Vistas de Llançà
El pueblo español de esencia marinera con más de 20 calas: restos prehistóricos, castillos medievales y una antigua isla llena de historia
El enclave fue utilizado como punto defensivo durante la Edad Media gracias a un antigua fortaleza
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La Costa Brava, una franja litoral de 214 kilómetros que se extiende desde Blanes hasta Portbou, es de sobra conocida, aunque todavía conserva algunos secretos.
Sin ir más lejos, poca gente sabe que Llançà, un pueblo de tradición marinera con más de siete kilómetros de costa, reúne más de una veintena de calas, restos prehistóricos, castillos medievales y una antigua isla llena de historia.
La mayoría de visitantes lo conoce, sobre todo, por sus playas. Las más conocidas son las de Sant Jordi, el Port, Grifeu y la Farella, aunque en los alrededores del municipio aparecen otras calas de menor tamaño y más resguardadas.
Más allá del frente marítimo, el casco antiguo de Llançà conserva un importante patrimonio histórico. La capilla de Sant Silvestre de Valleta, con su torre románica, constituye uno de los testimonios más antiguos del municipio.
Una isla perdida
También destacan la iglesia de Sant Vicenç, construida en el siglo XVIII, y la torre del homenaje levantada junto a ella. Aunque uno de sus mayores secretos es la isla del Castellar, situada junto a la playa larga.
Muchos visitantes apenas reparan en ella, porque hoy aparece unida al entorno del puerto tras la transformación del espacio costero y funciona como una pequeña península.
Restos arqueológicos
Su origen remite a una elevación rocosa que durante siglos funcionó como punto de vigilancia y control del litoral. En la actualidad, en la parte superior hay un mirador con vistas a distintos puntos de la Costa Brava. Pero todavía guarda más historia.
Las excavaciones realizadas en el enclave han documentado restos de la Edad del Bronce. Allí se han hallado materiales cerámicos y fragmentos vinculados a usos cotidianos y funerarios.
Islote de Castellar (Llançà) LLANÇÀ TURISME
Algunas de estas piezas se datan en torno al siglo XII a. C., lo que sitúa la ocupación humana del lugar en una cronología muy anterior a la llegada de las civilizaciones clásicas.
Con posterioridad, el enclave fue utilizado como punto defensivo durante la Edad Media gracias a un antiguo castillo del que hoy apenas se conservan restos.
Un castillo destruido
La Guerra dels Segadors provocó su destrucción parcial y el paso del tiempo redujo todavía más su presencia material. En cambio, sí han llegado hasta la actualidad dos búnkeres de la Guerra Civil, construidos por el ejército republicano para tareas de vigilancia y defensa.
Los caminos que conectan el pueblo con el Castellar y con otros puntos de la costa son utilizados por senderistas y corredores, mientras que en el puerto y el litoral se practican distintas actividades náuticas.
Islote de Castellar (Llançà) LLANÇÀ TURISME
El entorno natural amplía todavía más las posibilidades de la zona. La proximidad al Parc Natural del Cap de Creus permite acceder fácilmente a rutas y miradores vinculados a la biodiversidad del litoral y a la costa más septentrional de Cataluña.
Cómo llegar
Además, Llançà es uno de los pocos municipios de la Costa Brava con estación de tren. Los servicios regionales de Renfe conectan el municipio con otras ciudades catalanas, aunque desde Barcelona el trayecto ronda las dos horas.
En coche, el recorrido dura aproximadamente lo mismo. Lo habitual es ir por la AP-7 hasta la salida de Figueres y continuar por la N-II hasta enlazar con la N-260, que conduce directamente a Llançà. Desde Girona, el trayecto es similar, aunque se reduce a unos 45 minutos.