La masía catalana donde vive un ser mitológico, Mas Farrell

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La masía catalana donde vive un ser mitológico: una casa milenaria a 40 minutos de Barcelona

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Cuenta la leyenda del Gegant del Pi que había un gigante forastero y malvado que llegó a las puertas de Barcelona. Con sus dimensiones colosales y actitud tiránica, se instaló frente a las murallas de la ciudad, bloqueando el paso y exigiendo tributos.

Lo más grave de su afrenta fue el secuestro de una joven noble de gran belleza, llamada Gisla, a quien mantenía recluida en su campamento. El pánico se apoderó de los barceloneses, pues nadie se atrevía a enfrentarse a un ser de tal magnitud.

Fue entonces cuando las noticias del asedio llegaron a oídos de otro gigante que vivía en las montañas del Vallès, cerca de Caldes de Montbui: el Gigante del Farell.

A diferencia del invasor, este era un ser noble y protector, y decidió ir a combatir al gigante malvado y, tras un combate feroz, lo derrotó.

Un gigante convertido en montaña

De esa leyenda quedaron dos cosas: la famosa canción infantil de El gegant del Pi y la masía del Farell, en Caldes de Montbui, a 40 minutos de Barcelona.

Y es que, tras la batalla, el Gigante del Farell emprendió el camino de regreso a su hogar en el Vallès Oriental. Sin embargo, cansado por la batalla, al llegar a la cresta de la montaña se tumbó para recuperar fuerzas y nunca despertó.

Qué pasó

Los elementos de la naturaleza lo fueron cubriendo lentamente hasta que su silueta se fundió con la roca. Por eso se dice que los visitantes de Mas Farell caminan, literalmente, sobre el cuerpo de aquel héroe mitológico que salvó a Barcelona, cuya figura dormida dibuja el perfil de la montaña que vigila el valle.

Pero hay otro elemento que lo recuerda: una masía, que habría sido su casa. Y es que el Gegant del Farell era también un payés de grandes dimensiones que usaba un pino como bastón.

Esa casa aún existe. Se trata del conocido Mas Farell, una edificación milenaria situada en la cresta de la montaña, donde yace el gigante.

La masía es conocida por la leyenda, pero también por su valor arquitectónico. Los muros de piedra hablan de tradición, de mitos, pero también de historia.

La masía y su historia real

Los primeros documentos de la casa se remontan al año 1067, donde se hace mención a un privilegio otorgado por el conde de Barcelona, Ramón Berenguer I, lo que sitúa a la propiedad como un testigo mudo de la evolución social y política de Cataluña desde la Alta Edad Media.

Ese hecho ya le otorga un valor patrimonial real. De hecho, por su historia y por su impecable estado de conservación, Mas Farell está incluido en el inventario de masías por su antigüedad y su importancia dentro de la estructura social de la época.

Lugar para eventos

Eso no quita que Mas Farell no sea una mera construcción museística y de leyenda. Gracias a sus dimensiones y a su distribución, esta casa se ha convertido en un espacio para celebraciones de todo tipo, desde bodas y comuniones hasta actos corporativos, sesiones de formación o presentaciones de productos.

Todo está preparado para este tipo de eventos. Los salones interiores están equipados con grandes ventanales y hay salas que pueden albergar hasta 300 personas, aunque esta cifra es ampliable cuando se hace uso de las zonas exteriores, que incluyen diversos jardines, patios y terrazas con vistas al valle.

Fachada del Mas Farrell

Fachada del Mas Farrell WIKIPEDIA

También existe la posibilidad de cerrar el mas de forma exclusiva. Existe la posibilidad de reservar el complejo por completo y evitar así la coincidencia de diferentes grupos o actividades de forma simultánea.

Cómo llegar

La leyenda le da un aura especial, pero el entorno natural actúa como un elemento diferenciador. Además, está a un paso de Barcelona, a 40 minutos.

Basta con ir por la C-33 y desviarse hacia la C-17 hasta Caldes de Montbui. Una vez allí, se debe tomar la carretera BV-1243, que sube hasta Mas Farell.