Parece Japón, pero es Cataluña, Aitona

Parece Japón, pero es Cataluña, Aitona FESTES DE CATALUNYA

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Parece Japón, pero es Cataluña: más de 4.000 hectáreas de árboles frutales a 20 minutos de Lleida tiñen de rosa las tierras del Segre

El municipio también es conocido por su castillo y por la visita del fotógrafo Robert Capa

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La imagen típica de la primavera son los cerezos en flor de Japón. Campos enteros teñidos de rosa, con las flores volando por doquier.

Pero esta imagen también se repite cada final de invierno, a miles de kilómetros de allí y mucho más cerca: en un pequeño municipio del Segrià conocido como el Japón catalán, Aitona.

Si en el país nipón son los cerezos japoneses los que aportan esta típica estampa de la primavera, en este municipio de Lleida lo hacen los melocotoneros.

Unas 4.000 hectáreas de este árbol estallan en flor cada año entre febrero y marzo, creando un manto rosado a su alrededor. Un espectáculo que se ha convertido ya en una fiesta.

Iniciativa conjunta

Cada año centenares, si no miles de personas, se acercan a ver este espectáculo natural y el Ayuntamiento les brinda lo que quieren. La Administración y los agricultores se han unido para crear lo que llaman Fruiturisme.

Bajo esta marca, el Ayuntamiento y los agricultores locales han articulado una oferta de actividades que combina paisaje, agricultura, patrimonio y memoria histórica. Una fiesta que este 2026 cumple 15 años de vida.

Un “mar rosa” 

Todo empieza en el campo. Más de 4.000 hectáreas de frutales, principalmente melocotoneros, pero también nectarinas y paraguayos, florecen de forma casi simultánea, cubriendo los alrededores de Aitona.

La propia alcaldesa del pueblo habla de “un mar rosa único en el mundo” que incluso parece tener olas, gracias a las ondulaciones del paisaje del Baix Segre. De ahí que decidieran aprovechar la ocasión.

Mar rosa de Aitona

Mar rosa de Aitona TURISME CATALUNYA

Para el Fruiturisme se organiza un concurso de fotografías de la floración, abierto a particulares y entidades, con el que luego se organiza una exposición. Este año, con motivo del 15 aniversario, promete ser especial.

Antes ya se realizó el Vermut entre flores, que el pasado 21 de febrero inauguró la temporada de floración. A la semana siguiente le siguió una calçotada y algunos talleres infantiles, pero es en marzo cuando la atención se centra en los frutales.

Rutas posibles

Durante la campaña, que este año se prevé activa hasta el 22 de marzo, se organizan cada fin de semana diferentes experiencias vinculadas al paisaje agrícola.

Una de las más consolidadas es la Experiencia estacional del árbol frutal, una visita guiada de unos 90 minutos por los campos de melocotoneros y otros frutales para conocer cómo se trabaja la tierra.

Fotos y comida

Acompañados por un guía y un agricultor, los visitantes recorren una ruta circular entre campos en flor, con parada en una finca para conocer de cerca el ciclo del árbol frutal, las labores que se realizan a lo largo del año y la importancia económica de la fruta dulce en la zona.

Tras el tramo fotográfico, la ruta regresa al pabellón polideportivo, punto de salida y llegada. Allí se puede visitar la Feria Agroalimentaria, donde se encuentran productos locales.

El éxito es tal que la experiencia requiere reserva previa. Eso sí, se puede hacer tanto en días laborables como en fines de semana durante toda la campaña.

De todos modos, estas rutas también pueden hacerse por libre. Algunas de las más conocidas son la Ruta del Árbol Frutal, la Ruta de Serra Brisa y el Camino Verde Natural Soses-Aitona.

Yoga entre melocotones

Y para los más interesados en el contacto con la naturaleza, se ha creado Aitona, el latido rosa, una sesión de Hatha Yoga entre melocotoneros en flor.

Para quienes prefieran el ambiente de la noche, nada mejor que Bajo las estrellas, que propone la visita nocturna a los campos en flor para verlos iluminados por la luna.

Iniciativa premiada

Por último, cabe destacar la actividad más arriesgada: sobrevolar el mar rosa de Aitona en globo aeroestático. Hasta el 27 de marzo se ofrece esta posibilidad.

Con tantas actividades para ver este Japón catalán, es normal que la iniciativa de Fruiturisme haya obtenido reconocimiento. Hace poco se alzó con el Premio FITUR al Turismo Activo en la categoría nacional.

Árboles frutales de Aitona

Árboles frutales de Aitona EFE

Pero Aitona tiene mucho más que melocotones y árboles en flor. Como bien dice una ruta de la zona, también es Cuna de Santos. Y es que en su término municipal se pueden ver las figuras religiosas del Padre Palau o Santa Teresa de Jesús Jornet, entre otras.

También se pueden seguir los pasos de Robert Capa, el fotógrafo que, en noviembre de 1938, documentó la ofensiva republicana en esta zona durante la Guerra Civil. La ruta permite caminar por los espacios de la ofensiva y conocer el trabajo del artista.

Qué ver en Aitona

Si uno prefiere simplemente conocer el pueblo, se va a sorprender con todo lo que va a encontrar. Su castillo, junto con Mequinenza y Seròs, formó parte de la Corona hasta el siglo XIII, cuando pasó a la poderosa baronía de Aitona bajo los Montcada.

Asimismo, la ermita románica de Sant Joan de Carratalà y su mirador, el poblado de Genó (yacimiento clave del Bronce Final), la capilla de Sant Gaietà y la llamada “Catedral de los Masos de Volta”, una monumental construcción rural de piedra seca del siglo XIX concebida como refugio para campesinos y animales, son otros de sus atractivos.

Cómo llegar

Los de Lleida lo tienen fácil. Aitona está a unos 20 minutos en coche. Se va por la C-12 en dirección a Tortosa y, en unos 20 kilómetros, aparece la salida señalizada hacia Aitona.

Desde Barcelona ya son dos horas. Se ha de ir por la A-2 o la AP-2 hasta la capital del Segrià para poder enlazar con la C-12.