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Si buscas una ruta fácil en Cataluña que combine mar, patrimonio y buenas vistas sin necesidad de gran forma física, el Camí de Ronda de S’Agaró en la playa de Sa Conca es una apuesta segura. Este tramo del litoral del Baix Empordà, en Girona, se recorre con calma, es agradecido en cualquier época del año y regala una de las postales más reconocibles de la Costa Brava: pasarelas y sendero en el Mediterráneo, entre pinos, rocas y casas señoriales.

El itinerario más habitual va de la playa de Sant Pol (S’Agaró) en Sa Conca, un recorrido de alrededor de 2 km por sentido, que suele completarse en una hora o una hora y media, ida y vuelta, según paradas y ritmo. La clave está en su perfil: es un paseo ancho y bastante llano en comparación con otros caminos de ronda, lo que lo hace muy recomendable para familias. O, también, para caminantes ocasionales o bien para quien quiera simplemente salir a estirar las piernas sin convertirlo en una excursión exigente.

Paseo entre arquitectura y paisaje 

Aquí la ruta no es solo naturaleza. El núcleo de S’Agaró tiene un valor patrimonial singular: fue declarado paraje pintoresco por decreto en 1972 y, posteriormente, reclasificado como Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN) en 1995, en la categoría de conjunto histórico. Dicho de otro modo: caminar por este tramo es hacerlo por un paisaje protegido, con una coherencia urbana y arquitectónica difícil de encontrar en la primera línea de costa.

Esa mezcla de litoral y urbanismo 'de época' se aprecia en miradores, balaustradas, escalinatas y rincones diseñados para pasear. No es casual que entidades que promueven itinerarios costeros destaquen este camino por sus valores paisajísticos y geológicos, casi como un 'museo al aire libre' de rocas y formas del relieve marítimo.

Qué ver

El plan es sencillo: salir desde Sant Pol, avanzar con el mar siempre a mano y detenerse en los puntos donde el litoral se abre. En el trayecto aparecen pequeñas calas y tramos rocosos, además de paneles interpretativos que ayudan a leer el paisaje.

El final natural es Sa Conca, una playa amplia y con servicios, accesible tanto a pie como en coche, y reconocida con bandera azul. Es un buen lugar para alargar la jornada con un baño en temporada o, fuera del verano, para un pícnic con vistas.

Consejos prácticos 

Conviene madrugar en verano: el tramo es popular y el aparcamiento cerca de la costa puede llenarse. Lleva agua, gorra y protección solar (hay sombras, pero no continuas). Si ha llovido recientemente, algunas zonas cercanas a las rocas pueden estar resbaladizas, así que calzado con suela decente marca la diferencia.

Y un extra: al ser una ruta corta, funciona muy bien como salida 'de desconexión' si estás de paso por Girona o buscas una escapada rápida desde Barcelona para volver el mismo día.

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