Vistas al Castillo de Miravet

Vistas al Castillo de Miravet

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El castillo templario más impresionante de Tarragona: murallas de 25 metros de alto sobre el río Ebro en un pueblo de menos de 700 habitantes

Esta fortaleza medieval, considerada uno de los mejores ejemplos de construcción templaria en Cataluña de origen andalusí, ha sido escenario de todo tipo de enfrentamientos y batallas

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Antes de la famosa batalla del Ebro, sucedida durante la Guerra Civil, este río ya era un lugar codiciado. Batallas, ataques y leyendas obligaron a erigir todo tipo de castillos, murallas y torres de defensa para protegerlo.

Una de estas construcciones que más fascinan a locales y turistas es una increíble fortificación en la llamada Toscana catalana, Miravet.

Aquí, en uno de los pueblos más bonitos de Cataluña y del resto de España, junto al Ebro, emerge esta fortaleza imponente rodeada por una muralla de 25 metros de altura que parece surgir de las rocas.

Con estas palabras describe Patrimoni uno de los castillos templarios más grandes de Europa, el castillo de Miravet.

Un castillo en un pequeño pueblo

A pesar de las remodelaciones para adaptarlo a las exigencias defensivas que supuso la aparición de la artillería, “el aspecto y las estructuras que han llegado hasta nosotros son esencialmente obra de los templarios”, señalan desde el citado departamento de la Generalitat.

Gracias a estas mejoras y a los trabajos de conservación posteriores, este pequeño pueblo de solo 688 habitantes presume de una fortaleza medieval como pocas en Tarragona.

Punto estratégico

Muchos no entienden qué hace una fortificación de estas características en un pueblo tan pequeño y de interior, pero hay una explicación: la posición estratégica de Miravet.

Incluso los habitantes de la prehistoria vieron su relevancia en este rincón de la Ribera d’Ebre (Tarragona), donde llegaron a establecer asentamientos, tal y como revelan los restos arqueológicos hallados en la zona.

Castillo de Miravet

Castillo de Miravet CANVA

El paso del río Ebro lo hacía crucial para el transporte de mercancías y para adentrarse en el territorio.

Ahora, en cambio, ha quedado como un mero atractivo turístico de primera magnitud, que no deja de contar la historia de un territorio como el catalán.

Cómo es el castillo de Miravet

Esta fortaleza medieval, considerada uno de los mejores ejemplos de construcción templaria en Cataluña de origen andalusí, ha sido escenario de todo tipo de enfrentamientos y batallas.

La primera, en el año 1153, cuando fue conquistada por los cristianos durante el reinado de Ramón Berenguer IV.

Su historia

Fue precisamente tras la conquista de la plaza cuando comenzó la relación con la Orden del Temple.

El monarca se lo cedió al maestre de esta en Hispania y Provenza, Pere de Rovira, quien no tardó en ordenar su reconstrucción al estilo de las fortalezas de Tierra Santa, dotándolo de una capacidad defensiva que anteriormente no tenía.

Visitantes en Miravet

Visitantes en Miravet EFE

A partir de ese momento, el castillo ganó importancia por el simple hecho de que controlaba el paso fluvial.

Eso también lo convirtió en un importante centro estratégico e incluso político, dada la relevancia de la Orden del Temple durante la Edad Media en los territorios de la cristiandad.

La Orden del Temple

Ellos fueron quienes le dieron su aspecto y estructura actual. Aquí vivía el maestre provincial y entre sus muros se albergaban tanto el tesoro como los archivos que los templarios tenían en la Corona.

Si bien esos documentos pueden resultar poco atractivos para algunos, adentrarse en esta fortaleza aún genera impresión.

Cuándo ir y cuánto cuesta la entrada

Se puede visitar de martes a domingo por cinco euros. Por este precio, se pueden recorrer las 14 dependencias con las que cuenta, así como los tres niveles en los que están distribuidas.

Destacan especialmente el Patio de Armas, a partir del cual se estructuraba la vida en la fortaleza y cuyos muros muestran incluso partes del castillo musulmán, la cocina, el refectorio, la bodega y, por supuesto, sus torres.

Una visitante del castillo de Miravet

Una visitante del castillo de Miravet EFE

Entre estas hay que mencionar la Torre del Tesoro y la Torre de la Sangre, ya que se cuenta que fue donde se ajustició a los caballeros que no quisieron rendirse una vez que la Orden del Temple fue prohibida.

Y si esto sabe a poco, siempre se puede aprovechar para conocer el pueblo. Miravet cuenta con muchos otros encantos.

Qué ver Miravet

Sus calles también conservan parte de este pasado medieval; la estrechez de las mismas y la estructura de su trazado urbano son propias del medievo. En ellas se encuentran el Molino Viejo, el Portal del Motxi y el Palacio del Comendador.

La Iglesia Vieja de Miravet, de estilo renacentista y reconstruida sobre la antigua mezquita árabe, también es de obligada visita.

Qué hacer

Y si uno quiere un recuerdo, puede pasearse por algunas de las muchas tiendas que hay, entre las que destacan unas en especial: las que venden productos de alfarería, una tradición que sigue viva en Miravet.

En la actualidad hay siete talleres alfareros que siguen trabajando las piezas más habituales, como los cántaros, los pitxells o los cadufos.

Vistas de Miravet

Vistas de Miravet CATALUNYA TURISME

Para los que se inclinan más por la naturaleza, se puede asomar al Mirador de la Sanaqueta. Desde este balcón, Miravet ofrece unas impresionantes vistas del Ebro, por el que también se puede navegar.

Subirse al Paso de Barca es algo habitual. Se trata de un transbordador sin motor (el último que queda en todo el río Ebro) que cruza la corriente fluvial valiéndose de la maestría del barquero para llegar a buen puerto.

Cómo llegar

Antes también se llegaba a Miravet por río. Ahora, es más práctico y rápido hacerlo por carretera. Está a solo una hora de Tarragona. Solo hay que tomar la N-420 hasta Miravet.

Desde Barcelona, el viaje se extiende hasta las dos horas. La vía más directa es la AP-7, que se debe seguir hasta tomar la salida de Reus, donde enlaza con la citada nacional.