La bodega construida por Gaudí

La bodega construida por Gaudí WIKIPEDIA

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La casa de Gaudí situada en medio de la carretera: bodega, castillo neogótico del siglo XIX y vistas al mar

La obra se atribuyó a uno de sus alumnos más avanzados, Francesc Berenguer i Mestres, aunque se ha confirmado que detrás estuvo el genio modernista de Reus

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Si uno repasa las obras de Antoni Gaudí, hay un nombre que se repite en varias ocasiones. Bueno, técnicamente un apellido: Güell.

Convertidos en algo así como los Médici catalanes, esta familia burguesa confió en el arquitecto de Reus para el diseño de sus palacios, urbanizaciones e incluso bodegas. Le dieron total libertad y, gracias a ello, hoy en día se disfrutan grandes obras de arte.

Esta nunca fue la idea original. Los encargos de los Güell no eran para la sociedad, sino más bien para su uso y disfrute. Una clara prueba fue el capricho que tuvo el patriarca, Eusebi Güell, de construirse una bodega frente al mar.

No lo hizo en el Penedès, el Priorat o Montblanc, sino en un rincón de la geografía catalana que no es conocido por sus vinos. Cosas de ricos.

De quién es

El noble quería aprovechar una finca llamada La Cuadra, situada en el Garraf, un pequeño núcleo entre Castelldefels y Sitges. Sin dudarlo, le encargó el trabajo al arquitecto de Reus.

Lo más sorprendente de todo es que se ha llegado a dudar de su autoría. Durante muchos años se dijo que Gaudí nunca participó en el proyecto. La obra se atribuyó a uno de sus alumnos más avanzados, Francesc Berenguer i Mestres, y, como mucho, algunos señalaron que lo único que hizo el maestro modernista fue una labor de dirección.

Los documentos de la casa

Las interpretaciones pueden ser muchas y, en tiempos de posverdad, cada uno cree lo que más le conviene. En cualquier caso, los documentos despejan cualquier duda.

El Arxiu Històric de Sitges conserva el plano original de la obra y allí solo aparece un nombre en la firma: el de Antoni Gaudí. Quien tenga dudas puede acudir a la sede del archivo a comprobarlo, ya que el plano está expuesto.

Bodega Güell

Bodega Güell WIKIPEDIA

Pero, como suele ocurrir con toda buena teoría conspirativa, hay razones para la sospecha. La principal es que, a pesar de que pueden apreciarse las formas de Gaudí en toda su fachada y estructura, lo cierto es que la Bodega Güell no responde al estilo modernista, sino al neogótico.

Los motivos por los que Gaudí optó por este estilo, en cambio, son plenamente modernistas. La voluntad del arquitecto era que la construcción se fusionara con la naturaleza, una de sus grandes inspiraciones y obsesiones. Para ello utilizó la piedra caliza del propio terreno para levantar la bodega.

Cómo es la casa-bodega

El edificio presenta un diseño arquitectónico peculiar, con una planta rectangular y un perfil frontal piramidal, destacando por sus cubiertas de gran verticalidad y pronunciadas pendientes de losas de piedra.

La bodega, de cinco plantas, incluye dos subterráneas destinadas a la cava, una planta baja para cochera y servicios, una primera planta para vivienda y una superior con un porche-mirador orientado hacia el mar y una capilla cubierta con bóveda catenaria.

Detalles mlitares

Gaudí incorporó pasillos laterales en los pisos superiores, algunos de los cuales presentan formas propias de arquitectura militar, como un matacán sostenido por ménulas. El remate incluye un campanario con cruz metálica y chimeneas de inspiración oriental.

Pero, más allá de lo técnico, lo que más destaca a simple vista son las escaleras en forma de puente, que ofrecen un acceso directo a la finca y a la planta superior, y el pasillo que conecta con la casa y adopta una apariencia de castillo.

Bodegas Güell

Bodegas Güell Arquitectura Catalana

También llama la atención el techo, que se estrecha adoptando una curva sinuosa, tan característica del arquitecto. Todo eso es lo que ha quedado.

La Bodega Güell nunca llegó a funcionar plenamente. Las malas lenguas de la época afirmaban que el vino era de lo más peleón, por no decir malo, y el negocio terminó cerrando.

Cómo llegar

Llegar hasta allí es fácil. El edificio se encuentra junto a la carretera del Garraf, la vía tradicional que conectaba Castelldefels con Sitges antes de la construcción de la C-32. El viaje dura poco más de 30 minutos desde Barcelona.

Otra opción es llegar en tren. Las líneas R2 y R2 Sud de Rodalies hacen parada en Garraf, aunque no todos, hay que estar atentos. En cualquier caso, se tarda menos de media hora desde la capital catalana.