No todas las rutas de senderismo son completamente relajadas; algunas exigen algo más del excursionista dominguero. Pero no por ello son menos accesibles.
Uno de los senderos más originales y aventureros de Cataluña propone una experiencia diferente en pleno corazón de Montserrat, fuera de lo común. Aquí se utilizan escaleras, grapas y cuerdas.
El Torrent dels Abadals discurre por el cauce de un torrente encajonado, entre paredes de roca y vegetación mediterránea, y combina paisaje, esfuerzo físico y pasos equipados que convierten la ascensión en un recorrido progresivo y muy dinámico.
A lo largo del trayecto, el senderista se enfrenta a varios obstáculos naturales, pero no hay que temer: no es necesario llevar material específico, ya que el terreno ha sido acondicionado para permitir el paso.
Dónde está
El acceso se realiza desde el entorno de Castellvell i el Vilar, donde comienza un recorrido que, siguiendo el curso del agua, se adentra en un ambiente cada vez más salvaje.
Nada más empezar, tras los primeros metros, el camino conduce hasta un túnel excavado en la roca, completamente oscuro, que actúa casi como una señal de lo que el senderista puede encontrarse más adelante.
El torrente
Una vez superado el túnel, el sendero se orienta definitivamente hacia el interior del cauce del torrente que da nombre a la ruta. Aquí conviene estar atento. El trazado no está señalizado como una ruta clásica; son los propios pasos equipados los que marcan el avance y estructuran la ascensión.
El recorrido exige avanzar siempre por el centro del torrente, salvando obstáculos naturales y pequeños saltos de roca. El primer paso destacado es el Saltant dels Tres Enllosats, considerado el inicio formal de la ruta equipada.
Se trata de un tramo sencillo, resuelto mediante tres escaleras de madera que permiten superar un desnivel sin dificultad técnica. Aunque es el paso más accesible, ya anticipa el carácter vertical del recorrido.
Poco después aparece el Pont del Soleil, un pequeño puente de piedra que no se cruza por encima, sino por debajo. A medida que se gana altura, el itinerario se vuelve más exigente.
Tramo vertical
El siguiente obstáculo relevante es Les Botes d’en Joan, un tramo claramente vertical que se supera mediante grapas metálicas y una cuerda de apoyo.
Aquí el sendero abandona cualquier apariencia de paseo para convertirse en una pequeña escalada equipada, donde el avance se realiza paso a paso, buscando apoyos firmes en la roca.
Grapas y cuerdas
Más adelante se encuentra el Saltant de la Madrona, otro paso equipado con grapas de acero. Este tramo destaca por su exposición y por la sensación de verticalidad, especialmente cuando el terreno presenta humedad.
El punto más exigente del itinerario es el Cau dels Degotalls. Este paso combina dos tramos consecutivos: el primero equipado con grapas metálicas y el segundo con grapas y cuerda.
La progresión es más lenta y requiere una lectura cuidadosa del terreno, ya que se trata de un punto estrecho y encajonado dentro del torrente.
El último obstáculo antes de dar por finalizada la parte equipada es el Pas de la Guineu. Aunque es corto, se trata de un paso algo expuesto, situado en un punto elevado del recorrido.
Paso estrecho
La sensación de vacío y la estrechez del trazado lo convierten en uno de los tramos más incómodos para quienes sufren vértigo.
Una vez superado el último paso equipado, el recorrido abandona progresivamente el interior del torrente y conecta con pistas forestales.
El ambiente cambia de forma notable: de un espacio encajonado y húmedo se pasa a caminos abiertos, con vistas cada vez más amplias sobre el entorno de Montserrat.
El itinerario continúa hasta alcanzar el Turó del Marquès, un punto elevado que actúa como colofón visual de la excursión.
Vistas a Montserrat
Desde aquí se obtienen vistas panorámicas de la montaña de Montserrat y del paisaje circundante, ofreciendo un contraste total con la sensación cerrada del torrente por el que se ha ascendido.
El descenso se realiza por senderos empinados que devuelven al punto de inicio tras cerrar un recorrido circular que no deja indiferente a nadie. La aventura termina, pero la experiencia se queda.
