Calles de Mura

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El pueblo medieval de España que puedes recorrer a pie: es el destino favorito para Semana Santa por su reserva natural

Se sitúa en un enclave dominado por formaciones de conglomerado, que generan paisajes escarpados y de gran valor geológico

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En el interior de la comarca del Bages se encuentra Mura, un pueblo de origen medieval cuyo rastro documental se remonta al siglo X. Su aparición está vinculada a los primeros núcleos rurales que se asentaron en zonas montañosas de difícil acceso.

El núcleo creció alrededor de la iglesia de Sant Martí, consagrada en el siglo XI, que actuó como centro religioso y social. A su alrededor se organizaron las viviendas, dando forma al entramado de calles estrechas y empedradas.

El peso de la historia

Durante la Edad Media, Mura desarrolló una economía basada en la agricultura de subsistencia, adaptada a un terreno abrupto. La viña tuvo un papel fundamental, como demuestran los antiguos lagares excavados en la roca.

La estructura urbana actual conserva ese pasado. Las casas de piedra seca y los tejados de teja árabe reflejan una arquitectura funcional, pensada para resistir el paso del tiempo y las condiciones climáticas.

Mura

Mura WIKIPEDIA

Crisis y transformación

El equilibrio se rompió a finales del siglo XIX con la llegada de la filoxera, que devastó los viñedos. Este episodio provocó un descenso demográfico significativo y alteró la economía local.

Ante la crisis, los habitantes recurrieron a nuevas actividades. La producción de carbón vegetal y pequeñas industrias permitieron mantener la actividad, aunque sin recuperar el dinamismo anterior.

Nuevos caminos

El siglo XX trajo nuevos cambios. La progresiva despoblación llevó a Mura a replantear su modelo económico. La clausura de industrias y la emigración marcaron una etapa de transición.

Sin embargo, este declive facilitó la conservación del núcleo histórico. La ausencia de grandes transformaciones urbanísticas permitió preservar su identidad medieval casi intacta.

El giro hacia la naturaleza

El punto de inflexión llegó con la creación del Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac en 1972. Este espacio protegido redefinió el papel de Mura dentro del territorio. La inclusión en el parque impulsó un modelo basado en el turismo rural, centrado en la conservación del patrimonio y el respeto al entorno.

Mura se sitúa en un enclave dominado por formaciones de conglomerado, que generan paisajes escarpados y de gran valor geológico. Estas montañas configuran un entorno único en Cataluña.

La vegetación combina encinares, pinares y matorral mediterráneo, creando un ecosistema diverso. La fauna y la flora encuentran en este parque un espacio protegido y equilibrado.

Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac

Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac WIKIPEDIA

Un paisaje que se recorre

El pueblo invita a ser recorrido a pie. Sus calles, libres de tráfico, permiten una experiencia pausada que conecta con su historia. Cada rincón refleja la continuidad entre pasado y presente. Los senderos que rodean Mura conducen a fuentes, cuevas y antiguos caminos. Rutas como las de la riera de Nespres muestran la relación directa entre el asentamiento y su entorno natural.

El aumento de visitantes ha convertido a Mura en un destino destacado, especialmente en periodos como la primavera. Esta afluencia plantea retos en la gestión del espacio.

Las administraciones trabajan para mantener un equilibrio entre preservación y actividad turística, evitando la degradación del entorno y del tejido urbano.

Un legado que permanece

Mura representa un caso singular de continuidad histórica. Su evolución demuestra cómo un núcleo medieval puede adaptarse sin perder su esencia.

Entre piedra, naturaleza y memoria, el pueblo mantiene viva una forma de entender el territorio. Un lugar donde el tiempo no se detiene, pero deja huella en cada paso.