Estación de esquí de Tavascán

Estación de esquí de Tavascán Turispain

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La estación de esquí rebelde en el Pirineo: sin telesillas y sin colas, el paraíso de nieve salvaje

Esta joya de alta montaña renuncia a los lujos comerciales para ofrecer un paraíso de 'freeride', silencio y bajadas vírgenes lejos de las masificaciones

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Existe un enclave en la geografía catalana donde el invierno mantiene su ferocidad original, ajeno a la domesticación del turismo de masas. Lejos de los aparcamientos asfaltados y la megafonía estridente de los grandes dominios, este rincón del Pallars Sobirà ofrece una banda sonora compuesta únicamente por el viento y el crujir de la nieve. Es un destino reservado para puristas que buscan una desconexión real en un entorno de alta montaña.

Este año, sus laderas regalan una experiencia tan insólita como desafiante: cero motores rugiendo en las cumbres y ninguna cola de espera en los accesos. Se trata de una vuelta radical a la esencia del alpinismo, donde el lujo no se mide en la capacidad de transporte por hora, sino en la soledad y la calidad del entorno. Un paisaje blanco, protegido dentro del Parque Natural del Alt Pirineu, que parece haberse detenido en el tiempo para disfrute de unos pocos.

Pausa técnica

El nombre propio de esta resistencia es Tavascan. Situada en el paraje de la Pleta del Prat, la estación afronta este 2026 con una singularidad forzosa: su único telesilla, el icónico biplaza, permanece inoperativo. La causa no es un cierre definitivo, sino una pausa obligada por una revisión técnica reglamentaria de gran calado que no pudo completarse administrativamente antes del inicio de la campaña invernal.

Estación de esquí de Tavascán con la montaña de fondo

Estación de esquí de Tavascán con la montaña de fondo I love Ski

Lejos de bajar la persiana y dar el año por perdido, el complejo municipal ha optado por reinventarse. La dirección ha transformado este contratiempo logístico en un reclamo para un perfil de deportista muy específico. El esquiador de sube y baja ha dejado paso al aventurero que busca conquistar la cima por sus propios medios, consolidando la etiqueta de la estación como un terreno de aventura gestionado y seguro.

Nieve virgen

Sin la asistencia mecánica para el esquí alpino convencional, la estación se ha erigido como el santuario indiscutible del esquí de montaña (skimo) y de fondo. Sus pistas, que este año no reciben el tráfico intensivo de los descensos turísticos, se han transformado en autopistas de nieve polvo para quienes ascienden con pieles de foca. Es el escenario ideal para la formación y la práctica segura fuera de las estaciones masificadas, permitiendo trazar huellas en laderas inmaculadas.

La oferta se completa con una red de circuitos de esquí nórdico y rutas de raquetas que se adentran en bosques de pino negro de gran valor ecológico. Estas vías, perfectamente balizadas, permiten disfrutar del paisaje a un ritmo pausado y respetuoso. El silencio es tal que es habitual avistar fauna local, algo impensable en los centros invernales convencionales donde la actividad humana es frenética.

Base segura

A pesar de la inactividad del remonte principal, el corazón de la estación sigue latiendo con fuerza gracias a sus servicios esenciales. El Refugio de la Pleta del Prat, situado a pie de pistas, opera a pleno rendimiento como base de operaciones y alojamiento. Allí, la gastronomía de montaña y el calor de la chimenea sirven de recompensa tras el esfuerzo físico, manteniendo vivo el espíritu de camaradería alpina.

Asimismo, la estación no ha olvidado a las familias ni a los debutantes. La cinta transportadora de la zona baja sí está en funcionamiento, permitiendo que los niños y los principiantes puedan realizar sus primeros virajes con normalidad. Es el único elemento mecánico que rompe, levemente, el silencio del valle, asegurando que la cantera de esquiadores tenga su espacio.

Mirada larga

La respuesta de los usuarios ante esta temporada atípica está siendo positiva, valorando la transparencia y la tranquilidad. Muchos esquiadores han encontrado aquí una alternativa económica y sin estrés. Además, el futuro parece garantizado: las negociaciones para que Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC) se implique en la gestión a partir de la próxima temporada avanzan, prometiendo devolver al telesilla su actividad habitual, pero sin perder esa esencia salvaje que hoy, más que nunca, define a Tavascan.