter, en Torroella de Montgrí COSTA BRAVA TURISME
Aunque la actividad volcánica más conocida de Cataluña se concentra en la Garrotxa, el Empordà también formó parte de este escenario dinámico. El problema es que aquí, más cerca de la costa, gran parte de estos materiales volcánicos fueron erosionados o quedaron cubiertos por sedimentos más recientes.
Esto explica por qué afloramientos como el de l’Aixart son tan poco evidentes y, al mismo tiempo, tan valiosos desde el punto de vista científico.
Características del terreno
Su singularidad radica, además, en el hecho de encontrarse incrustado en materiales mesozoicos, una circunstancia poco habitual en la región.
La morfología actual del enclave refuerza esa sensación de discreción. Se trata de una depresión de dimensiones moderadas, con un fondo relativamente plano que ha sido utilizado como terreno agrícola.
Atenta observación
Sus bordes apenas se elevan unos metros sobre el nivel interior y, en algunos puntos, quedan parcialmente ocultos por construcciones tradicionales de piedra seca.
Solo una observación atenta permite identificar los afloramientos volcánicos en los márgenes, donde los materiales emergen de forma fragmentaria antes de desaparecer bajo sedimentos más recientes.
Por eso, en contraste con otros paisajes volcánicos más espectaculares de Cataluña, l’Aixart no tiene tanta fama. Pero precisamente esa discreción ofrece una perspectiva diferente para quienes visitan el Montgrí.
Asimismo, esa escasa notoriedad ha permitido desarrollar investigaciones más tranquilas sobre el terreno. Trabajos que han contribuido a ampliar el conocimiento sobre la extensión real del vulcanismo en la provincia de Girona y que ofrecen una imagen distinta del Empordà y de la Costa Brava.