Vista de l'Ametlla de Mar

Vista de l'Ametlla de Mar

Viajes

Los viajeros coinciden: el pueblo pesquero español de 7.400 habitantes, fortaleza del siglo XVIII y 16 kilómetros de costa

Su pasado marinero sigue muy presente en el tejido urbano, en la actividad portuaria y en la gastronomía local

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España tiene más de 7.650 km de costa, de ahí su tradición pesquera y su rica gastronomía marinera. Eso, y sus preciosos pueblos costeros.

Altea, Calella, Cudillero, Nerja… Hay donde elegir y son sobradamente conocidos. Pero los viajeros, e incluso la prensa especializada, tienen claro cuál elegir cuando lo que buscan es calma: l’Ametlla de Mar (Tarragona).

Aquí no hay discotecas, ni muchos turistas low cost. Los protagonistas son los atunes, sus calas discretas, el paisaje marítimo y el ritmo pausado de la vida en sus calles: un refugio para quienes buscan tranquilidad junto al Mediterráneo. A pesar de su tamaño contenido y de que todavía no figura entre los enclaves más masificados de la costa catalana, cada vez son más los visitantes que se acercan a conocerlo, algo a lo que también han ayudado los artículos que le ha dedicado National Geographic.

Como bien destaca la revista de viajes, buena parte de su atractivo reside en la variedad de su litoral. L’Ametlla de Mar reúne más de treinta playas, calas y bahías, con escenarios que van desde arenales amplios hasta pequeñas ensenadas de aspecto más salvaje.

Los encantos del lugar

La combinación de aguas transparentes, relieve recortado y vegetación mediterránea refuerza la imagen de un lugar todavía ligado a una relación íntima con la costa.

Entre sus arenales, algunos se han hecho especialmente populares por su adaptación a distintos perfiles de visitante.

Las playas

Hay playas que admiten mascotas en temporada alta, como Cala del Bon Caponet y Cala del Cementiri, lo que amplía las posibilidades para quienes viajan con animales.

También destaca Estany Podrit, un enclave virgen rodeado de vegetación marina que forma una pequeña laguna de agua clara y que se ha convertido en una opción apreciada por los propietarios de perros al final del día.

Ametlla de Mar

Ametlla de Mar

Por su parte, Torrent del Pi es una de las referencias para quienes buscan un entorno naturista, mientras que Cala Forn y Cala Vidre se presentan como una alternativa adecuada para familias.

La oferta de paisaje se completa con rincones de fuerte personalidad, como la playa de Sant Jordi y Cala Pepo, que suelen llamar la atención por su entorno más agreste.

Cómo es el pueblo

La proximidad entre varias de estas calas permite recorrer parte de la costa en una misma jornada, especialmente en la zona del castillo de Sant Jordi d’Alfama, una fortaleza del siglo XVIII que añade un componente histórico al recorrido litoral.

El casco antiguo también forma parte esencial de la experiencia. Pasear por el centro permite entender mejor la relación histórica entre el municipio y el mar, una conexión que no se limita al paisaje sino que ha modelado su identidad durante generaciones.

Tierra de pescadores

El municipio conserva una identidad claramente marinera. Su pasado pesquero sigue muy presente en el tejido urbano, en la actividad portuaria y en la gastronomía local.

Los barquitos de pescadores se acumulan en el puerto, con sus mástiles que parecen salidos de una estampa mediterránea, formando una parte fundamental del paisaje. Y de ellos sale el producto que se consume.

Puerto de L'Ametlla de Mar (Tarragona)

Puerto de L'Ametlla de Mar (Tarragona) Flickr/candibj

Los arroces y las fideuás forman parte del repertorio habitual de sus restaurantes, donde la cocina se apoya en el producto del entorno y en recetas muy vinculadas al Mediterráneo.

El entorno

Luego está el entorno de l’Ametlla de Mar, con localidades como El Perelló, Calafat, les Tres Cales o el área de Cap de Santes Creus, que completan un territorio de gran diversidad paisajística.

Aunque, sobre todo, están las calas que se encuentran por el camí de ronda. Allí uno se topa con varias, pero la playa de l’Illot se lleva la palma. National Geographic dice de ella que “parece sacada de una película de piratas”, por sus aguas transparentes y la vegetación que la rodea. Parece que esconde un tesoro, pero la joya es el mismo arenal.

Cómo llegar

La conexión con otros puntos de Cataluña también favorece su accesibilidad. Desde Barcelona, el trayecto por carretera ronda la hora y 45 minutos, y desde Tarragona, una hora menos.

Las carreteras a tomar en ambos casos son las mismas, la AP-7. La salida hacia l’Ametlla está perfectamente indicada.