Cataluña está llena de mitos y leyendas, desde Sant Jordi hasta el Timbaler del Bruc, pasando por otros relatos de brujas y lugares encantados. Incluso los propios paisajes no escapan a estas historias.
Una de las más conocidas de la Anoia es la de La Fou de Tous. Esta pequeña cascada escondida en los bosques de Sant Martí de Tous no solo reúne agua, cuevas y un castillo medieval, sino también relatos llenos de magia.
El lugar no puede ser más especial. Mientras el pueblo se encuentra en un entorno de colinas suaves, campos abiertos y pequeños núcleos rurales, al acercarse a la riera de Tous el paisaje se transforma.
El verde se convierte en protagonista gracias a una vegetación densa y húmeda, mientras el terreno también cambia. El paisaje empieza a encajonarse entre paredes de roca calcárea, características de la zona.
La entrada a La Fou
Este es solo un pequeño adelanto de lo que espera al visitante antes de descubrir La Fou, una cascada que se ha convertido en el principal atractivo natural del municipio.
Ese salto de agua aparece de forma progresiva, de la misma manera que el desfiladero y su paisaje se han ido modelando con el paso del tiempo.
La riera y su cascada
La riera se abre paso entre la piedra y va formando pozas, pequeños saltos de agua y un estrechamiento natural que conduce poco a poco hasta la cascada.
Además, bajo este salto de agua y en distintos puntos de La Fou aparecen cuevas y cavidades naturales. Es el propio cauce el que, con el paso de los siglos, ha ido esculpiendo las paredes del entorno.
Aun así, siempre existe una versión más poética e incluso bucólica para explicar la orografía de este lugar. Leyendas e historias populares se han transmitido de generación en generación.
La más conocida es la de la Cova del Diable, una de las cavidades más populares de la tradición local. La leyenda cuenta que los bebés nacían allí antes de llegar al pueblo, como si fuera el vientre de la naturaleza que poblaba el lugar.
Las leyendas
También existen relatos más inquietantes que hablan de apariciones y seres fantásticos, y otros más aventureros que aseguran que antiguos bandoleros utilizaron estas cavidades como refugio.
Sea cierto o no, la realidad se impone. La Fou está plagada de cuevas y rincones tan mágicos como su cascada, y todos ellos merecen una visita.
La ruta
El paseo resulta especialmente agradable. Permite al visitante caminar entre rocas cubiertas de musgo, senderos sombreados y tramos de vegetación de ribera. No es un gran parque natural ni una gran reserva, pero sí un paraje de enorme belleza.
La sensación general de quienes llegan sin conocer el lugar es la de adentrarse en un espacio escondido, protegido tanto por la propia geografía del valle como por las leyendas que lo rodean.
La Fou de Tous
La visita suele completarse con un paseo por Sant Martí de Tous, un municipio pequeño pero con un patrimonio histórico muy especial.
El castillo, situado sobre una colina, domina todo el conjunto. Sus orígenes se remontan al siglo X y, durante siglos, funcionó como un punto estratégico para el control del territorio.
El pueblo
Hoy sigue siendo el principal referente visual del municipio, visible desde buena parte del núcleo urbano. A sus pies se extiende un pueblo de calles estrechas, casas de piedra y un trazado tranquilo que conserva buena parte de su carácter medieval.
Naturaleza, historia y leyendas. Una combinación difícil de encontrar y que bien merece una visita, especialmente cuando aprieta el calor.
Cómo llegar
La forma más habitual de llegar es desde el propio núcleo de Sant Martí de Tous, a través de senderos señalizados que conducen hasta el engorjado y la cascada. También existe un acceso más corto desde las inmediaciones de la masía de Aubareda, que permite acercarse al salto de agua mediante una caminata sencilla.
Antes de llegar, eso sí, hay que coger el coche. Desde Barcelona el trayecto dura aproximadamente una hora y es muy sencillo. Basta con tomar la A-2 hasta Igualada y seguir después las indicaciones hacia Sant Martí de Tous.
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