Vistas de Montserrat desde un mirador

Vistas de Montserrat desde un mirador CANVA

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El mirador medieval perfecto para contemplar Montserrat: una excursión entre senderos, bosques y castillos

Se trata de un recorrido de entre 6,5 y 7 kilómetros que se hace en unas dos horas

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No todas las rutas de senderismo ofrecen solo naturaleza. Algunas, además de paisajes, regalan calma, historia y la sensación de haber llegado a un lugar especial sin alejarse demasiado de casa.

La subida al Puig de la Creu es una de ellas: una excursión accesible que combina panorámicas espectaculares, restos medievales y un entorno natural que sorprende por su amplitud.

Es una de esas caminatas que empiezan sin grandes expectativas y terminan convirtiéndose en una experiencia completa, de las que invitan a sentarse en la cima y mirar alrededor sin prisa.

La cima del Puig de la Creu no es solo un punto elevado del paisaje. A 667 metros de altitud, conserva los restos del antiguo castillo del Puig de la Creu, una fortificación documentada desde el siglo X.

Qué queda

Por aquel entonces, la fortaleza formaba parte del sistema defensivo medieval del Vallès, una red de torres y castillos destinada a vigilar el territorio y controlar las rutas interiores.

Hoy apenas quedan fragmentos de muros y una pequeña capilla, pero su presencia añade un valor histórico evidente a la excursión.

El entorno

Coronando el punto más alto se alza la cruz de hierro que da nombre al Puig. Visible desde distintos puntos del Vallès, este hito paisajístico es también un elemento simbólico y una referencia geográfica.

A medida que se asciende, el entorno cambia. El camino discurre por un bosque mediterráneo típico del Vallès, con pinares de pino blanco, encinares y claros que delatan antiguos campos de cultivo hoy abandonados.

El momento más esperado llega cuando el bosque se abre y aparecen el mirador y sus impresionantes vistas. La cima ofrece una visión de 360 grados que convierte al Puig de la Creu en uno de los miradores naturales más imponentes del Vallès Occidental.

En días despejados, la panorámica es amplia y generosa: Montserrat se recorta en el horizonte con su silueta inconfundible, las cumbres del Montseny emergen hacia el nordeste y, si la atmósfera lo permite, incluso se intuye el brillo del mar Mediterráneo a lo lejos.

Una ruta accesible

Lo mejor de todo es que llegar hasta allí no es difícil. La excursión es popular precisamente por su equilibrio entre esfuerzo y recompensa.

Se trata de un recorrido de entre 6,5 y 7 kilómetros, con un desnivel que apenas supera los 300 metros. Además, es una ruta circular que puede completarse en unas dos horas, o como máximo dos horas y media, sin grandes dificultades.

Señalización

La pendiente es constante pero suave, sin pasos expuestos ni tramos complicados. La señalización es clara y el camino está bien definido durante todo el recorrido.

Merece la pena completarlo una vez alcanzado el mirador. Quienes optan por cerrar la ruta circular descienden hacia Sant Feliu del Racó.

Se trata de un pequeño núcleo con encanto situado junto al río Ripoll. Allí se encuentra la iglesia de Sant Feliu, de origen medieval, un edificio sencillo pero de una belleza notable, integrado en un entorno natural muy agradable.

Una escapada ideal

Aunque la ruta se puede realizar durante todo el año, la primavera y el otoño son especialmente recomendables por la suavidad de las temperaturas y los cambios cromáticos del paisaje.

En verano conviene evitar las horas centrales del día, ya que algunos tramos están expuestos al sol. En invierno, en cambio, los días despejados son ideales para la excursión, ya que ofrecen una visibilidad excepcional.

Cómo llegar

El acceso más habitual se realiza desde Castellar del Vallès, municipio bien comunicado con Barcelona. En coche, el trayecto dura entre 40 y 45 minutos.

La ruta más directa es tomar la C-58 en dirección a Sabadell y, una vez allí, continuar por la B-124 hasta Castellar del Vallès. Desde el centro del pueblo parten senderos señalizados que conducen directamente hacia el Puig de la Creu.