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Primero fue su disco Debí tirar más fotos, luego los Grammy y hace menos de una semana la Super Bowl. Bad Bunny ya no solo es un referente musical, también se ha convertido en una de las voces más críticas contra las políticas de Trump.

Todo el mundo habla de él, por una cosa o por la otra, y aquí en Cataluña se ha empezado ya a tirar de hemeroteca y se han descubierto datos increíbles.

Benito Antonio Martínez Ocasio, como se llama en realidad, tuvo su primer contacto con Cataluña a través de Lleida. Cuando todavía no era el artista que llenaba estadios, se pasó por una mítica discoteca de la capital del Segrià, Biloba, y arrasó.

Pero, como todo buen cantante que se precie, Bad Bunny necesitaba un hotel y no fue a uno cualquiera. El puertorriqueño estuvo en uno de los alojamientos más exclusivos de la zona, un lugar apartado de la ciudad, entre frutales, viñedos y jardines, en el Finca Prats Hotel Golf & Spa.

Lujo y estrellas

Con este nombre tan pomposo y tan claro sobre lo que ofrece, se presenta como un hotel de cinco estrellas orientado al descanso, el bienestar y al vino, o como lo llaman ahora, el turismo enológico.

Todo aquí está pensado para la calma, casi todo lo contrario de la música de Bad Bunny, creada para bailar y darlo todo. Fue concebido así y así sigue siendo.

Mucho más que un hotel

Lo mejor de todo es que uno puede optar por quedarse a disfrutar del spa y sus servicios de masajes, acercarse al cercano Raïmat Golf Club o visitar las diversas bodegas de la Denominación de Origen Costers del Segre.

No se sabe si Bad Bunny estaba para eso por aquel entonces; era 2017, él era un joven debutante y su objetivo era ofrecer un buen show. Pero es que el lugar ofrece grandes posibilidades.

Habitación de la Finca Prats Hotel Golf & Spa Finca Prats Hotel Golf & Spa

Por un lado, calma, diseño y arquitectura. El edificio, de líneas modernas y sobrias, alberga cuarenta habitaciones y suites.

El diseño interior apuesta por la combinación de materiales cálidos y acabados de alta calidad: suelos de madera, baños de mármol y camas king size como estándar.

Las habitaciones

Muchas de las suites incorporan terrazas privadas orientadas al entorno natural, pensadas para aprovechar la luz y las vistas. Todas las estancias disponen de minibar, wifi gratuito, albornoces y zapatillas, así como detalles de cortesía propios de un cinco estrellas.

Más allá de los dormitorios de lujo, lo que convierte a esta finca en un hotel de cinco estrellas son los servicios que ofrece, como el golf y el spa.

Zona de spa

El área de wellness es uno de los elementos centrales de la experiencia Finca Prats. El spa se organiza como un espacio abierto hacia el exterior, en el que la piscina interior climatizada, orientada al sur, recibe luz natural y se conecta visualmente con el jardín.

El circuito de hidroterapia incluye duchas de contraste, sauna finlandesa, baño de vapor de eucalipto y jacuzzis con diferentes temperaturas. El objetivo es ofrecer un recorrido pensado para la relajación muscular y el bienestar general.

Finca Prats Hotel Golf & Spa

Las cabinas de tratamiento completan la oferta con masajes y rituales de aromaterapia. Entre las propuestas figuran tratamientos corporales con pepita de frambuesa o terapias antiestrés con piedras volcánicas, orientados a la recuperación física y al equilibrio mental.

Para los viajeros más activos, el hotel dispone de un fitness center equipado con maquinaria de musculación y cardio: cintas de correr, bicicletas verticales y de respaldo, entre otros equipos.

Restauración

Existe la posibilidad de contratar entrenamientos personalizados con un profesional. Al aire libre, los caminos entre frutales y jardines permiten realizar paseos o sesiones de jogging en un entorno controlado, sin necesidad de salir de la finca.

La gastronomía y el vino son el otro gran atractivo. Por un lado, está el restaurante Blanc, que apuesta por una cocina basada en producto local y de temporada, con menús de autor que incorporan referencias a la tradición culinaria leridana.

Vino y eventos

Y luego está el vino. Al estar en una zona marcada por la D.O. Costers del Segre, el hotel facilita la organización de catas y visitas a bodegas cercanas a los huéspedes. Una oferta que los amantes del turismo enológico saben apreciar. Además, para completar la experiencia, se puede hacer un recorrido por viñedos y descubrir las elaboraciones de sus caldos.

Más allá del uso turístico, Finca Prats dispone de un Convention Center con salas equipadas con tecnología actual para reuniones, presentaciones y eventos. Aquí se celebran desde conferencias hasta bodas. Aunque Bad Bunny no hizo nada de eso.

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