Playa de Santa Cristina de Lloret de Mar WIKIPEDIA
La playa de aguas cristalinas a una hora de Barcelona destacada por National Geographic: arenas doradas, un entorno paradisíaco y una obra de Sorolla
Sus aguas, de un turquesa transparente, son ideales para actividades acuáticas como el submarinismo o el snorkel
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Cataluña es tan especial que hasta los pueblos más turísticos tienen rincones inspiradores que incluso han enamorado a National Geographic.
Eso es lo que ha sucedido con la cala de Santa Cristina, en la concurrida Lloret de Mar. Hace justo un año, la publicación de viajes le dedicó un artículo en el que desgranaba las virtudes de esta playa.
Tiene un secreto para lograrlo: está escondida entre los acantilados del Jardín Botánico Pinya de Rosa y el pinar que rodea la ermita de Santa Cristina, lejos del centro urbano.
Para acceder a esta cala, los visitantes deben cruzar la barrera del aparcamiento de pago o, alternativamente, estacionar en los alrededores y caminar. La ruta merece la pena.
La playa
Al llegar, uno se encuentra una playa de tamaño reducido, con arena fina y blanca, rodeada de una frondosa vegetación mediterránea.
Sus aguas, de un turquesa transparente, son ideales para actividades acuáticas como el submarinismo o el snorkel, proporcionando una experiencia especialmente atractiva para los amantes del mar.
Cala con río
Uno de los aspectos más destacados de la cala es, precisamente, su entorno natural bien conservado.
Un pequeño riachuelo desemboca justo allí, y un altar dedicado a Santa Cristina, patrona de Lloret de Mar, añade un componente cultural y religioso al paisaje.
Playa de Santa Cristina
Además, en uno de los extremos, una roca con una abertura divide la playa y da paso a Cala Treumal. La primera parte tiene unos 500 metros de longitud y se abre frente al camino que llega desde la ermita, atravesando la arboleda bajo la sombra del Hotel Santa Marta, el único establecimiento turístico de la zona.
Por otro lado, Cala Treumal, ya perteneciente a Blanes, es más recogida e íntima, con unos 200 metros de longitud y un aspecto más salvaje y natural.
Una playa que inspira
Su atractivo es paisajístico, deportivo (por la práctica frecuente del snorkel) e incluso artístico. Sus colores llegaron a inspirar al mismísimo Joaquín Sorolla.
El pintor valenciano, experto en capturar la luz en sus cuadros, se inspiró en esta cala catalana para pintar la obra El pescado.
Origen del cuadro
La obra forma parte de un conjunto de piezas que el artista valenciano realizó para Henry Huntington.
El estadounidense, conocedor del talento de Sorolla, encargó al pintor una serie de paneles para una sala de su residencia de Nueva York, y este aceptó el proyecto.
El pescado WIKIPEDIA
Como si fuera un cronista de viajes, Sorolla emprendió un recorrido por distintos puntos de España para captar su belleza y trasladarla a la Gran Manzana.
En total compuso 14 paneles y, aunque en ellos no se indicaba el lugar representado, hace poco más de 30 años se descubrió que uno de los paisajes retratados estaba en Cataluña.
Cómo es la obra
El cuadro en cuestión era el décimo panel de la serie, conocido como El pescado. En él, Sorolla ya no se centra tanto en el azul del mar, que aparece al fondo, sino en la actividad que se desarrolla a su alrededor.
En el lienzo se observa a un grupo de mujeres (y algunos hombres) que parecen vender el pescado recién capturado por los marineros.
Más allá de la luz
Aquí, la luz resalta el blanco de los ropajes y brilla especialmente sobre las escamas de los peces. De ahí el título de la obra, El pescado.
Otro de los aspectos más destacados es la amplia gama cromática con la que trabaja el valenciano. Las figuras situadas a la izquierda aparecen representadas con tonos más oscuros, casi camuflados con el bosque, mientras que la escena evoluciona hacia el blanco intenso de las vestimentas de las mujeres situadas a la derecha.
Playa de Santa Cristina de Lloret de Mar COSTA BRAVA
En el centro aparecen los cestos y los pescados recién recogidos, epicentro de la acción que lleva la mirada hasta el fondo, donde se distinguen grandes rocas y el mar.
Son muchos los que quedan atrapados por esas imágenes. La naturalidad de la escena, su cromatismo y la playa del fondo funcionan como una ventana abierta a la Costa Brava. Aunque durante mucho tiempo pocos sabían exactamente qué lugar representaba.
El enigma
El autor nunca citó explícitamente la playa, pero Sebastià Ruscalleda identificó claramente la Platja de Santa Cristina de Lloret de Mar.
Fue en 1992 cuando el catalán observó el cuadro y tuvo tan clara la relación que decidió ponerse en contacto con Blanca Pons Sorolla, bisnieta del pintor, quien confirmó la teoría.
Una carta reveladora
La mujer le mostró una carta que Sorolla había enviado a su esposa y en la que escribía: “Santa Cristina es una maravilla. Grandes pinos sobre el monte con escollos claros de color, sobre una mar maravillosa, de azul y verde. Algo griego y estupendo”.
Una vez conocida esta información, el ayuntamiento no dudó en poner en valor tanto la obra como la playa.
Playa de Santa Cristina de Lloret de Mar COSTA BRAVA
Hoy, en el camino de acceso a la cala, puede verse un pequeño mosaico con la imagen del artista y la cita de la carta. Un aliciente más para acercarse a una de las playas más escondidas de Lloret de Mar.
Cómo llegar
Llegar a Lloret de Mar es sencillo. Se encuentra a medio camino entre Barcelona y Girona. De hecho, el trayecto dura aproximadamente una hora desde Barcelona y unos 45 minutos desde Girona.
Desde Girona se debe tomar la AP-7 y enlazar después con la C-35 en dirección Vidreres. Desde allí, se continúa por la C-63 hasta Lloret de Mar. Desde Barcelona, la ruta más habitual es por la C-32 en dirección norte.