Durro

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El pueblo que hay que visitar en junio, según National Geographic: menos de 90 habitantes, dos patrimonios de la Unesco y un Bien de Interés Cultural

Entre sus tesoros destaca una copia del conjunto del Descendimiento, un grupo escultórico del siglo XII

Más noticias: El pueblo medieval perfecto para recorrer a pie: 430 habitantes y un impresionante castillo-palacio del siglo XI

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Llega el verano y las publicaciones de viajes ya empiezan a ofrecer sus propuestas para estas vacaciones, y National Geographic no es una excepción.

La revista ha señalado a un pueblo catalán del Pirineo como el rincón perfecto para visitar este mes de junio, del que destaca “sus poco más de 80 vecinos” y que tiene “la proporción más alta de bienes Patrimonio de la Humanidad por habitante del territorio español”.

Esta localidad, Durro, concentra muchas curiosidades: su nombre tiene solo cinco letras, su extensión es de 28 km2, está a unos 1.400 metros de altitud, cuenta con 87 habitantes y alberga dos Patrimonios de la Humanidad y una fiesta que también está protegida por la Unesco.

Se celebra cada mes de junio y el protagonista principal es el fuego. Su nombre: la Bajada de las Fallas.

Una fiesta protegida

Se trata de una celebración ancestral vinculada al fuego con la que la comunidad marca la llegada del solsticio de verano.

Durante estas fechas, los habitantes del pueblo y los visitantes participan en una procesión de antorchas encendidas que iluminan la noche y crean un espectáculo inolvidable.

Más patrimonio

El impacto de esta tradición es tal que también está protegida y catalogada como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

Pero este no es el único reconocimiento de la organización. Si se tienen en cuenta sus habitantes y su legado, Durro puede presumir de ser uno de los núcleos con mayor concentración de Patrimonios de la Humanidad por habitante, no solo de Cataluña, sino de toda España.

El pueblo de Durro

El pueblo de Durro

El pueblo es un tesoro cultural gracias a dos joyas arquitectónicas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000: la iglesia de la Natividad y la ermita de Sant Quirc.

Desde una altitud de 1.395 metros sobre el nivel del mar, Durro ofrece unas vistas espectaculares del entorno del valle, conocido por su legado de arquitectura románica y por albergar uno de los espacios naturales más importantes de Cataluña: el Parc Nacional d’Aigüestortes i Estany de Sant Maurici.

Arte románico

Este pequeño pueblo encapsula la esencia de un pasado medieval, con sus callejuelas empedradas, casas de piedra y tejados de pizarra. Pero no se queda solo en su pintoresco aspecto.

Este monumento es un magnífico ejemplo del arte románico de los Pirineos catalanes. Construida en el siglo XII y reformada posteriormente, la iglesia destaca por su estructura sencilla, pero imponente.

La iglesia de la Natividad

Su única nave está dividida en cuatro tramos, cubierta con una bóveda de cañón sostenida por arcos, y culmina en un ábside semicircular que, con el tiempo, fue sustituido por una sacristía de planta trapezoidal.

El exterior, austero pero cargado de simbolismo, conserva un crismón rodeado de motivos zoomórficos y vegetales en el porche sur, que también alberga una puerta con dos arquivoltas apoyadas sobre columnas con capiteles decorados.

Nativitat de Durro

Nativitat de Durro

Su campanario, modificado en épocas posteriores, otorga un carácter distintivo al conjunto. En el interior, los retablos barrocos y del siglo XIX añaden un interesante contraste al ambiente medieval.

Entre sus tesoros destaca una copia del conjunto del Descendimiento, un grupo escultórico del siglo XII del que solo se conserva la figura original de la Virgen, custodiada en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC).

La iglesia, declarada Monumento Histórico-Artístico en 1980 y Bien de Interés Cultural en 1991, es un recordatorio vivo de la rica herencia románica de la región.

Sant Quirc

A 1.500 metros de altitud y a solo dos kilómetros del pueblo se encuentra la otra joya de Durro y de la UNESCO: la ermita de Sant Quirc. Se trata de una edificación del siglo XII que combina elementos románicos y barrocos.

Con una estructura sencilla, la ermita cuenta con una única nave cubierta por una bóveda de medio cañón y un ábside semicircular que ilumina el interior a través de una pequeña ventana aspillerada.

Cómo es la ermita

En el interior destaca una copia del frontal de altar románico original, que representa escenas del martirio de san Quirico y santa Julita, así como un retablo barroco de inspiración popular.

Desde esta ermita, las vistas panorámicas de la Vall de Boí son inigualables, lo que la convierte en un destino ideal para quienes buscan belleza natural y espiritualidad.

Sant Quirc de Durro

Sant Quirc de Durro WIKIPEDIA

Más allá de su patrimonio arquitectónico y cultural, el pueblo es un paraíso para los amantes de la naturaleza.

Para amantes del senderismo

Sus alrededores ofrecen rutas de senderismo como la Ruta de la Fauna, que recorre 7,5 kilómetros entre bosques y valles e invita a descubrir la flora y la fauna autóctonas de la Vall de Boí.

Este enclave natural atrae a senderistas y amantes de la montaña de todo el mundo. Además, el valle también es famoso por su oferta termal, con el Balneario de Caldes de Boí entre sus rincones más populares.

Cómo llegar

Durro se encuentra a aproximadamente tres horas en coche de Barcelona. Para llegar, se puede tomar la AP-2 o la C-16 en dirección a Lleida.

Desde allí, se continúa por la C-13 y la N-230 hasta llegar a Pont de Suert. Una vez en la capital de la Alta Ribagorça, se sigue por la carretera L-500, que atraviesa la Vall de Boí, donde un desvío señalizado conduce directamente al pueblo de Durro.