Iglesia Beget El Ripollés
El pueblo medieval escondido en este rincón de España: 20 habitantes, puentes de piedra, cascadas y piscinas naturales
Esta pequeña localidad de montaña se divide en tres barrios conectados por dos puentes que salvan el paso de un río
También te puede interesar: La cala de Tarragona que esconde una piscina dentro del mar: un balneario natural de aguas turquesas y calma absoluta
Noticias relacionadas
- La playa española que cambia chiringuitos por food trucks: 500 metros de arenal, aguas transparentes y amplia oferta gastronómica
- Parece Río de Janeiro pero es Barcelona: réplica del Cristo del Corcovado, grandes vistas y sin playa
- El rincón más mágico de Cataluña: una cascada escondida entre cuevas, leyendas y un castillo medieval del siglo X
Girona es mucho más que la Costa Brava y su litoral. La provincia se extiende hacia los Pirineos y allí se esconden núcleos casi desconocidos. Beget es uno de ellos.
Este pequeño pueblo de menos de 20 habitantes pertenece al municipio de Camprodon que, en ocasiones, lo eclipsa. Aunque nada más lejos de la realidad.
Beget es naturaleza, es río, son cascadas y casitas de piedra. Eso que se viene a llamar un ejemplo de preservación de la estructura urbana medieval en el Pirineo catalán.
Llegar no es fácil. Se sitúa en una zona de difícil acceso orográfico, un factor geográfico que ha contribuido al mantenimiento de su fisonomía histórica y también a que permanezca relativamente desconocido.
Viviendas
El origen de la población se remonta a épocas anteriores al siglo X, registrando su mayor índice demográfico en el año 1860, cuando el censo alcanzaba las 1.300 personas.
En la actualidad, el tejido urbano se compone de viviendas robustas de piedra y madera, diseñadas para resistir las duras condiciones climáticas del invierno pirenaico.
Un río, dos puentes, tres barrios
Las casas se distribuyen en terrazas a lo largo del cauce fluvial, configurando una trama urbana condicionada por la confluencia de dos ríos que dividen la localidad en tres sectores o barrios diferenciados.
Para comunicar estos sectores, se construyeron en el siglo XIV dos puentes de piedra de estilo gótico, elementos que hoy definen la estética y la estructura del pueblo.
Beget puente Escapada Rural
El sector noroeste, el más antiguo, tiene como principal atractivo la iglesia de Sant Cristòfol, situada en la plaza de Miquel Oliva.
Este templo, un destacado ejemplo de la arquitectura románica del siglo XII catalogado como Bien Cultural de Interés Nacional, conserva en su altar mayor un retablo barroco datado en 1682.
La Torre del Reloj
Tras cruzar el segundo puente se accede al sector central, donde se ubican la plaza Major y la Torre del Reloj, una estructura de base cuadrada que alcanza los 22 metros de altura distribuidos en cuatro niveles.
Finalmente, el tercer barrio, edificado entre los siglos XVIII y XIX, se sitúa en una cota superior y se alcanza mediante el denominado Pont Petit.
Piscinas naturales y cascadas
Pero no todo se reduce al centro histórico y a su arquitectura. A Beget lo definen también los diferentes cursos de agua cristalina que lo atraviesan y lo rodean.
Cerca del pueblo, la riera ha modelado una serie de piscinas naturales y pozas de origen fluvial, conocidas localmente como las gorgues de Beget. Unas pozas que, si bien invitan al baño, presentan aguas frías procedentes del deshielo y de las corrientes de montaña.
Beget
Una de las mejores maneras de descubrirlas es a través de los numerosos senderos que atraviesan el entorno y parten de Beget. Desde aquí se puede acceder a lugares tan bellos como la cascada de la Roca de Finestres, un salto de agua situado en plena zona forestal.
También se puede pasear sin destino fijo, simplemente para disfrutar de la naturaleza y de las actividades de montaña. Desde el pueblo parten caminos que conectan con Olot, Oix, Setcases o la comuna francesa de Prats-de-Mollo-la-Preste.
Senderismo
No todos los recorridos son igual de sencillos. Llegar a cumbres como el Comanegra o el Pic de les Bruixes implica una mayor exigencia física, aunque las vistas compensan el esfuerzo.
Mucho más fácil resulta acercarse a la ermita del Remei, una pequeña construcción religiosa levantada entre los siglos XVII y XVIII.
Cómo llegar
Todo depende de las ganas que uno tenga de caminar y de recorrer unos cuantos kilómetros al volante. Desde Barcelona hay cerca de dos horas y media de viaje.
La ruta más habitual pasa por la C-17 hasta Ripoll. Desde allí, se continúa por la C-38 en dirección a Camprodon y, posteriormente, se toma la carretera secundaria GIV-5223, cuyos desvíos señalizados conducen directamente al fondo del valle donde se asienta Beget.