Castillo de Tamarit

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Ni la Costa Brava ni la Costa del Sol: el litoral más luminoso de España de 200 kilómetros que esconde castillos, calas y pueblos de pescadores

Más de 200 kilómetros de playas, fortalezas y rincones llenos de vida marinera

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En Cataluña se encuentran algunos de los litorales más conocidos y destacados de España.

Pero en Tarragona hay una franja que resalta por su luz, historia y gran variedad de paisajes.

Costa catalana

Las playas urbanas, las calas salvajes, los pueblos de pescadores y los monumentos históricos forman parte del alma de la Costa Daurada.

Basta con poner un pie sobre el sur marítimo catalán, desplegado en más de 200 kilómetros, para entender porqué recibe su nombre.

Paisajes únicos

La tonalidad dorada de sus playas, a la que se le suma una luz que transparenta las aguas marítimas, le ha dotado de un apelativo fiel a la realidad.

No se encuentran dos playas iguales, todas y cada una de ellas están dotadas de personalidad y una unicidad imposible de encontrar en cualquier otro lugar.

Gran variedad de playas

Hay playas rocosas, otras son de arena fina. Algunas se encuentran junto a la carretera, mientras que varias están al pie de acantilados. Las hay urbanizadas y vírgenes. Pero todas y cada una de ellas son merecedoras de visita.

Uno de los mejores puntos para empezar es Altafulla, a 10 kilómetros al norte de la capital de provincia. Se trata de un pueblo que invita a caminar pausadamente y dejarse empapar por sus alrededores.

Altafulla | Archivo

Altafulla | Archivo WIKIPEDIA

Pasear por Altafulla

El núcleo histórico, Vila Closa, no ha perdido su aire medieval y conecta con la playa a través de calles tranquilas y encantadoras.

El paseo de las Botigues de Mar está en primera línea de mar, donde se encuentran los antiguos almacenes de pescadores reconvertidos en casas de veraneo.

Fortaleza marítima

Otro lugar que no debe ser olvidado en la visita a la Costa Daurada es el castillo de Tamarit.

La fortaleza está alzada encima de un acantilado sobre el mar, y se trata de una de las imágenes más icónicas del litoral tarraconenese.

Playas y calas

A los pies del castillo y sus murallas se despliegan playas de arena fina y calas. Como por ejemplo Cala Jovera o la Playa de Tamarit.

Al sur de Tamarit y al norte de la ciudad de Tarragona, se encuentra una de las playas más emblemáticas de la Costa Daurada.

Tres kilómetros de playa

Se trata de Playa Larga, con tres kilómetros de longitud de arena fina y una entrada progresiva al mar, que la convierte en uno de los arenales más destacados de la zona.

Más al sur, la Costa Daurada sigue desplegando algunos de sus rincones más atractivos.

Tarraco, ciudad romana

La ciudad de Tarragona, con su legado romano y su balcón abierto al Mediterráneo, añade una dimensión histórica a un litoral que no vive solo del baño y del paisaje.

Desde allí, la costa continúa hacia pequeñas localidades marineras donde todavía se respira una relación muy estrecha con el mar.

Pueblo de pescadores

Uno de esos enclaves es l’Ametlla de Mar, una villa pesquera con mucho encanto que conserva esa esencia mediterránea cada vez más difícil de encontrar.

Su puerto, ambiente tranquilo y cercanía a calas de agua transparente la convierten en una de las paradas más recomendables para quienes buscan una escapada con sabor marinero.

Senderos y caminos

Desde esta localidad se puede enlazar con senderos que recorren acantilados bajos, pinares y pequeñas calas de aspecto salvaje.

El contraste entre la roca, el azul intenso del agua y la vegetación mediterránea refuerza el atractivo de una costa que no deja de cambiar de paisaje cada pocos kilómetros.

Por eso, la Costa Daurada se ha consolidado como mucho más que un destino de sol y playa. Su luz, su variedad de entornos y la combinación de historia, patrimonio y naturaleza la convierten en una de las rutas más completas y sorprendentes del litoral catalán.