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Con el curso escolar ya en marcha, muchos docentes en activo y opositores retoman la planificación de su formación de cara a la próxima convocatoria. No es un asunto menor: Andalucía cerró 2026 con una oferta de 5.167 plazas para el ingreso y el acceso al Cuerpo de Profesores de Enseñanza Secundaria, Música y Artes Escénicas y Profesores Especialistas en Sectores Singulares de Formación Profesional (BOJA nº 38, de 25 de febrero de 2026). Y cada convocatoria repite la misma duda entre los aspirantes: además de aprobar la prueba y defender la programación, ¿qué formación complementaria cuenta realmente en la fase de concurso?

La pregunta no es menor. En un proceso donde varias décimas separan entrar o quedarse fuera de la lista de plazas, saber qué méritos puntúan —y cuáles no sirven de nada— puede ser tan decisivo como el propio temario.

La oposición docente se divide en dos fases con lógicas distintas. La fase de oposición mide el conocimiento de la especialidad y la capacidad de diseñar y defender una programación didáctica. La fase de concurso, en cambio, valora el recorrido previo del aspirante: experiencia docente, expediente académico y formación permanente. Es ahí donde muchos opositores pierden puntos sin darse cuenta. No todo curso que existe en el mercado vale para el baremo.

Una formación homologada

Para que una acción formativa cuente como mérito, tiene que estar homologada o reconocida por una administración educativa o una universidad, dentro del marco que regula el texto consolidado del Real Decreto 276/2007. Aquí hay un matiz que se pasa por alto casi siempre: cada comunidad autónoma fija sus propios límites de horas máximas por curso y por día para que la formación sea baremable. Un curso perfectamente homologado puede no sumar lo esperado si no encaja con los requisitos concretos de la convocatoria a la que se presenta el aspirante. Conviene revisarlo antes de matricularse, no después.

En Sevilla, esa formación permanente lleva más de dos décadas trabajándose desde AFOE, la Asociación para la Formación, el Ocio y el Empleo. Es una entidad sin ánimo de lucro constituida en enero de 2001 por un equipo multidisciplinar de perfil psicopedagógico, educativo y social, con sede en la calle Hespérides. Ha desarrollado su actividad bajo homologaciones del Ministerio de Educación y Formación Profesional, las consejerías de Educación de la Junta de Andalucía, el Gobierno de Canarias y el Gobierno de Cantabria, y de universidades como la Pablo de Olavide, la Rey Juan Carlos o la Nebrija. También ha participado en planes formativos de la Diputación de Sevilla y del Instituto Andaluz de la Juventud.

Amplio catálogo por nivel y especialidad

Su catálogo cubre oposiciones de Primaria y de Secundaria y Formación Profesional, con cursos homologados de entre 40 y 400 horas y packs que llegan hasta las 600, organizados por especialidad: física y química, matemáticas, historia y geografía, lengua y literatura, biología y geología, tecnología, filosofía, orientación educativa, entre otras. Toda la formación se imparte online, con evaluación tipo test, y no exige experiencia docente previa, un requisito que sí condiciona el acceso a otro tipo de formación complementaria.

Como cada convocatoria autonómica cambia los requisitos de horas y duración, la entidad ha desarrollado un asistente de matrícula: en tres pasos, el aspirante identifica cuántas horas necesita y qué combinación de cursos se ajusta a su comunidad, en lugar de acumular formación sin criterio.

La actividad de AFOE no se agota en el baremo. En su blog abordan de forma recurrente el acoso escolar, el Diseño Universal para el Aprendizaje, la atención al alumnado con TDAH o TEA, la coeducación en las aulas o la función directiva. Mantienen además una revista científica de educación, Hekademos, centrada en investigación educativa. Es un terreno que va más allá de la acreditación puntual y conecta con lo que ocupa el día a día de un aula.

Septiembre, con el curso recién empezado y la próxima convocatoria todavía sin fecha, es buen momento para revisar qué cursos hacen falta y cuáles ya no sirven, en lugar de dejarlo para las semanas previas al plazo de solicitud. Al elegir, el criterio no debería limitarse a contar puntos: materias como la atención a la diversidad, el diseño de programaciones o la gestión del aula son las que un docente termina usando el primer día de clase, ya superada la oposición.

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