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La ruta de las nueve playas: cinco kilómetros entre bosques y aguas turquesas de la Costa Brava
A lo largo de este recorrido hay algunos bancos y apartaderos elevados que hacen las funciones de mirador y zona de descanso
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Es conocido ya en casi todo el mundo. Ha aparecido en numerosas revistas de viajes, pero es que su belleza es real.
El Camí de Ronda es el sendero del litoral catalán que fascina a propios y extraños. Recorre buena parte del frente marítimo de Cataluña con escasas interrupciones y ofrece unas vistas increíbles.
Una de las partes más conocidas de este camino es la que pasa por la Costa Brava. Allí el Mediterráneo se enfurece y permite ver cómo las olas impactan contra los acantilados por los que se camina.
También es cierto que es donde las aguas se vuelven más azules, más turquesas y transparentes. Por eso, los arenales que se forman entre las rocas atraen a tanta gente.
Qué ciudades une
Uno de los tramos más famosos de esta zona del Camí de Ronda es el que conecta Sant Antoni de Calonge y Platja d'Aro. Son unos escasos cinco kilómetros de ruta en los que se pasa por hasta nueve calas distintas, cada una con sus particularidades.
Si bien el camino está acondicionado, no es apto para todos, ya que requiere unas dos horas de caminata y presenta varios desniveles.
9 calas, varias zonas de descanso
Lo bueno es que las playas que uno encuentra sirven como pequeñas áreas de descanso en las que darse un chapuzón y refrescarse, porque la sombra de los pinos que hay en el camino no siempre es suficiente.
De todos modos, a lo largo de este recorrido hay algunos bancos y apartaderos elevados que hacen las funciones de mirador y zona de descanso. Pero antes hay que iniciar la ruta.
Tramo del Camí de Ronda COSTA BRAVA TURISME
Se puede empezar por cualquiera de los dos extremos del camino. En ambos casos, el paisaje es parecido: un paseo marítimo donde coger fuerzas en alguno de sus bares y restaurantes y donde recuperarlas al llegar.
Si se parte desde Sant Antoni de Calonge, el camino comienza con un ascenso al primer acantilado, en un tramo de escaleras adaptadas al terreno. Estas conducen a la primera cala, el Racó dels Homes, un reducido entrante rodeado de rocas que sirve de aperitivo de lo que vendrá después.
Playas gemelas
Como no podía ser menos, inmediatamente al lado se sitúa la cala del Racó de les Dones, una especie de cala gemela separada por un pequeño cabo formado por las rocas del acantilado que descienden hasta el mar.
El camino prosigue hacia la cala de Roques Planes, uno de los puntos de mayor interés geológico del sector.
Camino, bosque y un festival
Aquí se pueden observar los procesos de erosión eólica y marina que han modelado las rocas hasta dotarlas de perfiles suaves y formas singulares.
El sendero conduce posteriormente a la cala del Paller, un espacio protegido por la orografía donde la grava se combina con la roca y donde comienzan a hacerse patentes las masas de pino blanco que caracterizan la vegetación arbórea de la Costa Brava.
Cala de Cap Roig COSTA BRAVA TURISME
A poca distancia se halla la cala de la Roca dels Musclos, un sector caracterizado por afloramientos rocosos. Es muy pequeña y apenas se aprecia desde las alturas, lo que hace que no suela concentrar demasiada gente, algo poco habitual en verano.
La marcha alcanza seguidamente la cala Cap Roig, un espacio emblemático de la Costa Brava. Allí, en lo alto, se encuentra un castillo con un jardín botánico homónimo, muy conocido por los catalanes amantes de la música. En verano se celebra allí un popular festival.
Destino final
Por lo que respecta a lo que se ve desde el Camí de Ronda, destaca la playa y las rocas de color rojizo que le dan nombre.
A continuación, el sendero desciende hacia la cala Belladona, una playa de arena gruesa resguardada por paredes escarpadas donde las aguas son especialmente turquesas y la masa forestal se aproxima a la línea de costa.
Cala Belladona COSTA BRAVA TURISME
El itinerario, realizado en este sentido, finaliza en la cala Rovira, ya en el término municipal de Platja d'Aro. Es la playa más grande de todas, con 250 metros de arena dorada y diversos servicios públicos.
Para los caminantes, este punto marca la conclusión de la ruta. O el inicio. Además, quien tenga ganas de seguir junto al mar puede continuar el recorrido hacia el sur.
Cómo llegar
Quien esté dispuesto a hacerlo solo tiene que coger el coche y dirigirse a uno de los dos puntos de partida. Desde Barcelona es aproximadamente una hora y media de viaje, por la AP-7 y tomando la salida hacia Platja d'Aro, que enlaza con la carretera C-65. Desde allí se puede continuar hasta Sant Antoni de Calonge si se desea comenzar la ruta en ese extremo.
Desde Girona, el trayecto es mucho más corto. Si no hay mucho tráfico, se realiza en unos 40 minutos por la C-65.