En el corazón de Cataluña, a unos 100 kilómetros de Barcelona, se encuentra el rincón de Collsacabra. Esta comarca natural de 142 km² se extiende principalmente por Osona.
La región, también conocida como Cabrerès, es un altiplano de la cordillera Transversal. Destaca por sus riscos, bosques frondosos y pueblos que parecen detenidos en el tiempo.
El prestigio de ONU Turismo
Rupit destaca por haber formado parte de la élite de ONU Turismo (denominación que sustituyó a la OMT). El pueblo fue galardonado por su excelencia y sostenibilidad.
Rupit y su puente colgante
Aunque estos sellos tienen periodos de vigencia de tres años, el reconocimiento de 2022 marcó un hito. La localidad mantiene hoy sus estándares de desarrollo responsable.
Paisajes de vértigo en Osona
El Collsacabra limita con la Plana de Vic y el Valle de Sau. Es una plataforma estructural con acantilados hacia el sur y el este, moldeados por la erosión milenaria del río Ter.
La vegetación varía según la vertiente, con encinares, hayedos y robledales. Es el entorno ideal para los amantes del senderismo y la observación de diversas aves rapaces.
El encanto de Rupit i Pruit
Este rincón cuenta con núcleos urbanos pintorescos como Rupit i Pruit y Tavertet. Sus calles empedradas y casas de piedra datan de los siglos XVI y XVII.
Rupit y Pruit
Rupit es famoso por su puente colgante sobre la riera, construido originalmente en 1945. La iglesia de Sant Miquel, de origen románico, es otro de sus grandes emblemas históricos.
El balcón de Tavertet
Por otro lado, Tavertet se erige sobre un peñasco junto a un precipicio. Ofrece vistas espectaculares al Pantano de Sau y a las montañas del Montseny en el horizonte.
Tavertet
El núcleo urbano está declarado Bien de Interés Cultural. Cuenta con unas 40 casas de piedra construidas entre los siglos XVII y XVIII que mantienen su esencia original.
Senderismo por el Salto de Sallent
Collsacabra es un paraíso de media montaña para los excursionistas. Ofrece infinidad de rutas que descubren arroyos y cascadas en rincones mágicos de postal.
La ruta más popular lleva desde Rupit hasta el Salto de Sallent. Es la cascada más alta de Cataluña (115 m), aunque su caudal es temporal y depende de las lluvias recientes.
Rutas por los riscos de Aiats
Otra ruta recomendada es la circular por los riscos de Aiats. Permite descubrir la diversidad geológica y vegetal de esta región única de la geografía catalana.
La red de senderos conecta los distintos pueblos y parajes naturales. Es un viaje al pasado a través de la tranquilidad y la vida rural más pura de la zona.
Gastronomía y producto local
La visita al Collsacabra no está completa sin probar su gastronomía local. Destacan los embutidos artesanales de Osona y los platos de cocina volcánica de la vecina Garrotxa.
Los restaurantes de la zona mantienen recetas tradicionales de cocina de montaña. Es el complemento perfecto tras una jornada intensa de rutas por los acantilados.
Conexión real con Girona
Para llegar desde la capital de provincia más cercana, Girona, hay que recorrer exactamente 77 kilómetros. El trayecto por carretera de montaña supone una hora y media de viaje.
Este enclave ha cautivado a expertos internacionales, consolidándose como un destino único. Su estética medieval y su patrimonio conservado lo convierten en una escapada obligatoria.
Turismo responsable en 2026
En la actualidad, la gestión del flujo de visitantes es prioritaria. Se recomienda realizar las reservas de alojamiento y restauración con antelación, especialmente en fines de semana.
Collsacabra demuestra que la belleza de Cataluña no se limita a sus costas. Los tesoros más valiosos están a menudo escondidos entre montañas, esperando ser descubiertos con respeto.
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