Una mujer camina a pie por Canfranc, un pueblo del Pirineo

Una mujer camina a pie por Canfranc, un pueblo del Pirineo CANVA

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El pueblo del Pirineo ideal para recorrer a pie: cascadas de agua cristalina y una joya del siglo XVI a dos horas de Lleida

Es estación internacional, villa histórica, punto de paso pirenaico y puerta de acceso a senderos de montaña como el Camino de Santiago

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Más allá de Boí, Vielha o La Garrotxa, el Pirineo tiene mucho más que ofrecer. Y no solo en Cataluña.

Es conocido que Canfranc es uno de esos pueblos de montaña que enamoran sólo al verlo en fotos. La imagen de su imponente estación internacional es la que siempre queda grabada y reproducida, sin embargo, ofrece mucho más.

Su casco urbano, su patrimonio religioso y, sobre todo, su entorno de alta montaña lo convierten en un destino muy ligado al paseo, al senderismo y a las escapadas tranquilas.

En su territorio confluyen la memoria del viejo Camino de Santiago, la historia ferroviaria y un paisaje dominado por el agua y la roca. Y todo a poco más de dos horas de Lleida.

La fama de Canfranc

Cómo lo conocido es la estación, hay que hablar de ella. Inaugurada en 1928 por Alfonso XIII y el presidente francés Gaston Doumergue, fue durante décadas uno de los grandes pasos ferroviarios entre España y Francia.

Su tamaño y su ambición la situaron entre las estaciones más grandes de Europa y la convirtieron en un símbolo de la conexión entre ambos países. Aunque se echó a perder.

Una estación convertida en hotel

Tras años de abandono, el edificio recuperó protagonismo en 2023 con su transformación en el Canfranc Estación, a Royal Hideaway Hotel, un cinco estrellas que conserva la arquitectura original y suma a la propuesta un restaurante con estrella Michelin.

El complejo ha devuelto al edificio una función contemporánea sin borrar su pasado fronterizo ni las historias que durante años alimentaron su leyenda.

Estación de Canfranc

Estación de Canfranc CANVA

No obstante, la estación no es el único elemento que define al pueblo. Canfranc forma parte de una zona de montaña donde la vida se ha adaptado históricamente a la altitud, los inviernos largos y la cercanía de los puertos pirenaicos.

El casco urbano conserva una escala humana, con calles que se pueden recorrer a pie y que permiten detenerse en algunos de sus edificios más antiguos.

Cómo es el pueblo

Entre ellos destaca la Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora, un templo que hoy presenta una imagen sobria, pero que reúne siglos de historia en sus muros. El resultado es una construcción de apariencia sencilla, pero de notable valor patrimonial.

Aunque su origen se remonta al siglo XII, en plena expansión del Camino de Santiago, el templo fue transformándose con el tiempo hasta adquirir su aspecto actual, con elementos del siglo XVI como su torre.

Agua y montaña

Pero no todo se acaba en Canfranc pueblo. El municipio ha ganado interés como destino de naturaleza es por la facilidad con la que se accede desde el pueblo a algunos de los paisajes más característicos del valle.

Una de las excursiones más conocidas conduce a la Cascada de las Negras, un salto de agua cristalina rodeado de praderas, roca y tramos de bosque húmedo.

La ruta arranca cerca de la estación y enlaza con senderos que forman parte del Camino de Santiago, por lo que combina patrimonio histórico y paisaje de montaña en un mismo recorrido.

En el trayecto aparece también el Fuerte de Coll de Ladrones, una fortificación del siglo XIX situada en un punto elevado desde el que se domina buena parte del valle. A medida que se asciende, el paisaje cambia con claridad.

Senderismo y naturaleza

Los bosques húmedos dan paso a zonas de pedriza y, más arriba, a pastos alpinos más abiertos. Por allí bajan pequeños riachuelos y canales que, a menudo, caen desde las rocas.

En época de deshielo o tras lluvias recientes, la presencia del agua se intensifica todavía más, con pequeñas pozas y rincones transparentes que acompañan el avance del senderista.

El expreso de Canfranc

El expreso de Canfranc EP

Quien busque una caminata sencilla puede quedarse en las rutas más cercanas al pueblo y a la cascada, mientras que quienes prefieran una excursión de mayor exigencia pueden continuar hacia el ibón de Samán o el collado de Izas.

La cercanía de tramos vinculados al Camino de Santiago añade otra capa al recorrido. Al caminar entre estas montañas, es fácil cruzarse con viajeros, comerciantes y peregrinos durante siglos.

Un pueblo de historia y paisaje

Canfranc es, en definitiva, la suma de varias identidades. Es estación internacional, villa histórica, punto de paso pirenaico y puerta de acceso a senderos de montaña.

También es un lugar donde la arquitectura religiosa, el patrimonio militar y la naturaleza conviven sin competir entre sí. El casco urbano, pequeño y recorrido a pie, permite enlazar en una misma visita la iglesia, la estación y los accesos al valle.

Cómo llegar

Desde Lleida, Canfranc se alcanza en coche en unas dos horas por la A-23 hasta Jaca y después por la N-330 en dirección a la frontera. Son poco más de dos horas.

También se puede llegar en tren hasta la estación internacional, aunque la conexión depende de los servicios disponibles en cada momento y suele requerir combinar distintos tramos ferroviarios.