La mayoría de templos religiosos son antiguos, sí. Muchos de ellos incluso están en ruinas o en desuso. Tanto es así que algunos, como el Convent dels Àngels, por ejemplo, se han convertido en sala de exposiciones.
En Aragón, en cambio, hay una capilla que ha vivido un acto casi milagroso. A pesar de estar en activo, se celebran pocas liturgias. Hasta este 2026, en que se ha dado la buena nueva.
Este pasado 1 de mayo, en la típica romería anual, unos padres han celebrado allí, en el entorno de Estopanyà, el bautizo de su hijo. El primer bautizo oficiado en el pueblo en 2026, del siglo XXI y de los últimos tres siglos.
El momento no podía ser más idóneo. Ese día no solo se celebraba la romería, sino también la reapertura oficial del edificio tras su restauración.
Un bautizo y mucha fiesta
El acto fue más que una fiesta, un evento. Allí acudieron vecinos, representantes municipales y comarcales, además de familias del pueblo. La gente estaba feliz y los padres, más.
Laia y Roger, residentes en Estopanyà desde hace cuatro años, explicaron que querían bautizar allí a su hijo por su vínculo con la ermita y el pueblo. Un gesto que todos supieron agradecer.
Quién estuvo allí
La liturgia fue una fiesta. La jornada estuvo acompañada por música y actos de todo tipo. Hasta participó la periodista Mari Pau Huguet y se bailó una polca a la salida del templo. Lo hizo el grupo de gaiteros Tirurirus Free, que también amenizó el almuerzo posterior.
La banda no fue la única en musicalizar el momento. Durante la ceremonia, el Coro de Estopanyà interpretó dos versiones de la habanera La Bella Lola con letra adaptada para la ocasión, acompañado por David Gimeno y Pep Picas a la guitarra, Joaquín Riu a la bandurria y Guiseppe al acordeón.
Vistas de Estopanyà
La ermita cobró vida y la zona también. El templo está en un espacio tranquilo, en una colina situada a 1.084 metros de altitud, rodeada de montaña y paisajes abruptos. El hecho de que la iglesia no abra más que el día de la romería y en celebraciones puntuales ha reforzado su leyenda de lugar discreto. Hasta este 2026.
Tampoco ayuda que Estopanyà, situado ya en Aragón, tenga mucha población. Los últimos datos indican que tiene 147 habitantes y no todos son tan jóvenes como para tener hijos.
La iglesia
Uno de sus mayores encantos, en cualquier caso, es la ermita de Sant Quilis, un templo de origen medieval, probablemente levantado entre los siglos XI y XII, y reformado con el paso del tiempo.
Su aspecto responde al modelo de ermita románica de montaña, con una sola nave, muros de piedra local y una construcción sobria, de acabado austero y sin ornamentación destacada.
Cómo es
En el interior predominan los elementos funcionales, propios de un templo que nació para el culto local y no como gran centro religioso.
La iglesia está dedicada a San Quirico, conocido en la tradición catalana como Sant Quirc o Sant Quilis, una advocación habitual en ámbitos rurales del noreste peninsular.
Ermita de Sant Quilis
Con el paso del tiempo, Sant Quilis ha sufrido pequeñas modificaciones y restauraciones. Además, en los últimos meses, el templo había sufrido daños considerables por las lluvias y los fuertes vientos, lo que hizo necesaria una intervención de restauración que se ha inaugurado oficialmente durante la romería de este año.
La reapertura ha coincidido con un momento álgido: la romería y el bautizo del pequeño Gerard Aguilà Torruella, vecino de Estopanyà ya conocido. Él es el primer niño bautizado allí en los últimos 300 años.
