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El pueblo medieval español declarado Patrimonio de la Humanidad: iglesias del siglo XII e impresionantes lagos glaciares para visitar a pie

El municipio funciona como una puerta de entrada a uno de los paisajes de alta montaña más espectaculares del país

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No es el único del país, pero no por ello es menos importante. En Cataluña hay toda una zona declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y, en ella, hay un pueblo que sobresale por encima del resto.

Taüll aparece, desde hace décadas, como uno de los enclaves más reconocibles del románico catalán y de la alta montaña pirenaica.

Es uno de los municipios más famosos de la Vall de Boí (Lleida), pero, ya sea porque está en una zona muy aislada o por sus reducidas dimensiones, lo cierto es que tampoco atrae a muchos habitantes.

En Taüll apenas hay unos 250 o 300 vecinos, pero tampoco es un problema. Tal vez, gracias a eso, conserva una imagen de pueblo medieval de montaña de esos que, según el tópico, parecen detenidos en el tiempo.

Dónde está

De entrada, su descripción puede no decir nada. Su imagen es la típica de un pueblo medieval: casas de piedra, tejados de pizarra y calles estrechas que refuerzan su carácter histórico. Aunque hay mucho más.

Para empezar, su ubicación: está a unos 1.500 metros de altitud, lo que garantiza una vida tranquila en el pueblo. Y al paisaje se une la arquitectura: la presencia de dos iglesias del siglo XII que forman parte del conjunto declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000.

El símbolo de Taüll

El principal símbolo de Taüll es Sant Climent, una de las grandes referencias del románico catalán.

Construida entre los siglos XI y XII y consagrada en 1123, la iglesia destaca por su planta basilical de tres naves y por la torre campanario de siete pisos, una de las imágenes más icónicas del valle.

Iglesia Sant Climent de Taüll

Iglesia Sant Climent de Taüll

En su interior se encontraba uno de los frescos más célebres del arte medieval europeo, el Pantocrátor de Taüll, hoy conservado en el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC).

La obra, de gran fuerza visual, convirtió este pequeño pueblo pirenaico en una referencia internacional para el estudio de la pintura mural románica.

Dos veces románico

Lo mejor de todo es que no es la única joya del románico en este pequeño lugar. A pocos metros se encuentra Santa Maria de Taüll, también consagrada en 1123 y situada en el centro del casco antiguo.

Aunque hoy presenta intervenciones exteriores, su valor histórico es indudable y su presencia completa la lectura patrimonial del conjunto.

Más allá de la arquitectura

Ambas iglesias ayudaron a consolidar la importancia religiosa y social del valle en la Edad Media, cuando la Vall de Boí era un territorio de paso y de organización eclesiástica en un entorno de montaña exigente.

Pero no todo es arquitectura en Taüll. El pueblo funciona también como una puerta de entrada a uno de los paisajes de alta montaña más espectaculares de Cataluña: el Parc Nacional d’Aigüestortes i Estany de Sant Maurici.

Iglesia de Santa Maria de Taüll

Iglesia de Santa Maria de Taüll Wikipedia

Este espacio protegido reúne más de 200 lagos glaciares, formados por la retirada de los hielos durante el Cuaternario, y ofrece algunos de los escenarios más reconocibles de los Pirineos.

Desde Taüll se puede acceder a diferentes rutas que conducen a estanys como el de Sant Maurici, el de Llong o el de Llebreta, además de itinerarios más exigentes como los de Pessó, en los que el senderismo adquiere una dimensión más alpina.

Naturaleza y deporte

El atractivo del lugar también se extiende al invierno. Muy cerca del núcleo se encuentra Boí Taüll Resort, una estación de esquí que ha reforzado durante años la relación del pueblo con el turismo familiar y de montaña.

Aunque quienes quieran ir han de armarse de paciencia. El viaje puede ser largo, especialmente en invierno, cuando los esquiadores suben a las pistas.

Cómo llegar

La ruta es la misma desde Lleida y desde Barcelona; lo único que varía es la distancia y el tiempo. Desde la capital del Segrià es una hora y 45 minutos de viaje y, desde la ciudad condal, poco más de tres horas y cuarto.

Si se parte desde la antigua Barcino, hay que tomar la AP-2 o la A-2 hasta Lleida. A partir de allí empieza el itinerario compartido. Hay que ir por la N-230 hasta El Pont de Suert, donde se enlaza con la L-500 en dirección a la Vall de Boí, que conduce directamente hasta Taüll.