Chiringuito Rocapins

Chiringuito Rocapins

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El municipio español con un chiringuito entre las rocas declarado Bien de Interés Cultural: tiene casi 100 años y es un icono en la costa catalana

Su historia se remonta a principios de los años treinta, cuando el edificio ya aparece documentado sobre las rocas

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Igual que pasó en su día con la cultura de club, con la que DJ y discotecas empezaron a ser reconocidos, poco a poco la cultura de chiringuito empieza a ser considerada.

Los habitantes de la costa española saben perfectamente que algunos de ellos son mucho más que un barcito de playa donde comer una paella de calidad dudosa. Algunos forman parte de la esencia del lugar.

Uno de ellos es el chiringuito Rocapins, en Calella, que es mucho más que un establecimiento junto al mar: es un Bien de Interés Cultural. O casi.

Situado en la playa de las Rocas, entre la carretera N-II y el Mediterráneo, esta construcción es un emblema de la costa catalana.

Imagen de Calella

Lo es gracias a su ubicación y a su historia. Su imagen forma parte del paisaje emocional de Calella. Asimismo, explica una parte esencial de la transformación de la costa del Maresme a lo largo del siglo XX.

Pero ¿qué hace especial al chiringuito Rocapins? Precisamente eso: su capacidad de concentrar historia, identidad y paisaje en un solo lugar.

Casi 100 años de historia

No es solo una construcción con encanto frente al mar. Está debajo de la carretera y entre rocas, en un entorno donde muchas edificaciones vinculadas a la primera línea de costa han desaparecido o se han ido transformando. Rocapins, en cambio, ha resistido.

Su historia se remonta a principios de los años treinta, cuando el edificio ya aparece documentado sobre las rocas. En 1936, la construcción fue adquirida por la familia Pujalt, que inicialmente la destinó a vivienda unifamiliar.

Chiringuito Rocapins

Chiringuito Rocapins AYUNTAMIENTO DE CALELLA

Aquel primer uso residencial reflejaba todavía una época en la que el litoral conservaba un carácter más doméstico y menos orientado a la actividad turística. El cambio llegaría a partir de la década de 1950, con la llegada de los primeros turistas a Calella.

El pueblo empezó a transformarse y, con él, su economía y el chiringuito. En aquel nuevo contexto, la propiedad reconvirtió el espacio de playa para dar servicio a los visitantes.

Dónde está

Esta evolución, de vivienda familiar a establecimiento vinculado al ocio y al turismo, es una de las grandes claves de su valor patrimonial. Rocapins explica, por sí mismo, una parte muy clara de la historia moderna de Calella: el paso de una villa costera tradicional a un destino turístico de referencia.

Esta trayectoria es lo que ha convertido al chiringuito Rocapins en una pieza casi única. De hecho, es actualmente la única construcción que queda en pie y en funcionamiento de las que se levantaron en las playas de Calella.

Qué cuenta

Es una especie de memoria construida del litoral que refleja una manera de vivir la costa que, si no fuera por este chiringuito, se daría por desaparecida.

Pero Rocapins es también un elemento identificativo del paisaje calellense. Su presencia, encajada entre el mar y la carretera, le otorga una fuerza visual muy potente y una gran capacidad evocadora.

Para muchos vecinos y visitantes, es una imagen inseparable de Calella. Y, en un sentido más amplio, es también un icono del Maresme: condensa la relación con el mar, la presión urbanística y la huella del turismo.

El Ayuntamiento de la ciudad también lo ha visto así. El pleno municipal de este mes de abril aprobó iniciar los trámites para declarar el chiringuito Rocapins como Bien Cultural de Interés Local (BCIL).

El paso dado por el Ayuntamiento

La propuesta ha salido adelante con los votos favorables del gobierno (Junts y PSC), así como de ERC, Estimem Calella y el Partido Popular, y con los votos en contra de Calella en Comú Podem y la CUP.

La protección se centrará en los elementos construidos que conforman el edificio, mientras que quedarán excluidos los elementos auxiliares, los cerramientos de terrazas y las estructuras ligeras metálicas.

El futuro de Rocapins

Los informes técnicos que avalan la propuesta remarcan la relevancia patrimonial del conjunto y su valor como elemento identificativo del paisaje de Calella. También subrayan su papel como testimonio de la evolución del turismo en la ciudad, una condición que lo convierte en una pieza especialmente valiosa.

Antes de hacerse efectiva la declaración de BCIL, aún será necesario solicitar informes al Servicio Territorial de Carreteras de Barcelona, a la Dirección General de Políticas del Litoral del Departamento de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, a la Demarcación de Costas de Cataluña y al Departamento de Cultura.