Calles de Sant Llorenç de la Muga EMPORDÀ TURISME
El pueblo de Girona que guarda 2.000 años de historia entre ríos y murallas: cacerías de Franco, carbón y búnkeres de guerra
La proximidad de la frontera con Francia, situada a unos 15 kilómetros al norte, explica la importancia estratégica del lugar
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No todos los pueblos de carácter medieval tienen la fama de Rupit o Besalú. Hay algunos que no requieren artificios para demostrar su valor.
Uno de ellos, poco presente en las guías más típicas, se encuentra en una comarca tan conocida como el Empordà. No es uno de los bulliciosos municipios de la Costa Brava, sino una discreta villa de 247 habitantes con un pasado cargado de historia.
Aquí el mar apenas se percibe, pero tampoco hace falta: su valor está en la historia, en sus calles y, en parte, en un entorno de montaña con el sonido del río como banda sonora.
Se trata de una localidad de la que ya existen referencias en el año 972, cuando se menciona un terreno situado en la parroquia de Sancti Laurentii de Sambuca.
Recinto amurallado
En el siglo XII entró en el ámbito de influencia de los señores de Llers y, en 1272, pasó a manos del linaje de los Rocabertí, que mantuvo el control sobre el municipio hasta el siglo XX.
El recinto amurallado constituye uno de los elementos más visibles del pasado medieval. El trazado conserva tres portales de acceso, torres de planta circular y de base cuadrada, además de varias casas integradas directamente en la estructura defensiva.
Castillo
El propio relieve del meandro ayudó a reforzar la protección del núcleo, y el paseo por las calles estrechas de piedra permite entender cómo el urbanismo creció respetando la geometría de la muralla.
La iglesia parroquial de Sant Llorenç completa el eje religioso de la villa; su origen se remonta al siglo X, aunque el edificio actual ha sido objeto de reformas, ampliaciones y reconstrucciones parciales, especialmente en la fachada y en el ábside de la nave derecha.
Sant Llorenc de la Muga EMPORDÀ TURISME
Fuera del recinto aparecen otros referentes históricos. El castillo de Sant Llorenç, ya documentado en el siglo XIII, se encuentra integrado en una propiedad privada y condiciona la lectura del paisaje desde la ladera próxima al núcleo.
Muy cerca se levanta la Torre de Guaita, también llamada Torre dels Moros, una construcción del siglo XIII situada sobre un cerro adyacente al casco urbano.
La importancia del río
La relación con el río se materializa también en el Pont Vell, un puente de origen gótico que se atribuye a los siglos XIV y XV. Con tres arcos, de los cuales el central es el de mayor envergadura, el puente comunica el casco antiguo con la zona de ribera y configura uno de los puntos de referencia visual más conocidos del municipio.
El acceso al puente desde el aparcamiento cercano marca el inicio de una ruta sencilla por los alrededores, que discurre junto al río, pasa por la iglesia, el pont de Sant Antoni y permite un desvío hacia la Font Fradera antes de subir hacia la Torre de Guaita y regresar por la zona de la antigua muralla.
Qué ver en el pueblo
En el entorno también se encuentran construcciones religiosas menores, como la ermita de Sant Jordi, el oratorio de Sant Ponç, la ermita y el pont de Sant Antoni, la ermita y la font de Palau y la Font del Lleó.
Estos espacios, vinculados a la hidrografía local y a la red de caminos rurales, amplían la escala del recorrido más allá del núcleo histórico y conectan la vida local con la lectura del territorio.
@vente.conmigo82 San Llorenç de la Muga está situado en el alto valle de la Muga, en una zona también conocida como el Empordà de montaña o la Garrotxa d'Empordà por su terreno montañoso. El núcleo urbano está situado en un pronunciado meandro del río La Muga, que atraviesa el término municipal en un recorrido de once kilómetros, donde se encuentran una gran diversidad de pozas. El recinto amurallado de época medieval destaca por su buen estado de conservación, así como la mayoría de las casas del casco antiguo. Por el centro de Sant Lllorenç se encuentran rincones muy agradables que forman parte de la historia del pueblo. Sant Llorenç conserva el espíritu de un pueblo rural tranquilo y acogedor. Las montañas de Sant Llorenç, de poca altitud y con un gran abanico de caminos rurales, senderos y pistas forestales permiten disfrutar de este espacio natural todo el año, con paisajes cambiantes según la estación. Dispersados por este territorio de montañas cerca del río, se pueden encontrar pequeños tesoros arquitectónicos como la ermita de San Jorge, el oratorio de Sant Ponç, la ermita y el puente de San Antonio cerca La Muga, la ermita y la fuente de Palau, el Puente Viejo o la Fuente del León. 📍Sant Llorenç de la Muga, Alt Empordà (Girona) #santllorençdelamuga #girona #pueblosdeespaña #medievales #catalunya ♬ nhạc nền - FANTASTIC - VIETNAM TREND
El Espai Natural Protegit dels Penya-segats de la Muga, cerca del embalse de Darnius-Boadella, ofrece un contexto de acantilados de conglomerado rojo y vegetación húmeda, con senderos y posibilidades de cicloturismo que complementan la visita al casco medieval.
La historia del siglo XX se superpone a este marco de monumentos y paisaje. En Sant Llorenç de la Muga se conservan restos de la Línia P, el sistema defensivo impulsado por el franquismo tras la Guerra Civil.
Los búnqueres de la guerra
En los alrededores montañosos del pueblo aparecen búnkeres y refugios de hormigón, en algunos casos inacabados, que formaban parte de una red de fortificaciones que se extendía desde el País Vasco hasta el Mediterráneo.
La proximidad de la frontera con Francia, situada a unos 15 kilómetros al norte, explicaba la importancia estratégica del valle de la Muga y la elección de estos puntos para la construcción de observatorios, trincheras y nidos de ametralladoras.
La Línea P
Algunos de estos refugios, como el de la zona de la Cortada, presentan tres accesos independientes que nunca llegaron a conectarse, signo de un proyecto abandonado por falta de recursos y por los cambios en la coyuntura geopolítica.
El itinerario por la Línea P en el entorno de Sant Llorenç es un recorrido circular de dos o tres horas que parte del núcleo urbano y llega hasta el puente de Rimbau, siguiendo caminos rurales y atravesando zonas cubiertas por vegetación.
La ruta de los búnkeres de Sant Llorenç de la Muga CRÓNICA GLOBAL
La ausencia de señalización oficial y de vallado permite un acceso directo a las estructuras, aunque también favorece el deterioro de unos interiores oscuros y húmedos por la falta de mantenimiento.
La zona también guarda huellas de la actividad carbonera y de la caza de alto nivel vinculada al régimen franquista. En los terrenos de la antigua masía de Can Manera se encuentra una finca rústica restaurada que funcionó en el pasado como pabellón de caza.
Franco, Sant Llorenç y la caza
La propiedad, que perteneció a Miquel Mateu i Pla, figura destacada de la burguesía catalana y alcalde de Barcelona durante los primeros años del franquismo, fue escenario de cacerías en las que, según consta en la documentación, participó el propio dictador Francisco Franco.
La casa, de piedra y planta modesta, se integra en un entorno de bosque y huertos, y se ha convertido en un elemento más de la narrativa histórica local, donde se entrelazan la élite empresarial, el franquismo y la vida rural del Empordà.
Cómo llegar
La ruta para llegar, además, es sencilla. Tanto desde Girona como desde Barcelona se debe tomar la AP-7 hasta la salida de Figueres, enlazar después con la N-II y continuar por la carretera GI-510 en dirección a Terrades y Sant Llorenç de la Muga.
Desde Girona el trayecto dura alrededor de 45 minutos, mientras que desde Barcelona el viaje ronda las dos horas, dependiendo del tráfico.