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Existe un promontorio aislado en el litoral catalán donde el tiempo parece haberse detenido por completo. Allí, el murmullo de las olas sustituye al ruido urbano, creando un refugio de paz casi místico.

Es un espacio de arquitectura vegetal perfecta, diseñado para mirar al horizonte sin distracciones mundanas. En sus paseos, la elegancia del clasicismo se impone sobre el caos de la costa salvaje.

Mirada al mar

Se encuentra en Lloret de Mar, concretamente sobre un acantilado entre la Cala Boadella y la playa de Fenals. Desde su posición privilegiada, las vistas se abren al mar ofreciendo un espectáculo visual inigualable.

Vista aérea de los jardines de Santa Clotilde Lloret Convention Bureau

Se trata de los Jardines de Santa Clotilde, un paraje declarado Bien Cultural de Interés Nacional. Es una joya del paisajismo que representa la máxima expresión del espíritu noucentista en Cataluña.

Tierra de dragones

Su estética es tan solemne y atemporal que ha trascendido nuestras fronteras reales. En 2021, la productora HBO seleccionó este enclave como escenario de rodaje internacional.

Los Jardines de Santa Clotilde, en Lloret de Mar Wikimedia Commons

Los jardines se transformaron en los dominios de la Casa Targaryen para la serie La Casa del Dragón. La precuela de Juego de Tronos utilizó sus escalinatas para recrear los paseos de la realeza de Poniente.

Sueño del Marqués

La historia real del lugar comienza mucho antes, concretamente en el año 1919. El marqués de Roviralta adquirió estos terrenos vírgenes con la intención de edificar una finca mirando al mar.

Para el diseño, contrató a un joven arquitecto que marcaría una época: Nicolau Maria Rubió i Tudurí. El paisajista tenía solo 28 años, pero ya demostraba una maestría única en la jardinería.

El encargo fue claro: evitar el romanticismo salvaje y buscar el orden del Renacimiento italiano.

Sinfonía verde

La gran singularidad de Santa Clotilde, que sorprende a todos, es la ausencia deliberada de flores.

A diferencia de otros jardines botánicos, aquí impera una estricta gama de colores verdes. Rubió i Tudurí utilizó especies perennes como el ciprés, el pino, la hiedra y el pittosporum.

El objetivo era crear un diálogo permanente con el azul del Mediterráneo, sin cambios estacionales. Esta decisión otorga al conjunto un aire de elegancia y melancolía que se mantiene idéntico todo el año.

Escalera de Sirenas

El eje central del jardín y su imagen más icónica es la conocida como Escalera de las Sirenas. Se trata de una sucesión de tramos de escalones flanqueados por altos muros de cipreses.

Los jardines de Santa Clotilde de Lloret de Mar Wikimedia Commons

Al descender por ella, la vegetación enmarca el mar al fondo, creando un efecto de ventana. El nombre proviene de las esculturas de bronce que custodian el paso, obra de Maria Llimona.

Estas figuras femeninas refuerzan la atmósfera mitológica y clásica que envuelve todo el recinto.

Orden noucentista

Santa Clotilde es considerado el paradigma del jardín noucentista en Cataluña. Este movimiento cultural buscaba el retorno a la razón y la precisión frente al caos natural.

Todo en el jardín está calculado: las terrazas superpuestas, los cruces de caminos y las plazas. El terreno, originalmente un viñedo con pendiente, se domesticó mediante taludes y escalinatas amables.

El sonido del agua en las fuentes y el viento en los pinos son la única banda sonora.

Cómo llegaR

El acceso se encuentra en el Paseo de los Jardines, s/n, en Lloret de Mar. Para llegar en vehículo privado, la vía principal es la autopista C-32 (salida 134) o la AP-7. Desde allí, se debe conectar con la carretera GI-600 o la GI-682 hacia la zona de Fenals.

El recinto dispone de aparcamiento propio en las inmediaciones de la entrada principal. También es posible acceder con el bus urbano (Línea L2) que conecta la estación con los jardines.

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