Estación de tren de Cornellà de Llobregat

Estación de tren de Cornellà de Llobregat EP

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No lo sabías: esta es la estación de tren más antigua de España construida en el siglo XIX

Este edificio se ha convertido en un vínculo entre la España industrial que vio nacer el ferrocarril y la movilidad metropolitana actual

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La llegada del ferrocarril a España a mediados del siglo XIX transformó profundamente la forma de desplazarse, comercializar y organizar el territorio. La expansión de las vías por la península redujo distancias entre ciudades, impulsó la actividad económica y dio origen a nuevos barrios alrededor de las estaciones.

La primera línea ferroviaria española se inauguró en 1848 entre Barcelona y Mataró, marcando el inicio de una etapa clave para el desarrollo del país.

Aun así, la expansión ferroviaria en nuestro país fue más lenta que en otras potencias europeas. La compleja orografía, la dispersión de los núcleos de población y las limitaciones económicas de una economía que apenas comenzaba a industrializarse dificultaron el despliegue de la red. En ese contexto nacieron muchas estaciones que hoy forman parte del patrimonio histórico.

La estación de Cornellà

Una de ellas es la estación de Cornellà de Llobregat, construida a mediados del siglo XIX y que todavía en funcionamiento. Este edificio se ha convertido en un vínculo entre la España industrial que vio nacer el ferrocarril y la movilidad metropolitana actual.

Mientras muchas terminales históricas han desaparecido o han sido sustituidas por nuevas infraestructuras, esta estación ha sobrevivido a casi dos siglos de cambios tecnológicos, urbanísticos y sociales.

Origen en el siglo XIX

El origen de la estación se remonta a la década de 1850, cuando la Compañía del Ferrocarril de Martorell a Barcelona --también conocida como Caminos de Hierro del Centro-- extendió su línea dentro del corredor ferroviario que conectaba Barcelona con Molins de Rei y Martorell.

La línea contaba con doble vía desde su apertura en noviembre de 1854, lo que evidenciaba la importancia estratégica del trazado. Un año después, en 1855, se construyó el edificio de viajeros que aún hoy preside la estación.

Distintas etapas

Con el paso de los años, la infraestructura fue integrándose en distintas etapas de la historia ferroviaria. En 1891 la línea pasó a formar parte de la red de la compañía MZA (Madrid a Zaragoza y Alicante), una de las grandes operadoras ferroviarias de la época. Posteriormente, en 1941, tras la nacionalización del ferrocarril, la estación quedó integrada en la red estatal de Renfe.

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Hoy la estación es un punto relevante de la red de Rodalies de Barcelona, integrada en la línea R4, que conecta diferentes municipios del área metropolitana y canaliza miles de desplazamientos diarios por motivos laborales, educativos o personales.

Valor arquitectónico

Más allá de su función como nodo de transporte, el edificio destaca por su valor arquitectónico. Situado en el lado norte de la Plaça de l’Estació, en pleno centro urbano de Cornellà, responde a la tipología de las primeras estaciones ferroviarias del siglo XIX.

Se trata de un edificio rectangular de una sola planta, organizado en tres cuerpos y con una fachada simétrica de tonalidad rojiza rematada por molduras blancas.

Su arquitectura combina elementos neoclásicos y neobarrocos en una composición ecléctica en la que el ladrillo adquiere un papel protagonista. Este estilo, característico de muchas construcciones industriales de la época, contrasta con las estaciones posteriores, diseñadas con criterios más funcionales y estandarizados.

Restauración de la estación

A pesar de su antigüedad, la estación continúa desempeñando un papel fundamental en la movilidad metropolitana del área de Barcelona. Consciente de su valor histórico, Renfe ha puesto en marcha una rehabilitación integral del edificio con una inversión de 2.092.064 euros.

El objetivo es preservar sus características originales mientras se adapta a las necesidades del transporte actual, especialmente en materia de accesibilidad y comodidad para los usuarios.

Las obras incluyen la restauración de elementos exteriores como la fachada, la cornisa y la balaustrada, así como la construcción de nuevas rampas de acceso y la instalación de pasamanos adaptados a la normativa vigente. En el interior se reorganizará el vestíbulo principal y se habilitará una nueva zona de atención al viajero que sustituirá a la antigua taquilla.

El proyecto también contempla la renovación de ascensores, la instalación de encaminamientos podotáctiles en andenes y pasos inferiores, la actualización de la red eléctrica de baja tensión y mejoras en el sistema de drenaje y recogida de aguas pluviales. Todo ello busca integrar infraestructuras modernas sin alterar la identidad histórica del edificio.