Existen rincones de la geografía catalana que exigen abandonar la luz del sol para ser descubiertos, donde el paisaje verde cede paso a la negrura absoluta de la roca. Una brecha en el Prepirineo ofrece una aventura impropia de este siglo, rompiendo el silencio de la montaña con el chirrido metálico de unos viejos raíles oxidados que invitan a adentrarse en lo desconocido.
Se trata de un descenso literal hacia las entrañas de la tierra para revivir, sin filtros, cómo se forjó la riqueza industrial de la región a golpe de pico y dinamita. La inmersión comienza al ajustar el casco de seguridad y dejar atrás la superficie, instante en el que la temperatura cae y la visión se limita a un escenario real e intimidante cargado de historia.
Memoria viva
El escenario de esta experiencia es el Museo de las Minas de Cercs, en el núcleo de Sant Corneli. Este enclave no es un museo al uso, sino una antigua colonia minera que funcionó a pleno rendimiento durante más de un siglo, convirtiéndose en el motor energético de una Cataluña sedienta de carbón para alimentar sus fábricas textiles y vapores.
Museo de las Minas de Cercs (2)
Las minas cerraron definitivamente sus puertas a principios de los años noventa, dejando tras de sí un paisaje marcado por la actividad extractiva y miles de historias humanas. La actual exposición ha recuperado este patrimonio industrial para evitar que caiga en el olvido, transformando las viejas instalaciones en un centro de interpretación de referencia nacional.
Tren subterráneo
El plato fuerte de la visita es, indiscutiblemente, la entrada a la galería Sant Romà. A diferencia de otras explotaciones museizadas donde el acceso se realiza a pie, aquí el visitante debe subir a un tren minero que recorre los primeros 450 metros de la galería principal, emulando el trayecto que hacían los trabajadores cada jornada.
El Museo de las Minas de Cercs
El convoy amarillo avanza lentamente hacia la oscuridad, permitiendo que los ojos se acostumbren a la penumbra y a las paredes de roca desnuda. Durante el trayecto motorizado, se percibe la humedad constante y el cambio de acústica, elementos que preparan al viajero para la segunda fase del recorrido, que se realiza a pie por el interior de la montaña.
Dureza extrema
Una vez el tren se detiene en el corazón de la mina, comienza un itinerario guiado de regreso hacia el exterior a través de las galerías. Este paseo permite observar la evolución de la tecnología extractiva, desde los rudimentarios métodos del siglo XIX, donde la fuerza bruta era la única herramienta, hasta la mecanización de los años posteriores.
El recorrido muestra las duras condiciones laborales del sector, con recreaciones de los sistemas de ventilación, el entibado de madera para evitar derrumbes y las estrechas vetas de carbón. La atmósfera opresiva ayuda a comprender el sacrificio de una profesión que definió la identidad social y económica de la comarca durante generaciones.
Vida cotidiana
La experiencia no termina al salir a la superficie. La entrada incluye también el acceso al museo ubicado en el antiguo edificio de El Hogar, donde se explica la vida social de la colonia. Sant Corneli funcionaba como un ecosistema cerrado donde la empresa propietaria proveía vivienda, economato, escuela e iglesia a sus empleados.
Uno de los puntos más emotivos es la visita a un piso de minero restaurado tal y como era en la década de los cuarenta. Recorrer sus pequeñas estancias, la cocina de carbón y los dormitorios compartidos ofrece una perspectiva íntima y necesaria sobre la realidad doméstica de las familias que habitaban la colonia, más allá del trabajo en la mina.
Coordenadas exactas
Para llegar a este enclave desde Barcelona, el trayecto en coche dura aproximadamente una hora y media. Se debe tomar la autovía C-16 (Eix del Llobregat) en dirección al Túnel del Cadí y, pasados los polígonos de Berga, tomar la salida hacia Cercs para luego seguir las indicaciones hacia Sant Corneli, que se encuentra unos kilómetros montaña arriba.
El entorno ofrece, además, unas vistas espectaculares sobre el embalse de la Baells, lo que permite combinar la visita cultural con una ruta paisajística. El acceso por carretera es bueno, aunque las últimas curvas recuerdan que nos encontramos ya en terreno de pre-montaña, rodeados de bosques y riscos.
Horarios y tarifas
Es importante consultar el calendario antes de ir, pues los horarios varían según la época. Generalmente, el museo abre de martes a viernes de diez a dos. Los fines de semana y festivos cierra a las tres durante la mayor parte del año.
El precio de la entrada general es de 11 euros para adultos, con tarifas reducidas para niños y jubilados. Este ticket incluye tanto el viaje en tren y la visita guiada al interior de la mina como el acceso libre a las exposiciones permanentes y al piso piloto, convirtiéndolo en un plan familiar muy completo.
Noticias relacionadas
- Ni spa ni hotel: el cañón secreto de aguas termales donde bañarse gratis en la provincia de Tarragona
- El desconocido pueblo de Lleida con un único vecino que fascina a National Geographic: "Solo queda un habitante empadronado, como si hubiera sacado raíces"
- La ruta de costa en Girona ideal para el invierno: miradores, bellos paisajes y muy recomendable para las familias
