Ava Gardner estuvo en Tossa de Mar por una razón estrictamente profesional, pero el paso del tiempo ha convertido aquella estancia en uno de los episodios más recordados de la historia cultural del municipio.
La actriz estadounidense llegó a la Costa Brava en 1950 para protagonizar Pandora y el holandés errante (Pandora and the Flying Dutchman), una producción internacional dirigida por Albert Lewin que se estrenaría un año después.
La película necesitaba un escenario mediterráneo con fuerza visual, capaz de transmitir belleza, misterio y una atmósfera fuera del tiempo. Y, este pueblo, ofrecía exactamente eso en una época en la que aún conservaba intacto su carácter marinero.
Rodaje en Tossa de Mar
El rodaje se desarrolló en plena posguerra española, cuando Tossa era un pueblo pequeño, sin turismo masivo y con una economía todavía muy ligada al mar. La llegada de un equipo cinematográfico internacional y de una estrella de Hollywood supuso un acontecimiento extraordinario.
Durante semanas, el municipio se transformó en un gran plató al aire libre: la bahía, la playa y, sobre todo, la Vila Vella amurallada se integraron en la narración de la película.
En la ficción, Tossa se convirtió en el puerto imaginario de 'Esperanza', un lugar donde el personaje de Pandora Reynolds, interpretado por Gardner, despliega su magnetismo y su destino trágico.
¿Por qué en Tossa?
La elección de Tossa no fue casual ni anecdótica. El director y el equipo artístico buscaban un paisaje que tuviera presencia propia y que dialogara con la historia.
Las murallas medievales frente al mar, el contraste entre la roca y el agua y la sensación de aislamiento, que ofrecía entonces el pueblo encajaban perfectamente con el tono romántico y fatalista del film.
La fotografía, a cargo de Jack Cardiff, explotó al máximo esos elementos y contribuyó a que las imágenes de Tossa recorrieran salas de cine de todo el mundo. Situando al municipio en el mapa internacional mucho antes de la eclosión turística de la Costa Brava.
La vida de Ava
Durante su estancia, Ava Gardner vivió inmersa en ese ambiente singular, a medio camino entre la rutina del rodaje y la fascinación que despertaba su presencia. La actriz atrajo la atención de la prensa y de los vecinos, y el rodaje estuvo rodeado de una intensa vida social.
Está documentado que, durante aquellos meses, mantuvo una relación con el torero catalán Mario Cabré, que participaba en la película. Y que Frank Sinatra viajó a la zona, alimentando un triángulo sentimental que fue ampliamente comentado y que reforzó la dimensión mítica de su paso por Tossa.
Más allá del rumor, lo cierto es que esa combinación de cine, glamour y vida cotidiana dejó una huella profunda en la memoria local.
Homenaje en el pueblo
El recuerdo que Ava Gardner se llevó de Tossa no puede reducirse a una anécdota romántica, sino a una experiencia ligada al trabajo y al entorno.
Ese vínculo se consolidó, décadas más tarde, con un homenaje tangible. En 1998 se inauguró en la Vila Vella una estatua de bronce de la actriz, obra de la escultora Ció Abellí i Grau. La figura, a tamaño natural, mira al mar desde un mirador, evocando tanto al personaje de Pandora como la relación entre la actriz y el paisaje que la rodeó durante el rodaje.
Escultura de Ava Gardner en Tossa de Mar
Qué ver en Tossa de Mar
Tossa de Mar concentra algunos de los atractivos más fotografiados del litoral: historia medieval, playas urbanas y naturaleza accesible. El corazón del municipio es la Vila Vella, un recinto amurallado construido entre los siglos XII y XIV para defender la villa de los ataques piratas.
Está declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional y único ejemplo de población medieval fortificada que se conserva en la costa catalana. A sus pies se encuentra la Platja Gran, la playa principal integrada en el casco urbano, mientras que los caminos de ronda permiten recorrer calas y miradores naturales a pie.
El castillo de Tossa de Mar, situado en el punto más alto, se remonta a finales del siglo XII como fortificación defensiva frente a incursiones marítimas.
Su emplazamiento original fue, posteriormente, reemplazado por el faro que corona hoy la colina. Este castillo medieval formaba parte integral de las murallas que rodeaban la villa, con torres de vigilancia que aún dominan las vistas de la bahía y son testigos de la historia defensiva del pueblo.
Castillo de Tossa de Mar
