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Grecia, siglo XX a.C. El Rey Minos encarga a Dédalo la construcción de un laberinto para encerrar al Minotauro, hijo de su esposa Pasifae y un toro, para que el pueblo no vea esta aberración. 

Han pasado cuatro milenos desde entonces y estas construcciones han pasado de ser un panóptico de control y privación de libertad a un espacio de juegos y esparcimiento. 

Los laberintos son hoy estructuras donde niños y adultos acuden para pasar una jornada o unas horas distraídos; una especie de escape room de la Grecia clásica que sigue vigente en pleno siglo XXI.

Los hay de todos los tipos y tamaños. Mientras que en Barcelona es célebre el de Horta por su rigor neoclásico y sus muros de ciprés, en las tierras de Lleida existe una alternativa que rompe con la rigidez de la piedra y el seto permanente. 

Dónde está

Aquí no domina el verde perenne o los ciprerses, ni siquira el campo de maiz Castellserà. Sí, está en Lleida, concretamente en el pequeño núcleo de Pavia, un pueblo poco conocido de la comarca de la Segarra.

Allí, en medio, se encuentra, como surgido de la nada, entre campos de cereal y colmenas, el laberinto más grande de Cataluña. Y no está hecho de miel o trigo, sino de paja.

Una idea local

La iniciativa forma parte de las actividades de La Nostra Mel, una empresa familiar dedicada a la apicultura que ha decidido expandir su negocio e impulsar la economía del lugar con una apuesta por el turismo rural y el ocio en plena naturaleza.

El laberinto es lo que promete: decenas de pasillos separados por más de mil balas de paja, que llevan a ninguna parte. Al menos, la mayoría de caminos de esta enorme extensión agrícola.

Cambio de color

Poco imaginaron sus propios creadores que, cuando decidieron arrancar su proyecto familiar centrado en la producción de miel artesanal y en la divulgación de la vida de las abejas, se convertirían en el principal atractivo de la zona.

Todo empezó cuando la familia propietaria quiso crear una actividad veraniega que combinara entretenimiento y sensibilización medioambiental. Tiraron de aquello que tenían más a mano: un terreno y cantidades ingentes de paja. Y funcionó.

Lo que iba a ser algo temporal se fue repitiendo con los años. Empezó a crecer y se ha convertido en un éxito.

Cerveza gratis 

El recorrido, diseñado para todas las edades, se ha convertido en uno de los atractivos estacionales más singulares de la comarca. Según su página web oficial, se trata del “laberinto más grande de Cataluña”, levantado cada año de forma artesanal con paja de la cosecha local.

Y lo mejor de todo es la recompensa final, porque el juego no acaba al encontrar la salida. Como incentivo, los organizadores obsequian a quienes completan el recorrido con una cerveza artesanal elaborada con miel y romero.

Actividades varias

Esta bebida es uno de los productos propios de la marca La Nostra Mel, bebida que, junto a la miel y otros productos de cosmética derivados de la cera de abeja, venden en la finca. Pero no todo acaba en la promoción y el laberinto.

La finca ofrece visitas guiadas, talleres educativos y degustaciones, integrándose en la red de iniciativas de apiturismo, que promueven el conocimiento del mundo apícola y la sostenibilidad rural.

Horarios

Cada año, la atracción atrae a centenares de visitantes que buscan una experiencia diferente entre los paisajes del interior de Lleida. Eso sí, se trata de un laberinto efímero.

Sólo está abierto los viernes, sábados y domingos de 18:00 a 21:00 horas durante el mes de agosto, aunque algún año lo han extendido hasta septiembre. La entrada es libre y gratuita para los menores, siempre que vayan acompañados de un adulto, y no requiere reserva previa.

Cómo llegar

Llegar allí es bastante sencillo y no lleva mucho tiempo. Desde Lleida se tarda aproximadamente una hora y cuarto, tomando la C-13 hacia Balaguer hasta enlazar con la C-25. Una vez en esta carretera, se toma el desvío hacia Pavia, indicado en la red viaria comarcal.

Desde Barcelona no se tarda mucho más. Se va por la A-2 hasta la salida 518 hacia Pavia. Desde allí, se enlaza con la C-25 y posteriormente con la C-1412A hacia Pavia. Una vez en el municipio, ya aparece señalizado el laberinto.

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